Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:17 pm
El país entro en una especie de letargo, que
muestra una paralización o minimización drástica de la actividad económica en
general.
Vamos a tocar algunos puntos, por ejemplo, estando
en periodo de vacaciones el sector turístico a medida que pasa el tiempo se
deteriora y las ofertas en las diferentes regiones del país son aún más escasas
e inalcanzables para la mayoría de la población, que simplemente subsiste, con
grandes y excesivas dificultades y todos perciben y aseguran que la
situación política impuesta corroe toda posibilidad de alcanzar un bienestar
social y promete si, degradar aún más la economía familiar y su división a
causa de la migración forzada.
Otro ejemplo es la actividad relacionada con
todas las arras de producción agropecuaria y su comercialización, de
todos los rubros existentes. El consumo de los mismos ha disminuido y las
cadenas de distribución tienen serias dificultades por razonas obvias,
situación que preocupa ante el bajo poder adquisitivo y el creciente incremento
de precios y desajustes cambiarios que crean un índice imaginario no cónsono
con la realidad.
La población venezolana se ha replegado y trata de
estabilizar sus ingresos ante los bajos salarios y el desempleo, a través de
los llamados y promovidos emprendimientos, que fracasan finalmente en un 90%
debido a la afectación directa del ingreso de cada uno de los venezolanos en
todos los niveles , profesionales, técnicos o de cualquier oficio que no
permiten dinamizar y estabilizar la economía.
La desconfianza que existe en la inoperancia,
impericia y desatinos de las políticas y conductas oficialistas demandan un
cambio de rumbo en la conducción del país.
Los venezolanos empresarios o no que han escuchado
año tras año que llegaría una recuperación económica, saben que bajo este
régimen de promesas falsas y fracasos visibles y tangibles, jamás vendrá y de allí el resultado electoral
del 28 de julio que delineo un sentimiento general de la población.
Los ciudadanos borraron de sus mentes la resignación
y la apatía. Reconfiguraron su sentimiento de lucha apuntalada con la fe, la confianza y el compromiso con la
familia, la patria y la democracia, esa que décadas atrás conquistamos y que
nos fue arrebatada por un modelo que ya conocemos, por estar todos hoy
sufriendo y padeciendo las consecuencias de las acciones del mismo y tener que
enfrentarlos como lo hemos hecho, con grandes riesgos y dificultades, para
lograr la titánica tarea de librarnos de este capítulo tenebroso, cruel, oscuro
y doloroso.
Miles de opiniones surgen a cada minuto en torno a
nuestro país y su futuro. La balanza de la objetividad, legalidad y
constitucionalidad tienen su veredicto que no favorece al modelo socialista
donde sus máximos representantes decidieron tomar un camino equivocado,
desconociendo con todo tipo de artimañas
institucionales la decisión soberana del pueblo venezolano.
Quienes están distantes a la verdad y abiertamente puestos en evidencia de cada
una de sus actuaciones ante el país y el
mundo, persiguen enfriar el ferviente y encendido carácter de lucha del
demócrata pueblo venezolano que decidió cambiar. Es cierto que la permanente
amenaza a la oposición ha tenido sus efectos, donde el flujo de información a
través de las redes ha disminuido considerablemente pero no ha cesado. El
control y cerco mediático que se ha consolidado en el tiempo tiene sus
limitantes y el silencio aparente es ensordecedor y tiene su razón.
La conquista del poder e instauración de un nuevo
modelo político, social y económico es inevitable, la reforma del estado es
imprescindible y pensar que el país puede continuar en esta situación y bajo
este modelo prescrito por sus resultados es irreal e inaceptable.
Si bien el poder ejecutivo vence su periodo en enero del 2025, los otros poderes mantendrían su vigencia por un tiempo determinado. Convocar una nueva elección con este viciado poder electoral deslegitimado por su incapacidad sería posible
, es una pregunta. Otra pregunta seria, para
dirimir cualquier controversia judicial en el futuro, seria este TSJ quien hiciera
justicia. El asalto a la nación que nunca fue, ni ha sido contenido por el
contralor general de la república, seguirá siendo cómplice de tantas
escandalosas fechorías. Estas y otras muchas preguntas están en la mente y el
silencio de la gente que entiende y propulsa el cambio profundo y que no cesaran en su justo reclamo del
triunfo documentado de Edmundo González.
El plomo y el escandaloso y ruidoso atropello
vienen de los colectivos y fuerzas del orden público, los demócratas del país
quienes nos apegamos a la constitución como coraza para la defensa, acción y
exigencia de nuestros derechos consagrados en ella seguiremos luchando hasta
que se respete la voluntad popular y se cambie esta perturbadora y anacrónica
situación.