Mérida, Junio Lunes 01, 2026, 01:01 pm
“…el primero de nuestros Presidentes con una amplia y cosmopolita visión no
fue Carlos Andrés Pérez, sino Luis Herrera Campíns”
Guillermo
Morón en Los Presidentes de Venezuela, pág. 269 (Planeta, 1993)
Bajo
el slogan “un gobierno de animación cultural” asumió Luis Antonio Herrera
Campíns (n.
Acarigua, Portuguesa, 4/5/1925 - m. Caracas, 9/11/2007) la
presidencia el 12 de marzo de 1979. Su plan cultural de “Animación” estaba sustentado en la animación y orientación de las
comunidades para incorporarlas al hecho cultural, posibilitando que los
hacedores del sector popular se convirtieran en protagonistas como nunca antes.
Con justa razón pasó a la historia como “El
presidente Cultural” por sus importantes ejecutorias y aportes a la cultura
y el arte venezolano durante el quinquenio 12/3/1979 - 2/2/1984. Fue el
presidente 31° de la República de Venezuela.
Nunca
antes la cultura venezolana gozó de una mayor promoción, cuyo punto culminante
fue el 19 de abril de 1983 con la inauguración de la Sala Ríos Reyna del Complejo
Cultural Teresa Carreño en Los Caobos, que de esta manera quedó materializado
como una de las obras de infraestructura cultural más sofisticadas de América y
el segundo más grande de América del Sur. El concierto inaugural estuvo a cargo
de la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la batuta del Maestro José Antonio
Abreu.
Una
de las promesas de la campaña y reto al asumir la presidencia fue culminar con
motivo del Bicentenario del Libertador (julio, 1983) el Teresa Carreño: obra
iniciada por Caldera e inadvertida durante el gobierno de CAP. Cómo el bien lo expresó
en el discurso inaugural: "El Teatro 'Teresa Carreño' es una
realidad hermosa, vital, exuberante, en el que la solidez no opaca la belleza,
sino que la resalta, robustece y la proyecta" Existían motivos
para celebrar, habían transcurrido 102 años desde la inauguración del Teatro
Municipal durante el segundo mandato del presidente Antonio Guzmán Blanco el 1
de enero de 1881, donde curiosamente se presentó en 1885 y 1887 la virtuosa
pianista Teresa Carreño, epónimo del nuevo Teatro.
El
Teatro Teresa Carreño fue construido en la arboleda del parque Los Caobos,
adyacente al Museo de Bellas Artes, la Galería de Arte Nacional, el Museo de
Ciencias Naturales, el Ateneo de Caracas y el Museo de Arte Contemporáneo,
integrando el gran paseo cultural de Caracas. Cercano al tramo del Metro Pro
Patria - Chacaito concluido también por el presidente Herrera Campins.
La
obra por concurso, fue ganada en 1970 por “Estudio Catorce” de los arquitectos
Tomás Lugo Marcano, Santos Valdés y Dietrich kanckel, construida entre 1973 -
1983 bajo la asesoría del ingeniero George Izenhour y por la empresa de Enrique
Delfino con más de 80.000 metros cuadrados integrando el concreto a la
naturaleza y a las artes plásticas, a un costo de 540 millones de bolívares.
Resaltaban entre las obras de arte, las del Maestro del cinetismo universal
Jesús Soto: los cubos virtuales blancos sobre proyección amarilla, en el techo
de la sala Ríos Reyna; los Cubos vibrantes sobre proyección blanca y negra amarilla,
en el estacionamiento; las Nubes blancas sobre las butacas de la Ríos Reyna
como elementos acústicos; las Pirámides vibrantes que constituyen el techo
acústico de la Sala; el telón Escritura negra sobre fondo blanco y el telón
teaser. Además de las de Pedro Básalo, Harry Abend, Erling Oloe, Colette
Dellozane, Jorge Pizani y Vincenzo Gemito. Que en conjunto constituyen todo un
espectáculo visual y sonoro del patrimonio cultural venezolano.
