Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:02 pm
Lo insólito y absurdo [que otras veces defino revés] en mis textos no sólo manifiestan las bifurcaciones del «mundo real», son premisas de mi inexistencia física. Nada es en tanto que desaparece. La materia no se destruye ni se transforma fuera de los sentidos. La percibimos quienes creemos [fenomenológicamente] vivir. ¿Puede el alma escindida sostener que la materia que poseyó permanece de otra forma? -Mis preocupaciones filosóficas son la morfología de mi Ser Físico, pensamiento y obra desde siempre.
El orden es para la literatura lo que la integralidad de sustentación [∮ – https://en.wikipedia.org/wiki/Multiple_integral] erguida para un vertebrado con inteligencia superior desplazándose con dos piernas. Pero, hay equilibrio en el desorden: como igual bondad en el criminal. Por ello, la invención [en cualquier campo] es una labor difícil. Un escritor necesita talento para narrar historias, y debe exhibir ética como abogados o médicos fiables. La disciplina forma parte de nuestras convicciones, es desafío infinito. En cuanto a la estética, no es cosa distinta a una concepción personalísima que perfila a un hombre sabio. En materia literaria, ya casi nada puede presentarse novedoso. La capacidad de imaginar situaciones desconocidas salvará al escritor mordaz. Es tan importante dominar un idioma como estructurar invenciones. Muchos poetas y cuentistas se limitan a describir lo circundante, mundano, por incapacidad de transitar otros mundos.
Califico obra de arte cualquier libro en el cual [aparte de su valor ínsito] se advierte que su autor no plagió ni tuvo deplorables intenciones. Asocio el acto de escribir con la santidad, pese a que, en ocasiones, narro historias atroces. Entre el bien, mal y entendimiento, sobrevive al diluvio universal el último. Mejor que encanallarnos es admitir que las premiaciones literarias son como miembros de parapléjicos: inútiles. Muchos escritores viven frustrados. Entre varios, destacan los siguientes motivos: falta de estímulos, envidia, egoísmo y ambición enfermiza de sus colegas fueteándolo sin darles explicaciones.
Es obvio que la pereza proverbial caracteriza a intelectuales de la órbita alterada por sustancias diversas. Detalles de menor seriedad, como rencillas y distensiones internas que irrumpen en agrupaciones con intereses políticos – culturales también inciden. Doy poca importancia a manifiestos con firmas de impúdicos, redacciones colectivas, talleres literarios y toda obra de tropel, porque están condenados al fracaso. El impulso creador aislado siempre triunfa. Mi ovación es para todo acto extramuros que impele lo https://dle.rae.es/establishment por sus pústulas de viejas heridas.
albertjure2009@gmail.com