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Luis Herrera Campins y sus aportes a la cultura venezolana por Néstor Abad Sánchez

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Por Néstor Abad Sánchez


“…el primero de nuestros Presidentes con una amplia y cosmopolita visión no fue Carlos Andrés Pérez, sino Luis Herrera Campíns”

 

Guillermo Morón en Los Presidentes de Venezuela, pág. 269 (Planeta, 1993)

 

Bajo el slogan “un gobierno de animación cultural” asumió Luis Antonio Herrera Campíns (n. Acarigua, Portuguesa, 4/5/1925 - m. Caracas, 9/11/2007) la presidencia el 12 de marzo de 1979. Su plan cultural de “Animación” estaba sustentado en la animación y orientación de las comunidades para incorporarlas al hecho cultural, posibilitando que los hacedores del sector popular se convirtieran en protagonistas como nunca antes. Con justa razón pasó a la historia como “El presidente Cultural” por sus importantes ejecutorias y aportes a la cultura y el arte venezolano durante el quinquenio 12/3/1979 - 2/2/1984. Fue el presidente 31° de la República de Venezuela.

 

Nunca antes la cultura venezolana gozó de una mayor promoción, cuyo punto culminante fue el 19 de abril de 1983 con la inauguración de la Sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teresa Carreño en Los Caobos, que de esta manera quedó materializado como una de las obras de infraestructura cultural más sofisticadas de América y el segundo más grande de América del Sur. El concierto inaugural estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Venezuela bajo la batuta del Maestro José Antonio Abreu.

 

Una de las promesas de la campaña y reto al asumir la presidencia fue culminar con motivo del Bicentenario del Libertador (julio, 1983) el Teresa Carreño: obra iniciada por Caldera e inadvertida durante el gobierno de CAP. Cómo el bien lo expresó en el discurso inaugural: "El Teatro 'Teresa Carreño' es una realidad hermosa, vital, exuberante, en el que la solidez no opaca la belleza, sino que la resalta, robustece y la proyecta" Existían motivos para celebrar, habían transcurrido 102 años desde la inauguración del Teatro Municipal durante el segundo mandato del presidente Antonio Guzmán Blanco el 1 de enero de 1881, donde curiosamente se presentó en 1885 y 1887 la virtuosa pianista Teresa Carreño, epónimo del nuevo Teatro.

 

El Teatro Teresa Carreño fue construido en la arboleda del parque Los Caobos, adyacente al Museo de Bellas Artes, la Galería de Arte Nacional, el Museo de Ciencias Naturales, el Ateneo de Caracas y el Museo de Arte Contemporáneo, integrando el gran paseo cultural de Caracas. Cercano al tramo del Metro Pro Patria - Chacaito concluido también por el presidente Herrera Campins.

 

La obra por concurso, fue ganada en 1970 por “Estudio Catorce” de los arquitectos Tomás Lugo Marcano, Santos Valdés y Dietrich kanckel, construida entre 1973 - 1983 bajo la asesoría del ingeniero George Izenhour y por la empresa de Enrique Delfino con más de 80.000 metros cuadrados integrando el concreto a la naturaleza y a las artes plásticas, a un costo de 540 millones de bolívares. Resaltaban entre las obras de arte, las del Maestro del cinetismo universal Jesús Soto: los cubos virtuales blancos sobre proyección amarilla, en el techo de la sala Ríos Reyna; los Cubos vibrantes sobre proyección blanca y negra amarilla, en el estacionamiento; las Nubes blancas sobre las butacas de la Ríos Reyna como elementos acústicos; las Pirámides vibrantes que constituyen el techo acústico de la Sala; el telón Escritura negra sobre fondo blanco y el telón teaser. Además de las de Pedro Básalo, Harry Abend, Erling Oloe, Colette Dellozane, Jorge Pizani y Vincenzo Gemito. Que en conjunto constituyen todo un espectáculo visual y sonoro del patrimonio cultural venezolano.

