Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:00 pm
Robert Francis Prevost Martínez O.S.A., es el nombre de pila
del nuevo Sumo Pontífice, el número 267 en ocupar la sede Petrina procedente de
una familia de migrantes, sus padres Louis Marius Prevost, de ascendencia
francesa e italiana; y Mildred Martínez,
de ascendencia española. Nació el
14 de septiembre de 1955 en EE.UU. - Chicago y
es el menor de sus hermanos Louis y John.
La elección de su Eminencia Robert Francis Cardenal Prevost
Martínez, de 69 años, como el nuevo Obispo de Roma, ha llenado de alegría a los católicos y a los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo,
pues promete fortalecer y
dar continuidad a la línea de su antecesor Francisco, caracterizado por una
activa solidaridad y preocupación por los desposeídos, la indefensión de los
migrantes y los daños al medioambiente.
Su vida religiosa se inicia en1977 incursionando
en la experiencia de vida de la Orden de San Agustín (O.S.A); en 1981 emitió
sus votos y su ordenación sacerdotal fue en 1982, posteriormente fue enviado a
Roma para doctorarse en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Santo
Tomás de Aquino.
El Papa agustino forjó una valiosa experiencia misionera
en las tierras suramericanas, en el Perú, al mismo estilo de los grandes
misioneros como San Francisco Javier, abandonó la comodidad del desarrollo y la
academia norteamericana, para consagrarse por entero a la misión de “anunciar
el Evangelio en las periferias”, su primer destino Trujillo en 1988, en la misión agustiniana de
Chulucanas - Piura donde permaneció por un
año; luego le correspondió dirigir el proyecto de
formación común para aspirantes agustinos de los vicariatos de Chulucanas,
Iquitos y Apurímac. También fue elegido Prior Provincial de la Provincia Madre
del Buen Consejo, en su natal Chicago. Sin embargo, ahí no terminaría su relación
con el Perú. En el 2014, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico
de la Diócesis de Chiclayo. Desde ese cargo, y en señal de compromiso con el
país, anunció que se nacionalizaba peruano. Su gestión destacó por la cercanía
que mantuvo con los fieles y el impulso de proyectos innovadores en beneficio
de los jóvenes, hasta sus desvelos por los migrantes venezolanos, pues para el hoy Papa León XIV, su predicación no se quedaba en las
palabras, sino que testimoniaba con los más necesitados organizando los
comedores sociales en varios puntos de la diócesis peruana de Chiclayo, donde
los pobres más pobres encontraron lo necesario para vivir.
En marzo de 2018 fue nombrado vicepresidente segundo de
la Conferencia Episcopal Peruana, al año siguiente Francisco lo designó miembro
de la Congregación para el Clero y, en el 2020, Administrador Apostólico de la Diócesis
del Callao. En septiembre del 2023, Prevost fue creado cardenal por el papa
Francisco y designado prefecto del Dicasterio para los Obispos. Además, el
cardenal Prevost también fue nombrado presidente de la Pontificia Comisión para
América Latina.
No está de más hacer notar que el nombre que eligió fue el mismo que León
XIII, autor de la Doctrina Social de la Iglesia, aportando una clara señal de
un nuevo Papa que se ocupará de los más desfavorecidos y descartados, defendiendo los derechos de los trabajadores y
planteando el nuevo papel de la Iglesia en la era contemporánea. También el
primer Papa en llevar este nombre fue San León Magno (440-461 d.C.), que pasó a la historia
por haber persuadido al temible Atila el Huno para que no saquease Roma en el
año 452. Su nombre quedó asociado para siempre con el liderazgo doctrinal y la
autoridad moral. Rasgos necesarios en estos nuevos tiempos de tantos atropellos
a la dignidad de la persona humana y de un real compromiso a ser pastor con
olor a oveja, no solo de quienes llevan una cruz al
cuello, sino también faro de una humanidad que necesita de una voz profética,
en medio de tantos nuevos areópagos como la inteligencia artificial, las
amenazas de guerra mundial, las ideologías que matan, el relativismo moral, le
flagelo de la migración forzada, entre otros tantos males que nos afligen, pero
es el Espíritu Santo quien abre caminos para construir la Iglesia que soñamos y, por
tanto, el Papa que necesitamos.
El Papa León XIV ha
enfatizado, en su primera homilía
en la eucaristía celebrada este en la Capilla Sixtina con los cardenales: “Son
estos lugares en los que la misión es más urgente, porque la falta de fe lleva
a menudo consigo dramas como la pérdida del sentido de la vida, el olvido de la
misericordia, la violación de la dignidad de la persona en sus formas más
dramáticas, la crisis de la familia y tantas heridas más que acarrean no poco
sufrimiento a nuestra sociedad. Llevar el Evangelio a los lugares donde no es
fácil testimoniarlo y anunciarlo, donde las personas creyentes son
obstaculizadas y despreciadas o donde solo se les soporta y compadece”.
Que San
Agustín interceda por nuestro Papa León XIV para que su espíritu conciliador y su lucha por “construir
puentes” pueda obtener una paz que incluya a todos y un Evangelio encarnado en
todos los ambientes.
Mérida, 13 de mayo
2025