La Abstención: La Estupidez más Grande en una Sociedad por Rigoberto Colmenares R.
Rigoberto Colmenares R.
La abstención de no votar* es una de las manifestaciones más claras de *ESTUPIDEZ* del ser humano en una sociedad democrática. Y encuadra en lo señalado por el escritor Italiano Carlo Cipolla en su libro de las 5 Leyes básicas de la Estupidez Humanan en este libro enseña que las personas estúpidas son aquellas que causan daño sin obtener beneficio alguno, y en este caso, *la abstención* promovida por un sector de la oposición cumple con esta definición de manera ejemplar.
Cuando un ciudadano decide *no votar*, está renunciando a su poder de influir en el futuro de su comunidad, su país y, en última instancia, en su propia vida. *No votar* no solo perjudica al individuo, sino que también afecta a la sociedad en su conjunto. Es un acto que beneficia a nadie y perjudica a todos, incluyendo al *abstencionista*.
Cipolla nos advierte que subestimamos el poder destructivo de la estupidez, y la *abstención* es un claro ejemplo de esto. Al no participar en las elecciones, se permite que otros decidan por nosotros, a menudo con resultados que no reflejan el bien común. Peor aún, la *abstención* fortalece a aquellos que buscan aprovecharse de la apatía ciudadana para imponer agendas egoístas o autoritarias.
La abstención es, en esencia, un acto de irracionalidad. No votar no resuelve nada, no protesta de manera efectiva y no genera cambio alguno. Simplemente abre la puerta a que otros tomen decisiones que pueden ser perjudiciales para todos. Como bien diría Cipolla, es una forma de estupidez pura: causa daño sin beneficio y perjudica tanto al individuo como a la sociedad.
Por eso, votar no es solo un derecho, es una responsabilidad. Abstenerse es renunciar a esa responsabilidad y, en el proceso, convertirse en cómplice de los problemas que después se critican. La verdadera inteligencia radica en participar, en actuar y en entender que cada voto cuenta. La estupidez, por el contrario, es quedarse en casa y esperar que otros resuelvan lo que solo nosotros, como sociedad, podemos cambiar.
No subestimemos el poder de nuestra participación. Votar es la herramienta más poderosa que tenemos para construir un futuro mejor. Abstenerse no es neutral; es un acto de estupidez que nos perjudica a todos. Como diría Cipolla, la estupidez es peligrosa, pero reconocerla y actuar en consecuencia es la mejor forma de combatirla.