Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 02:01 am
Madrid, octubre 10 de 1979.- Lo logramos. Aunque resultó difícil
entrevistar a Marcos Pérez Jiménez, somos los primeros periodistas a quienes el
ex dictador y ex general declara en los últimos 7 años, desde que abandonó para
siempre nuestro país. El suyo era un largo e inquebrantable silencio que fue
roto por nosotros a quienes nos habían precedido numerosos redactores y
ejecutivos o dueños de medios de comunicación, que fracasaron todos en sus
intentos tanto aquí en España como desde Venezuela.
Esta es la primicia del año, la noticia periodística de mayor impacto
porque las declaraciones de Marcos Pérez Jiménez son francamente explosivas, se
harán sentir por igual en Caracas y en Madrid.
Habíamos estado trabajando la entrevista desde hacía meses desde que
publicamos en MOMENTO y BOHEMIA, la exclusiva del pacto sellado entre el FUN y
Copei para las elecciones Municipales. Sin embargo, muy pocas eran las
esperanzas de lograrla. Esta es la historia:
Viajamos a Madrid para cubrir las incidencias del IX Congreso
Extraordinario del Partido Socialista Obrero Español.
Pero no tanto como el ex dictador, nos trajo a Madrid la presencia en el
Congreso Extraordinario del PSOE, de Luis Piñerúa que, representando junto a
Enrique Tejera al partido Acción Democrática, fue invitado especial de los
socialistas españoles. El ex candidato presidencial, por cierto, también nos
concedió otra exclusiva: un largo y profundo análisis sobre la Venezuela actual
y las causas y efectos de su derrota electoral y sobre el consenso que
publicamos la semana pasada. Conversamos, además, con Felipe González, electo
por mayoría aplastante Secretario General del PSOE, lo que le coloca en vía
directa hacia el gobierno, dentro de dos años. Con Mario Soárez, analizamos sus
pocos éxitos y sus muchos fracasos, cuando fue Primer Ministro de Portugal y
hasta conseguimos que un miembro de la ETA nos explicara el porqué de la
“Operación Septiembre”, la escalada terrorista anti-referéndum que ha cobrado
muchas e importantes víctimas, especialmente en la jerarquía militar. Pero ya
en Madrid insistimos con Pérez Jiménez. Toda una odisea para conocer su número
de teléfono, su dirección y que nos concediera la audiencia. Una vez
contactado, esperar su respuesta. Que duró tres días.
Le habíamos dicho que escribíamos un libro -cuestión de paso, cierta -
sobre América Latina, sus dictaduras y la democracia. Nos recibió a las 4:30 de
la tarde en punto del lunes, en su casa que le habrá de servir, hasta finales
de este mes, de residencia en Madrid. Porque él ex general, el ex dictador se
muda para una de las urbanizaciones más exclusivas de Madrid. Allí ha edificado
un palacio castellano-moruno que, -según nos explicó, y comprobamos, porque nos
llevó a recorrerlo, pieza por pieza, salón por salón, patio por patio, es una
de las mansiones más fastuosas que se hayan edificado en esta ciudad. El costo,
Pérez Jiménez no lo mencionó, pero sí dijo que le había llevado 4 años su edificación.
¿Un tranquilo ex
dictador?
Marcos Evangelista Pérez Jiménez fue ampliamente receptivo. Hasta
explicó a los enviados especiales que continuaba haciendo gimnasia todos los
días y que todavía trata de corregir su defecto del frenillo por lo cual en su
pueblo Michelena, en la academia militar y cuando era dictador a escondidas,
los compañeros de juego, de armas, y de dictadura le decían “el gago”.
Analizó, a su estilo y desde su obstinada posición, la Venezuela de
estos 21 años. Calificó al 23 de enero, no como un movimiento popular, sino que
él prefirió, por humanidad, “para no derramar sangre inocente” -así lo dijo-
abandonar Miraflores rumbo a Santo Domingo, en “la vaca sagrada”, entonces el
avión presidencial.
-No me tumbó el pueblo, afirmó. Me tumbaron los militares golpistas,
muchos de los cuales (según Pérez Jiménez) horas antes de la asonada estuvieron
confesándome solidaridad y algunos (dice el entrevistado) no eran de los más
calificados, precisamente, como profesionales de uniforme.
Pero sí afirmó que “el golpe del 45 había sido dado porque lo
reclamaba el pueblo” y porque él y los oficiales complotados “entendieron
y atendieron ese llamado”. Del 18 de octubre de 1945, Pérez Jiménez, aunque
trató de esquivar una respuesta, sin embargo expresó “que había sido una manera
de romper con un pasado, con una historia que se estaba haciendo
leyenda”.
