Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:47 pm
Aún resuena en nuestros sentidos la frase expresada por Nicolás Maduro en plena campaña electoral, unos interpretaron que se trataba de una argucia para generar temor en los electores y por lo tanto llegarán a la conclusión de que era mejor que él volviera a ganar para evitar una confrontación bélica, otros pensaron que era una bufonada, y quienes logramos descifrar que se trataba de una decisión tomada, de que independientemente del resultado se quedaría en el poder, como efectivamente ocurrió, comprobamos que quienes no creen en la democracia se aprovechan de las bondades que ella ofrece para destruirla.
Cuando estos delincuentes dicen “por las buenas” se refieren a que ellos sean favorecidos por el voto popular, pero cuando expresan “por las malas” es que están seguros de que perderán, mas no entregarán el poder y por lo tanto hay que recurrir al uso de la fuerza, vale decir, fuerzas armadas nacionales y extranjeras, fuerzas policiales, unión cívico-militar que comprende grupos paramilitares llamados colectivos, grupos guerrilleros y narcotraficantes; dispuestos a todo para impedir que se cumpla lo contenido en nuestro texto constitucional, referido a la soberanía popular. Es decir, la convocatoria al pueblo para que libremente exprese su voluntad y se dé el gobierno que quiera se convirtió en letra muerta.
Hugo Chávez, el padre de toda esta tragedia, en 1992 pretendió “por las malas” asaltar el poder, ya todos sabemos qué ocurrió. Pero en 1998, “por las buenas” le fue reconocido su triunfo y fueron muy pocos los que pensaron que se actuara “por las malas”, porque para los demócratas la soberanía popular es sagrada. Luego, en 2002, se hizo presente de nuevo el “por las malas” y los militares no supieron qué hacer. De allí en adelante nace como teoría la tesis de convocar a elecciones “por las buenas”, pero el resultado siempre será “por las malas”.
Porque por “las malas” no solo tiene que ver con cuerpos armados, la utilización de instituciones públicas para imponer decisiones o medidas contrarias al orden constitucional, legal o democrático, también es por “las malas” como ocurrió en el referendo revocatorio, cuando Hugo Chávez a las 3:00 de la tarde estaba revocado y el CNE prorrogó el proceso hasta revertir el resultado. Cuando en 2015 utilizaron el TSJ para anular la elección de los 3 diputados de Amazonas y despojar a la oposición de las dos terceras partes. Cuando utilizaron la Contraloría General de la República para inhabilitar líderes opositores sin cumplir los extremos de ley. Cuando se ha destituido gobernadores, alcaldes, concejales, legisladores y diputados sin cumplir los procedimientos legales, incluso a sus propios compañeros y donde correspondía convocar nuevas elecciones jamás se convocaron, porque todo es “por las malas”.
Las personas que habían venido votando por “la revolución” y el 28 de julio lo hicieron por Edmundo González Urrutia, han sido víctimas con mucho ensañamiento del “por las malas”, los sacaron de la lista del CLAP, les suspendieron el o los bonos que recibían, a algunos que fueron favorecidos con apartamentos en este período los despojaron del mismo y ni se diga de quienes tenían un cargo público, los echaron a la calle.
Se desconoce si la negociación con quienes se decían de oposición, para que hagan comparsa en el show convocado para el 25 de mayo, fue “por las buenas” o “por las malas”.
De lo que no queda ninguna duda es de que, para que en este país se produzca un cambio de gobierno, después del 28 de julio de 2024, pareciera que quedó solo una vía: “por las malas”.
rafael.tuto@gmail.com
IMPORTANTE
El Portal de Noticias Frontera Digital no se hace
responsable de todas las opiniones que se emitan en este sitio puesto que son
de carácter individual de las personas, y no necesariamente reflejan la
posición editorial de este Portal de Noticias