Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:24 pm
La actual carrera
por la Inteligencia Artificial (IA), es un fenómeno que está transformando el
panorama global y brinda una nueva oportunidad para las personas, empresas y gobiernos
conscientes del cambio de era que esta nueva tecnología está generando. Solo en
el primer trimestre de 2025, el gobierno estadounidense anunció una inversión
pública-privada de 500 mil millones de dólares para centros de datos y chips de
IA en Estados Unidos; el gobierno británico presentó su plan IA con 50
recomendaciones para impulsar la innovación en el área; y la aparición de
DeepSeek desde China, ofreciendo buenos resultados a un costo
significativamente menor, son muestra de una competencia feroz en el desarrollo
de esta tecnología y, como dijo esta semana el economista francés Olivier
Blanchard, evidencia "del mayor choque positivo de productividad total de
factores en la historia mundial".
En este orden,
un desafío evidente que enfrenta la población mundial es cómo maximizar los
beneficios económicos de esta tecnología. En otras palabras, encontrar la mejor
manera de aprovechar el incremento de la productividad que se está generando
como resultado de la adopción masiva de la IA en las empresas y los hogares.
Además de definir el rol adecuado que deben asumir los gobiernos en este
contexto.
Al respecto, entre
los primeros cambios que se deben promover están facilitar la movilidad
laboral, promover la formación de nueva habilidades, incentivar el acceso a
recursos y flexibilizar los mercados financieros internacionales. Así, teniendo
en cuenta que las industrias en expansión necesitarán mano de obra calificada,
y muchas empresas nuevas surgirán de emprendedores que abandonen sus empleos
actuales, se deben eliminar barreras a la movilidad laboral y armonizar
regulaciones entre gobiernos.
De igual
manera, la capacitación se hace vital. El auge de la IA creará empleos bien
remunerados, especialmente en STEM —en español las áreas de estudio de ciencia,
tecnología, ingeniería y matemáticas—, pero el retraso en formación de la
fuerza laboral requiere subsidios directos y un aumento en la migración
calificada. Desde una perspectiva de capital humano, este enfoque asegura que
la oferta laboral se alinee con la demanda inducida por la nueva tecnología,
evitando cuellos de botella que reduzcan los beneficios económicos de su uso
generalizado.
En términos de
la gestión del ahorro y la inversión, el auge de la IA está generando un
aumento masivo en la inversión, lo que incrementará la demanda de ahorros para
financiarla. Si esta demanda es mayor que la oferta disponible, las tasas de
interés seguirán subiendo, frenando la inversión y reduciendo los beneficios
para la sociedad. Y en un entorno de elevado costo al financiamiento, los
países con mayor acceso a ahorros —nacionales o internacionales— obtendrán
mejores resultados. Esto implica que los gobiernos deben reducir deuda y
déficits fiscales, optimizar la provisión de servicios públicos y eliminar
restricciones a la inversión extranjera. Además, deben aceptar déficits
comerciales temporales, ya que la entrada de capital apreciará la moneda y
reducirá exportaciones. Desde una perspectiva macroeconómica, este ajuste del
ahorro-inversión es crucial para evitar cuellos de botella que limiten el
crecimiento del PIB promovido por la IA.
Y en igual
orden, se necesita la flexibilidad de los mercados financieros. Países con
regulaciones rígidas enfrentan los mismos problemas que aquellos con ahorros
insuficientes: limitada inversión. Los policymakers deben revisar sus regulaciones
financieras nacionales para evitar costos burocráticos innecesarios. Además,
deben adoptar un enfoque estratégico, identificando nichos en la cadena de
valor de la IA donde puedan el país pueda participar y destacar (por ejemplo, aplicaciones,
infraestructura, datasets, entre otros).
En este cambio
de era de la economía mundial, el éxito depende de un esquema integral de las
políticas macroeconómicas. Los países que logren promover el ahorro, flexibilizar
los mercados y la movilidad laboral obtendrán mejores resultados del shock de
productividad que estamos viviendo. En un mundo hiperinterconectado, no avanzar
en esta dirección implicará quedarse rezagado en una de las transformaciones
económicas más significativas de la humanidad.
@ajhurtadob