Pero
no todo quedó en el Teatro Teresa Carreño, durante el gobierno de Luis Herrera
Campins se inauguraron y recuperaron importantes infraestructuras que promovieron
la cultura y el arte en el país. Los museos: Lisandro Alvarado, de El Tocuyo; Alberto
Arvelo Torrealba, de Barinas; la extensión del de Arte Contemporáneo de
Caracas; el abierto de las Esculturas Pérez Mujica, en Valencia; de la Cultura,
en la capital de Carabobo; de la Ciudad, en Barquisimeto; el Francisco Narváez,
en Porlamar y el primero vial al aire libre del Mundo Rafael Bogarín, entre el
Tigre y Soledad. El Teatro Andrés Bello, de San Felipe, el primer Teatro -
Escuela de los Niños Cantores del Zulia, la sede de los Niños Cantores de Villa
de Cura y estaba prevista la conversión de El Helicoide con su Domo Geodésico en
otro gran museo de la ciudad que nunca se concluyó. ¡Cuánto sufrimiento actual
se hubiese evitado!
La
rehabilitación del Teatro Municipal de Puerto Cabello que estaba en ruinas y
listo para tumbarlo y del antiguo Coliseo de 1895; el Teatro Juárez de
Barquisimeto. El Parque Cultural El Calvario, la sede de Danzas Venezuela. La
Casa Páez y los Murales de Pedro Castillo. Entre otras.
Es
importante resaltar los eventos artísticos - culturales del bicentenario, por
su elevada calidad. Nos visitaron el teatro - danza de Jamaica; la Orquesta de
Cámara de Zurith; la Orquesta Sinfónica y el Ballet Folclórico Mosseyev de
Moscú; el Nikolai Dance – Theatre con la liturgia imbuida en el Libertador y su
concepto de América. El Ballet cubano de Alicia Alonso; la Ópera de Cámara del
Teatro Colón de Buenos Aires; la Orquesta Mozarteum de Salzburgo; la Orquesta
de Tubingen, de Alemania Federal; el Cuarteto Komitasa, de la antigua Unión
Soviética; el Ballet francés de Roland Petit; la Orquesta Sinfónica de
Hamburgo; la Orquesta de la Opera de Paris; la Orquesta Sinfónica de Amberes;
la Orquesta St. Paul Chamber, de los EEUU; la Orquesta Sinfónica de Israel; el
Ballet Royal Festival Hall, de Inglaterra; la Opera de Pekín, China y el
Festival Musical de Yehudy Menuhinj, dándose las mejores muestras de un
pluralismo ideológico en la búsqueda de la calidad del espectáculo y la
hermandad entre los pueblos del mundo. Lo que ahora no es posible, por lo
sesgado del pensamiento de quienes nos gobiernan.
Todavía
se recuerda el Festival de Teatro donde participaron 22 compañías y 9 grupos
teatrales. La majestuosa exposición de Henry Moore en el Museo de Arte
Contemporáneo. La de Iconos Búlgaros en Bellas Artes. El Salón de Jóvenes, la
Bienal de Artes Visuales, el salón de artes plásticas Arturo Michelena del
Ateneo de Valencia, el Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz y el
Concurso Latinoamericano Teresa Carreño. Fue una época dorada de la cultura
venezolana, que sólo es posible dentro de un estado democrático perfectible,
donde la prioridad sea la educación y la cultura, sin sesgos de ideologización
ni castración del pensamiento. La cultura es libertad y sueños de grandeza que
únicamente pueden estar sujetos a los poderes creadores del pueblo.
Hoy
por hoy, con justa razón se le reconoce como “El Presidente Cultural de
Venezuela” son los hechos y no las palabras los que marcan la
diferencia. “Por sus obras los conoceréis”
y el presidente Luis Herrera Campins fue lo suficientemente amplio en este
sentido. En Mérida quedaron para la historia la Biblioteca Bolivariana y la
Casa Bolivariana de Bailadores. Que al igual del Teresa Carreño seguirán
proyectando “…la música orquestal, el ballet, las obras teatrales y la ópera”,
ya llegará el momento de recuperarlas en su esencia, objetivos y razón de ser. La Cultura es y seguirá siendo la mejor
propuesta para reconstruir el país y en el presidente Herrera Campins tuvo
a su mejor aliado. Sirvan estos apuntes para recordarlo en su centenario por
sus aportes a la cultura venezolana de ayer y hoy.
Néstor Abad Sánchez
Centro de Saberes Tovar, mayo
2, 2025