Fue ácido al criticar los dirigentes de primera línea, los fundadores de
la democracia en Venezuela. Quizás Rafael Caldera fue el más aporreado por
Pérez Jiménez, pues del líder social cristiano señaló que, “a pesar de tener
fama de buen abogado, pero sin pretender restarle mérito a quienes así opinan,
yo creo que cuando le conocí nadie se atrevía a darle un juicio, por simple que
fuera, para que el doctor Caldera lo trabajase en los Tribunales… “
-Es quizás, el gobernante de la Venezuela de esta época que más culpa
tenga y el que se haya ganado con mayor justicia un juicio por haberle
entregado a Guyana nuestro Esequibo con el Tratado de Puerto España. Debería ser
juzgado por actos lesivos a nuestra Integridad Territorial. ¿Lo que hizo es de
un buen abogado? ¿De un buen internacionalista?, se preguntó Pérez
Jiménez.
De Jovito y Betancourt, así como del propio doctor Caldera, Pérez
Jiménez dijo que “los tres son unos políticos decimonónicos”.
-
-Son del siglo pasado. Pretenden seguir dirigiendo un país moderno con
la imposición de sus ideas ya ancianas.
No se muestra preocupado, -por lo menos lo aparenta- porque “en
Venezuela mis enemigos sigan creyendo que yo soy un paisa, un gocho bruto, un
generalote inculto. Usted puede apreciar -conmina al periodista-, si a pesar de
mis 65 años, me conservo ágil del cuerpo tanto como de mente. Mis facultades
están perfectas. La arteriosclerosis está muy, pero muy lejos todavía. Quizás
por este frenillo -y con su mano izquierda trata de señalarnos dónde está- a
veces me tranco hablando, pero donde sí no hay tranca alguna es en la mente.
Allí todo se coordina perfectamente. Tengo una gran capacidad de síntesis, de
retentiva”. Y se ríe.
Viste elegante, una chaqueta a cuadros marrones, de corte inglés. Camisa
deportiva que no logra disimular su casi abultado vientre, pantalones marrones
oscuros, igual color en las medias de seda y zapatos crema, con pronunciado
tacón. Se sienta mullidamente en el sillón Luis XV, de terciopelo rojo. Al
frente, su despacho, un mueble-escritorio de igual estilo. A un costado, una
pequeña biblioteca. Sobre una pared un boceto, a creyón, que en 1956 le
hizo Pedro Centeno Vellenilla.
Durante la entrevista no usó los fuertes lentes de Carey para mirar
lejos. La calvicie es pronunciada, aunque el pelo a ambos márgenes de la cabeza
remata atrás encrespado. Dos gruesos tomos de la Enciclopedia Británica son
aprisionados por un Pérez Jiménez en estatuilla, con su uniforme de gala y
algunas de las 57 condecoraciones. Al otro extremo un pequeño
portaestandarte del Ejército.
-Soy el venezolano más condecorado del mundo, aunque esas joyas me las
robaron todas, junto con otras cosas de valor, cuando me saquearon la
residencia de El Paraíso, que adquirí con un préstamo de las Fuerzas Armadas.
De todas maneras, las condecoraciones no me sirven, porque si las tengo y no
tengo 25 pesetas para un autobús con ellas no podría pagar el pasaje.
En su biblioteca no hay ninguna foto oficial con la banda y el collar
presidencial y aquella inscripción del Nuevo Ideal. Le hacemos notar que
todavía, pese a los muchos años fuera del país y concretamente de su Michelena
natal,
-A donde no regresaré nunca más ni que pueda, porque de ella tengo
muchos malos recuerdos. Desde la infancia allí sufrí mucho. Pasé mucho
trabajo. Y la casa donde nací, que ahora no sé a quién le quedó, se me hace muy
chiquita..
Tiene inflexiones de hablar andino. Lo observamos cuando pide las llaves
de su automóvil a Doña Flor, la esposa, que no se dejó ver por nosotros. Cuando
terminamos la entrevista después de haber conversado tres horas y media, Pérez
Jiménez nos invitó a conocer la nueva mansión que se ha construido. La
recorrimos rincón a rincón (“porque una vez que ya no podré regresar y porque
no me interesa hacerlo, uno tiene que darse sus comodidades, y por eso me
construí esta casa, un palacio castellano-moruno, que usted muy pocas veces
verá”
La mansión tiene hasta refugio atómico, polígono de tiro para armas de
corto alcance, gimnasio ultra-moderno, ascensor, una gigantesca lámpara de casi
5000 lágrimas de cristal de roca y 5 metros de alto; una escalera revestida de
mármol, con sólo un punto de sustentación; siete habitaciones. La
matrimonial pasa de los 60 metros cuadrados, y una de ellas con motivos
chinos compradas para su hija soltera en un viaje a Shanghái; dos
piscinas una interior, con calefacción; salas de juegos, salas de música,
normal y cuadrafónica; planta eléctrica capaz de alumbrar por completo a
Tácata…, el pueblo de los tres golpes; planta de aire acondicionado y planta de
calefacción. ¡Ah! Todos los inmensos ventanales de vidrio son a prueba de bala.
