Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:30 pm
En un mar de contradicciones, en un ambiente de
presión permanente, donde los venezolanos estamos sitiados por las
limitaciones, el hambre y la necesidad, donde el día a día ocupa a todos los hombres
y mujeres de bien que buscan subsistir ante la asfixia del modelo socialista es
imprescindible por encima de esta situación no perder el foco de nuestra lucha.
Debemos tener presente que hemos transitado un camino de éxitos producto de la
voluntad de cambio y el deseo de permanecer unidos en torno a una verdad hecha
realidad, el haber derrotado a la revolución con sus amoldadas instituciones, reglas y condiciones desventajosas y el
chantaje permanente de sus estructuras de control social.
Luego de las elecciones presidenciales donde se
irrespeto la voluntad popular, ahora está en proceso un evento electoral donde
participa solo quienes tienen una vinculación directa o indirecta con el
sistema socialista.
Los venezolanos dentro y fuera del país y toda la
comunidad internacional saben cuál sería el resultado si finalmente se da este
accidentad, atropellado y viciado proceso.
La descomposición y degradación del sistema ha
contaminado el espectro político. Esfuerzos dentro de un gran concierto distorsionado
de manipulación y engaño se realizan por quienes alineados, alienados o
tarifados, deben entregar cuentas a sus mentores o por aquellos que de buena fe
perciben y concluyen erradamente que hay que preservar, conquistar o recuperar
espacios. En medio de un mar nauseabundo en que se ha convertido el ejercicio
del poder y sus mecanismos de ascenso al mismo.
Se ha creado en definitiva un gran movimiento premeditadamente
dividido de oposición depravada, de etiqueta socialista, susceptible, débil,
complaciente, voraz y troglodita que hace frente a la oposición patriota y consiente que por la
vía democrática busca generar un cambio en Venezuela.
Esta oposición patriota y nacionalista fortalecida
y moralizada, que unida indiscutiblemente venció al pervertido sistema
electoral, ese que hoy sin vergüenza alguna dice llevar un nuevo proceso
electoral con la carga pública y notoria de la trampa y el descredito que
vergonzosamente para la historia se
ganó.
Nadie acepta pasar la página, solo está en curso un
esfuerzo inmoral que construye infructuosamente sobre los escombros del sistema democrático un
nuevo modelo vulgar, anti ético de adjudicación concertada de espacios que deja
de ser democrático y representativo y por ende inconstitucional
A pesar de esta tragedia podemos tomar lo bueno de
esta desesperada acción que permitió diagramar con exactitud el estatus real de
la clase política del país en especial la del sector opositor mutante que
durante décadas aseguro habernos representado.
Hoy en día el pueblo venezolano sabe quién es quién
y a que intereses atiende y representa.
El venezolano maltratado, vejado, engañado y
empobrecido tiene la mirada fija en el cambio y hoy liberado del yugo y control
partidista está preparado para dar los pasos que sean necesarios para
consolidar la unidad independentista que restablezca el orden constitucional
que construya los caminos del progreso y bienestar de toda la sociedad
venezolana.
El tema de votar o no votar solo trasciende en la
conciencia de cada venezolano que sigue un camino trazado en el cual se tienen
puestas todas las esperanzas y que pese a las complicaciones está allí presente,
sustentado por la mayoría del pueblo que no está dispuesto a arrodillarse al
sistema de partidos construido absurdamente cuyos representantes son
parte del problema y corresponsables de la tragedia que hoy vivimos.
La población venezolana hoy declarada independiente
a lo largo y ancho del país y el mundo se distanció y divorcio con firmeza
indoblegable de la militancia partidista, por lo que esta payasada electoral es
solo una invitación para el reducto de
la partidocracia acomodaticia que solo representa a los intereses y espacios de
las cúpulas carroñeras, indeseables e inescrupulosas que miran desde la
comodidad y los privilegios del poder, la agonía de un pueblo víctima de la
irresponsabilidad de quienes han amagado y fingido ser opositores al régimen
socialista.
Los sectores independientes tienen la palabra. Las
encuestas y sondeos de toda índole acorralan a los convocantes y participantes
de esta elección regional y de asamblea nacional. Todos los partidos políticos
juntos oficialistas y de la oposición complaciente son una minoría que los
ubica de acuerdo a los diferentes momentos políticos entre el 10% y el 13% y los
ubico juntos porque son genéticamente los mismos.
El cambio esperado pasa por deslastrarse del pasado
que hoy pretende repartirse el poder y por depurar la unidad ciudadana de todos
aquellos elementos y estructuras precarias, maliciosas y mal intencionadas que
continúan haciendo daño desde el seno de la oposición real fundamentada en un
sentimiento nacional.
Votar o no votar es una decisión de cada ciudadano
tomando en cuenta la realidad y el momento político que vivimos, quien convoca
y quienes participan, los antecedentes todos cuestionables del órgano rector, el curriculum (para
algunos prontuarios) de quienes lo conducen y sus actuaciones e infinidad de
señalamientos obscuros y transgresores del ordenamiento legal y desconocimiento
de la soberanía del pueblo venezolano.