Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:59 pm
La economía
internacional se encuentra en un período de crisis como resultado de la directa
confrontación geopolítica entre actores del orden mundial. En esta dinámica,
los aranceles se han convertido en la principal herramienta de acción pública
para condicionar el comercio internacional y el flujo de fondos, en función de
los objetivos políticos y económicos de las autoridades que los implementan.
Este uso
generalizado de aranceles está impactando el nivel de bienestar de la sociedad
mundial debido, entre otras razones, al incremento del precio de las mercancías
sujetas a estos impuestos, aumento artificial de la producción por parte de
empresarios ineficientes que sin aranceles a la competencia no podrían
participar en el comercio mundial, restricción del intercambio comercial a
nivel internacional y aumento del ingreso público. A la par que segmenta el
comercio internacional y genera desiguales oportunidades para productores con
distintos niveles de competitividad; ejemplo de esto son los fabricantes de
vehículos eléctricos.
Desde 2018, la
producción mundial de vehículos eléctricos está condicionada por prácticas
proteccionistas de los gobiernos de Estados Unidos y China para el producto final,
con aranceles que llegaron hasta 100% del valor del bien importado. Además, a inicios
de 2024, ambos gobiernos intervinieron en la cadena de suministro de
componentes esenciales para los autos eléctricos, aplicando un arancel de 25% a
las baterías de fosfato de hierro junto con las de iones de litio. En paralelo,
en octubre de 2024, la Comisión Europea impuso aranceles de hasta 45% a los vehículos
eléctricos fabricados en China, argumentando ventajas competitivas injustas
otorgadas por el gobierno chino. Y, en su segundo mandato, Trump definió un
arancel del 25% a todas las piezas importadas que se necesitan para producir
estos vehículos, sin importar si proceden de Europa, China, México o Canadá.
El aumento de los
aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos, estadounidenses y europeos esta
generando una oportunidad significativa para los fabricantes de distintas
partes del mundo, quienes podrían expandir su presencia en el mercado
internacional de vehículos eléctricos, así como avanzar en la especialización
necesaria para conformar algún eslabón de la cadena de producción de este tipo
de automóviles. Todo dentro de un contexto de tensiones comerciales entre
Estados Unidos, China y Europa, que han incentivado medidas proteccionistas
reciprocas de otros países.
Así, el aumento desmedido
de aranceles a los vehículos eléctricos crea oportunidades que deben
aprovecharse mediante una inversión focalizada en tecnológica, innovación, nuevas
estrategias de marketing y prácticas transparentes en la gestión de recursos. A
pesar de la incertidumbre política que generan las medidas proteccionistas de
muchos países, en este momento, el segundo óptimo para la sociedad global es
identificar oportunidades y actuar cónsono con estas.
@zerpasad