-La construí a mi gusto. Porque yo siempre hago las cosas bien. Las hice
bien cuando fui gobernante. Las hago bien ahora. Porque yo siempre he sido
afortunado. Hasta en política”..
Y su gusto de verdad es excesivo. Sobre 16 mil metros de terreno, en una
colina que domina una vista impresionante el norte, centro y sur de Madrid,
colindando con el Campo de Golf y por vecino a un famosísimo bailarín y actor
norteamericano –cuyo nombre se reservó-, enfrente el pueblo de San Rafael de
Alcobendas, construyó su nueva casa.
¿Tiene mucho dinero, general?
-Bueno, he sido un hombre previsivo. Tengo inversiones.
Y las tiene. Tanto que por su cuenta solicitó a los urbanizadores le
dejaran “arreglar a mi gusto” una pequeña plazoleta cercana a la mansión,
“por donde gente de todas las clases sociales pasan haciéndose los turistas
para observar” aquella edificación más que castellano-moruno, faraónica.
Lo que dijo Pérez Jiménez
Comenzamos envolviendo al personaje en su propia historia. Le
consultamos su opinión sobre lo que de él se ha escrito en la Venezuela de los
últimos años.
-Bueno, la verdad es que los venezolanos hemos escrito la Historia no en
función de los acontecimientos qué han ocurrido desapasionadamente, sino que la
han escrito un poco en función de sus pasiones. Le voy a relatar algo que
quizás resulte inconveniente, o un poco anti-político decirlo, pero yo no le
tengo miedo a la verdad. Entre nosotros, los venezolanos, no se puede hablar de
historia militar porque realmente no ha habido hechos militares, que valgan la
pena relatar. Porque a un acontecimiento de carácter militar antiguo lo han
desligado un tanto del concepto auténtico militar, y han resultado un poco en
función de cuestiones más de inclinaciones guerreras. No sé si me explico,
porque entiendo que resultará difícil resumir en tan corto tiempo este
concepto. Es decir, donde no ha habido verdaderos acontecimientos militares no
se puede escribir historia militar. Lo que ha sucedido es que los pocos hechos
de guerra se han producido al margen de la cuestión militar. Eso por una parte
y, por la otra, de mí gobierno, de mi actuación se ha escrito mucho, pero no en
función de la autenticidad sino más bien en función de la pasión de mis
detractores. Por esto último es que, repito: En Venezuela la historia no se
escribe deapasionadamente, sino que obedece a directrices muy
claras.
-¿Cuál cree usted que debe ser el papel de las
Fuerzas Armadas en los países en vías de desarrollo como Venezuela, por
ejemplo?
- El papel de las Fuerzas Armadas Nacionales ha sido el papel de
todos los sectores que pudiéramos decir básicos de la nacionalidad. La realidad
es que hay muchas cosas por hacer en nuestro medio y es prácticamente difícil
sintetizar una orientación para trazar un esquema de lo que deben hacer esos
sectores básicos. En nuestro medio hay muchas desviaciones, muchos errores por
corregir. Pero la realidad es que a través de algunas cosas que he escrito y a
través de muchas cosas que se hicieron bajo los gobiernos en los cuales yo
formé parte o los cuales presidí, la realidad es que tratamos de hacer un
apostolado, una obra. Sobre eso hay que predicar, para hacerlo entender,
explicarlo muy bien. Y lo trato de hacer en esos escritos míos.
-¿Cuáles son según
usted las causas reales que lo llevan al ascenso del poder en nuestro
país?
Bueno, entre las
causas reales quizás el hecho de que en las FAN había inquietud por modificar
la situación realmente poco constructiva. La realidad es que se veía el
horizonte cerrado. Había que terminar con esa situación para que
Venezuela transitara senderos de superación. Esas inquietudes que
existían en el seno militar fueron capitalizadas, fueron orientadas por un
grupo de oficiales estrictamente nacionalistas, con el propósito de superar,
Institucionalmente, el deseo nacionalista.
-¿Esos objetivos se cumplieron?
