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Las Tapias de María Luisa por Carlos Guillermo Cárdenas D.

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Las Tapias de María Luisa por Carlos Guillermo Cárdenas D.


La bondad del pariente Guillermo Valeri Dávila, me permitió leer y disfrutar la lectura del librito sobre una matrona que con acierto hizo de Las Tapias un lugar icono en la vida de la ciudad.  Cuya autoría corresponde al periodista Igor Puentes con la orientación y asesoría de Guillermo.

Podríamos calificar la obra editorial como un buen libro de memorias. Nos recorre por una propiedad que perteneció siglos antes a la compañía de Jesús, luego la propiedad pasó a la recién creada Universidad de Los Andes, adquirida finalmente por el rector Eloy Paredes. Doña María Luisa Celis Briceño fue su nieta. 

La propiedad que abarcó desde algo más abajo de Pie del Llano hasta la vecina Parroquia fue atravesada durante varios siglos por el camino de recuas que comunicó la ciudad con la extensa zona Sur del Lago de Maracaibo.  

Fue centro de encuentro de la numerosa familia Dávila Celis.
El doctor Eloy Dávila Celis la habitó cuando retornó de la capital de la  República después de ocupar la rectoría de la Universidad Central de Venezuela unos meses. Ya había sido rector de la Universidad de Los Andes.

Doña María Luisa fue una mujer con muchas virtudes que la providencia le concedió y que permitió formar la extensa familia de varios hijos y cientos de nietos y bisnietos. Fue el centro de la familia. 
Manejó administrativamente la propiedad con acierto. Allí se cultivó la caña de azúcar y otros frutos, así como la cría de ganado vacuno. 

Con mi compañero de estudios de medicina Diego Dávila Spinetti, compartí el desayuno dominical en varias oportunidades. Recuerdo a don Eloy, a su tío don Enrique  y a don Pablo Celis, hermanos de doña María Luisa. Con esos personajes de tanto abolengo, cruzar una palabra era atrevido. Por respeto a ellos, el silencio de mi parte fue obligado. 

Las Tapias durante varios siglos constituyó una referencia de las que fueron las casonas de las haciendas que circundaron la ciudad.  La Concepción de doña Conchita Dávila Briceño, Los Curos de don Carlos Dávila Briceño, Alto Chama de don Pablo Celis Briceño, San José de don Avelino Briceño Paredes, La Mata de de 
don Enrique Briceño  Paredes, para mencionar las haciendas más vecinas.

Pero Las Tapias por su ubicación, fue una referencia local y nacional.
La época de mayor florescencia correspondió cuando bajo la administración directa de doña María Luisa, la producción de caña de azúcar cubría parte de la demanda regional de papelón. 

Pocas matronas como doña María Luisa se recuerdan en la vida de la ciudad. Adornada de excelsas cualidades como jefe de la numerosa familia, su solidaridad con la gente menesterosa fue un sello que le acompañó en su ciclo vital.

Al registrar esta reseña de doña María Luisa y su hacienda Las Tapias, rindo homenaje a quien legó un hermoso historial para las posteridad de la vida de la ciudad y la región.

Mérida, 5 de enero de 2025




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