Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 08:18 pm
Ha comenzado la farsa, que quienes por las malas se han enquistado en el poder y han preparado con el propósito fundamental de que los venezolanos nos olvidemos del robo perpetrado el 28 de julio, y que la comunidad internacional quite su mirada de Venezuela.
La farsa comenzó haciéndole creer a quienes militan en el PSUV que elegirían a sus candidatos, incorporando una novedosa manera de embaucar a las bases, convocando a los jefes de las distintas áreas del partido, que en su mayoría son los jefes de algún organismo público o quien maneja alguno de los programas gubernamentales para que escribieran el nombre de su candidato a determinado cargo; en la mayoría de los casos no faltó la presión de quien ostentaba la mayor jerarquía para que postularan su nombre o a quien a él le convenía. Esa modalidad evitaba el tener que hacer públicas las cifras de tan reducida participación y, en segundo lugar, facilitaba que el alto mando del cogollito de la “revolución” seleccionara a dedo o impusiera un nombre, aunque nadie lo hubiera propuesto, ya que no existió el derecho a pataleo. Por eso, en muchas de las estructuras del partido de gobierno, todavía no entienden por qué determinada persona es candidato(a). Incluso, hay incertidumbre al no conocer las razones que privaron para que alguien no repitiera en el cargo, como en el caso de la Gobernación de Mérida, que es un secreto bien guardado, pero, en el trámite del candidato a suceder a Jehyson Guzmán ha causado asombro, pues, según se rumora, su nombre no fue mencionado en ninguna papeleta. Bueno, esa es la manera como se han mantenido en el poder, haciéndole trampa a todo el que sea necesario.
Pero, del otro lado, encontramos a quienes no escatiman esfuerzos para justificar a los timadores, da la impresión de que no hay cosa que les produzca más placer que atacar a la líder legítima de la oposición, María Corina Machado, tal vez ese sea el encargo junto a su participación en esta mascarada.
Mi coherencia me obliga a reconocer que todos los argumentos esgrimidos por quienes son abanderados de la participación en este sainete son perfectamente válidos y me correspondo con ellos, si existiera una vigencia plena de democracia, con separación de poderes, independientes, soberanos y autónomos. Con plena certeza de que la conducta del Poder Electoral es absolutamente transparente y por lo tanto goza de toda la confianza de la población. Pero, me abochorna, que algunos de quienes respaldaron e hicieron campaña por Edmundo González Urrutia, e incluso protestaron con firmeza el robo de las elecciones, hoy, por razones que desconozco, pero como todo mal pensado presumo, han postulado candidatos y por ende confían en que el ladrón ya no tiene razones para volver a robar. El otro grupo, los que hicieron comparsa con el régimen para tratar de dividir la oposición en las elecciones del 28 de julio, la verdad, no distrae mi atención, lamentablemente ellos han perdido la vergüenza y la dignidad, ya nada les importa.
Si usted participó en la campaña electoral presidencial pasada, y votó el 28 de julio por Edmundo González Urrutia, presumo, se siente como cuando una persona es violada y transcurrido unos meses se encuentra con el violador y éste le invita a tener sexo y le promete que no le pasará nada. ¿Le creerá? ¿Aceptará? A sabiendas de que el violador no disfruta del sexo, sino del dolor, del sufrimiento de la víctima, del placer de sentirse superior al débil y que al final se impuso su poder de dominación. Precisamente, de esa misma manera se comporta este régimen, después de haber violado la voluntad popular el 28 de julio, ahora la invita para el 25 de mayo y le promete que nada le pasará. Me compadezco de quienes participarán, pues ese día disimularán su dolor, sufrirán y comprobarán que fueron débiles y que se impuso el poder de dominación, y que todo lo que le ofrecieron fue pura fantasía para repetir de nuevo la violación.
No se necesita ser un experto en ciencias políticas para inferir que la presentación de diversas candidaturas a gobernaciones, Asamblea Nacional y Consejos Legislativos, no persigue ganar esos “espacios” sino darle apariencia de normalidad democrática y de pulcritud electoral. Si de verdad quisieran derrotar a la tiranía, unos y otros habrían hecho esfuerzos por presentar un solo nombre para cada cargo, tal vez no puedan ganar porque no tienen los votos o porque no tienen todo el personal para la totalidad de las mesas, pero por lo menos guardarían las apariencias. Por ejemplo, en el caso de Mérida, Alcides Monsalve por un lado y Liliana Guerrero por el otro, difícilmente puedan derrotar al desconocido, pero la militancia del PSUV no vota por una persona sino por una tarjeta. A mí no me disgustaría, por el contrario, me complacería que Alcides o Liliana ganaran, pero con estos violadores de la soberanía popular es imposible. Por cierto, le recomiendo al comando de Alcides que no sigan buscando votos asegurando que el madurismo le entregará la Gobernación de Mérida, en el acuerdo nacional del reparto (ANR), porque si Alcides llegara a ganar con votos, nadie lo va a creer y dirán que fue que el madurismo le regaló la gobernación y eso sería semejante a expropiar, es decir, robar.
rafael.tuto@gmail.com
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