-Usted sabe que se habló mucho del Ideal Nacional, de hacer una patria
cada día más grande, más próspera y más fuerte. Esas frases fueron las
directrices de una labor bastante prolifera de una labor amplísima, cuya
concreción solamente podría hacerse mediante la exposición de los planes y
proyectos que nos trazamos de sus objetivos.
-¿Pero se cumplieron?
-Sí en su gran mayoría.
-¿Ejemplos?
-Fuimos un gobierno nacionalista, progresista. Pensábamos en grande.
Hicimos, por lo tanto, una obra nacional-progresista inmensa.
-¿Qué hizo?
-Encontrarnos a nuestra llegada al poder, a una Venezuela desorientada
con muchas cosas por hacer, en realidad muy distante del nivel que debía de
tener con relación a los otros pueblos latinoamericanos, y por supuesto mucho
más distante del nivel en que se encontraban los pueblos más civilizados de la
tierra.
La democracia, según
Marcos Pérez Jiménez
Somos un continente en ebullición, con demasiados problemas, los que se
heredaron del gobierno que el entrevistado presidió. De su situación, de su
época, sumados a los que se venían arrastrando. En estos 21
años, nuestro país ha presenciado un proceso de desarrollos económicos,
políticos y sociales de libertades, como tal reconocidos en el mundo entero.
Vivimos en democracia.
¿Cuál cree usted que ha sido el resultado de ese
proceso en Venezuela?
-Pues que no se han cumplido ni logrado los objetivos de la democracia.
Sigo pensando que hay desorientación no sólo en Venezuela sino en toda América
Latina: nosotros estamos bastante distantes de alcanzar los niveles medianos
siquiera de los pueblos desarrollados. Somos pueblos con grandes problemas,
pueblos que tienen que cumplir una labor intensa para llegar a los niveles de
los pueblos desarrollados. Así es que la labor que queda por delante es muy
grande y, desafortunadamente, no ha habido orientaciones concretas para
cumplirla, sino que ha habido un poco de desorientación y quizás bastante
improvisación. Eso, repito, ha hecho imposible poder cumplir con las grandes
obligaciones.
-¿Entonces usted no
cree en las bondades de la democracia como sistema y en sus posibilidades para
el desarrollo de los pueblos?
-Yo creo que existen malos y buenos gobiernos. Gobiernos que cumplen con
una labor realmente impresionante en el logro de objetivos positivos y
gobiernos que no la cumplen, sean gobiernos llamados democráticos o sean
gobiernos llamados dictatoriales, autoritarios.
-El suyo fue dictatorial...
-Fue un gobierno que enfrentó muchos problemas, que combatió a quienes
no le dejaban trabajar por el país.
-¿Qué piensa hoy día de los movimientos
revolucionarios del 18 de octubre de 1945 y del año 48?
-Los protagonizamos con el propósito de lograr para Venezuela objetivos
concretos de bien colectivo. Nuestra apreciación era la de que el país no
transitaba metas de superación y quisimos ir hacia ellas. Yo creo que todavía
no se ha logrado en Venezuela ese objetivo. Y lo lamentable, a mi juicio, es
que se han perdido preciosas oportunidades, sobre todo las derivadas de
unos ingresos fabulosos por el petróleo, los cuales han sido empleados en una
forma que pudiéramos llamar improvisada, falta de planificación, alegre e
irresponsable. Situaciones como ésta, de ingresos extraordinarios, no se
volverán a presentar con la frecuencia que desearíamos. Venezuela ha sido
un país de excepción en Latinoamérica que no ha aprovechado esa condición de
excepcionalidad.
-¿Considera acertada la nacionalización del hierro
y del petróleo?
-Las nacionalizaciones son, como otras cuestiones, procedimientos y los
logros habidos mediante esos procedimientos, si no son altamente rendidores de
beneficio colectivo, pues de nada servirán esas nacionalizaciones. Pero, si
esas nacionalizaciones se han traducido efectivamente en mayor cúmulo de
recursos, eso está bien. Lo que sí es grave es que esos recursos no hayan
sido empleados debidamente.
-¿Su gobierno no se planteó nacionalizar nuestros
recursos básicos?
-El gobierno nuestro buscó siempre soluciones pragmáticas, útiles para
la nación. Mi gobierno no fue en función, en ese momento, de logros de tipo
moral, sí cabe denominar de moral ciertos propósitos, sino que fue buscando
hechos que se tradujera en beneficio para la nación. De manera que en mi
momento era difícil nacionalizar el petróleo, por ejemplo. Si lo hubiéramos
pretendido nacionalizar quizás se quedara sin comprador. Ahora, la cosa es
distinta. Ahora, el mercado es de los vendedores. Lo pueden colocar donde
quieran. Nuestras circunstancias eran muy, pero muy diferentes.
/Continúa