 

Pero no todo quedó en el Teatro Teresa Carreño, durante el gobierno de Luis Herrera Campins se inauguraron y recuperaron importantes infraestructuras que promovieron la cultura y el arte en el país. Los museos: Lisandro Alvarado, de El Tocuyo; Alberto Arvelo Torrealba, de Barinas; la extensión del de Arte Contemporáneo de Caracas; el abierto de las Esculturas Pérez Mujica, en Valencia; de la Cultura, en la capital de Carabobo; de la Ciudad, en Barquisimeto; el Francisco Narváez, en Porlamar y el primero vial al aire libre del Mundo Rafael Bogarín, entre el Tigre y Soledad. El Teatro Andrés Bello, de San Felipe, el primer Teatro - Escuela de los Niños Cantores del Zulia, la sede de los Niños Cantores de Villa de Cura y estaba prevista la conversión de El Helicoide con su Domo Geodésico en otro gran museo de la ciudad que nunca se concluyó. ¡Cuánto sufrimiento actual se hubiese evitado!

 

La rehabilitación del Teatro Municipal de Puerto Cabello que estaba en ruinas y listo para tumbarlo y del antiguo Coliseo de 1895; el Teatro Juárez de Barquisimeto. El Parque Cultural El Calvario, la sede de Danzas Venezuela. La Casa Páez y los Murales de Pedro Castillo. Entre otras.

 

Es importante resaltar los eventos artísticos - culturales del bicentenario, por su elevada calidad. Nos visitaron el teatro - danza de Jamaica; la Orquesta de Cámara de Zurith; la Orquesta Sinfónica y el Ballet Folclórico Mosseyev de Moscú; el Nikolai Dance – Theatre con la liturgia imbuida en el Libertador y su concepto de América. El Ballet cubano de Alicia Alonso; la Ópera de Cámara del Teatro Colón de Buenos Aires; la Orquesta Mozarteum de Salzburgo; la Orquesta de Tubingen, de Alemania Federal; el Cuarteto Komitasa, de la antigua Unión Soviética; el Ballet francés de Roland Petit; la Orquesta Sinfónica de Hamburgo; la Orquesta de la Opera de Paris; la Orquesta Sinfónica de Amberes; la Orquesta St. Paul Chamber, de los EEUU; la Orquesta Sinfónica de Israel; el Ballet Royal Festival Hall, de Inglaterra; la Opera de Pekín, China y el Festival Musical de Yehudy Menuhinj, dándose las mejores muestras de un pluralismo ideológico en la búsqueda de la calidad del espectáculo y la hermandad entre los pueblos del mundo. Lo que ahora no es posible, por lo sesgado del pensamiento de quienes nos gobiernan.

 

Todavía se recuerda el Festival de Teatro donde participaron 22 compañías y 9 grupos teatrales. La majestuosa exposición de Henry Moore en el Museo de Arte Contemporáneo. La de Iconos Búlgaros en Bellas Artes. El Salón de Jóvenes, la Bienal de Artes Visuales, el salón de artes plásticas Arturo Michelena del Ateneo de Valencia, el Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz y el Concurso Latinoamericano Teresa Carreño. Fue una época dorada de la cultura venezolana, que sólo es posible dentro de un estado democrático perfectible, donde la prioridad sea la educación y la cultura, sin sesgos de ideologización ni castración del pensamiento. La cultura es libertad y sueños de grandeza que únicamente pueden estar sujetos a los poderes creadores del pueblo.      

 

Hoy por hoy, con justa razón se le reconoce como “El Presidente Cultural de Venezuela” son los hechos y no las palabras los que marcan la diferencia. “Por sus obras los conoceréis” y el presidente Luis Herrera Campins fue lo suficientemente amplio en este sentido. En Mérida quedaron para la historia la Biblioteca Bolivariana y la Casa Bolivariana de Bailadores. Que al igual del Teresa Carreño seguirán proyectando “…la música orquestal, el ballet, las obras teatrales y la ópera”, ya llegará el momento de recuperarlas en su esencia, objetivos y razón de ser. La Cultura es y seguirá siendo la mejor propuesta para reconstruir el país y en el presidente Herrera Campins tuvo a su mejor aliado. Sirvan estos apuntes para recordarlo en su centenario por sus aportes a la cultura venezolana de ayer y hoy.

 

Néstor Abad Sánchez

Centro de Saberes Tovar, mayo 2, 2025

nestorabadsanchez@gmail.com





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