Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 11:00 pm
Friedrich Nietzsche, filósofo alemán (1844-1900). Su
filosofía ocupa un lugar bisagra porque abre nuevos caminos a la filosofía
occidental, objeta el camino a la metafísica y abre una visión filosófica
contemporánea. En la filosofía de Nietzsche tenemos al Ser del ente como “Devenir”
porque la esencia del ser es cambiante, todo fluye (Panta reí), la visión del
mundo gira en torno a lo Dionisíaco y lo Apolíneo, es voluntad y representación
en dialogo con Schopenhauer. En
Nietzsche no hay esencia, es solo valoración humana, ni permanencia, el Ser del
ente es indeterminado, es Devenir continuo, es Ser o no Ser, es unidad de los
contrarios, y su eterno retorno. En Nietzsche todo es uno, y el todo es
múltiple. Nuestro autor, dialoga con los presocráticos, rechaza la filosofía
Platónica, y el Idealismo Alemán. En Nietzsche no hay entes esenciales. La vida
para Nietzsche es visto como el juego inocente del niño y el fuego que
construye y destruye en el eterno devenir del tiempo que oscila entre lo
Apolíneo y lo Dionisiaco. En Nietzsche para que el devenir no cese el carácter
del ente, tiene la disposición del ente de ser indeterminado. En Nietzsche el
pasado ya decidió, somos “Instante”, y el tiempo es decisión, somos el “Ahora”.
Nietzsche considera al Ser como voluntad
de poder, y éste reafirma al hombre. Por último, en su obra Así
habló Zaratustra señala: “Todo se
rompe, todo se recompone; eternamente se reconstruye a sí misma la casa del
ser. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí
el anillo del ser”[1].