Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 03:20 am

Inicio

Opinión



Entrevista exclusiva con Pérez Jiménez para Bohemia (II) por Ángel Ciro Guerrero

Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Entrevista exclusiva con Pérez Jiménez para Bohemia (II) por Ángel Ciro Guerrero
Por Ángel Ciro Guerrero


Son casi las 7 de la noche, Madrid desde La Moraleja, parece un nacimiento multicolor, al fondo tras los amplios ventanales a prueba de balas se observan igualmente las luces de San Rafael de Alcobendas, un pequeño pueblo en ruta hacia Andalucía. El general Marcos Pérez Jiménez en esta oportunidad, la tercera reunión que logramos con el personaje para la elaboración de esta serie de reportajes, se nos muestra más familiar, menos acartonado que las dos anteriores. En la enorme mansión reina un silencio impresionante cuando el general detiene su hablar y el periodista solo se limita a comprobar que el magnetófono grabe la voz del ex dictador. para agilizar la conversación que se ha prolongado ya por casi 4 horas, el periodista ha formulado un conjunto de preguntas que el entrevistado va respondiendo, con lo que da impresionante demostración de retentiva, y agilidad mental. No en vano ha hecho hincapié en que tiene, conserva y lleva a la práctica un gran poder de retentiva y de síntesis. “Aunque, también debo reconocer que a pesar de tener buena memoria, a mí de vez en cuando se me olvidan las cosas”, nos había dicho el general.

 

Bolívar fue un dictador

 

Pérez Jiménez quiere expresar una opinión o consideración, que para él así lo manifiesta- es muy importante. Y la expresa ante el periodista:

"El Libertador a veces suele ser interpretado a la medida en que le conviene a algunos. Por qué dice usted eso general. Porque El Libertador no fue un demócrata vamos a hablar claro, fue demócrata, no, él era un hombre esclarecido, pero resulta que la tuberculosis es de las enfermedades que mantienen el cerebro más lúcido hasta el momento de la muerte"

-Y un hombre que sabe que va a morir, con el talento, la suprema visión que tenía El Libertador, que diga bueno, cuando ya sabe que va a morir, algo denso e irrebatible como aquello de que si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro estaba condenado a los partidos que consideraban nefastos para la sociedad. Bueno eso se calla y de casualidad no dicen que El Libertador dijo por qué deben consolidarse Acción Democrática y Copei. De vaina no han puesto en boca de Bolívar algo parecido. De casualidad no lo han hecho porque para decir mentiras no hay límite.

Separa el sillón tapizado en rojo, da unos pasos por el gran salón, estudio y biblioteca y añade:

"Otra de las cosas que también dijo El Libertador, fue aquella de que el mejor gobierno no es el del déspota esclarecido. De allí que anteriormente yo haya expresado la necesidad de aclarar lo que significa déspota. Es decir, que para realizar una labor trascendente de fundamental importancia para un país es necesaria la centralización del poder en manos esclarecidas. Tenemos ejemplos como el de Mustafá Kemal Ataturk, en Turquía, quien la occidentalizó mediante un régimen que no tenía nada de democrático y entre uno de los procedimientos que usó el de erradicar la sífilis, entonces, el blanqueo obligatorio de todo turco, contagiado o no, pero no le hacían caso. Así las cosas, entonces, decretó que turco que no se hubiera blanqueado en un mes, era turco fusilado….

-Es decir, tenía que hacer el bien colectivo siendo duro, estricto. Dictador como usted, lo califica..

-No duro, pero si tenía que fusilar dos o tres para salvar el resto, lo hacía. O lo hizo. Ese es el ejemplo del esclarecido a que se refería El Libertador de manera que es la concentración del poder en manos regidas por una mente superada, con sentido de lo que es y debe ser. También la concentración de poder en una mente de baja calidad es algo tremendo. Hay muchos ejemplos en la historia. General, pero, si yo sé lo que me va a preguntar, pero mire eso es aplicable también a todos los regímenes dentro del sistema democrático. Por ejemplo, en el sistema presidencial venezolano, a pesar de que no se les ha llamado dictadores, ha existido concentración de poder. Por ejemplo, en manos de Carlos Andrés Pérez, para qué cometer disparates.

¿Cómo explicas, por ejemplo?

-Muchos uno de ellos tirar por la borda más de 150.000 mil millones de bolívares y hacer adquisiciones como el del barco Crisóforo Colombo.

Pérez Jiménez da explicaciones entonces sobre lo que él considera "un absurdo más grande que el mismo barco, comprado para que sirva de hotel ambulante, pero anclado, nada menos que en Guayana. Imagínese usted un barco como ese, que sirvió para recorrer siete yeguas, anclado en el río, oxidándose y sirviendo de escenario propicio para toda suerte de vagabunderías, desde el robo y el asalto hasta la prostitución".

-De eso me he enterado porque hay gente amiga que sabe los intersticios y porque de vez en cuando la propia prensa lo señala, indica..

Pérez Jiménez pareciera estar muy poco enterado de la adquisición del Sierra Nevada porque se lo mencioné y no dijo nada. Retoma el hilo:

-El déspota esclarecido, lo decía El Libertador, es la mejor solución. Eso no quiere decir que yo vaya a comenzar a analizar a fulano y fulanito, no porque hayan existido pésimos gobiernos, sean dictatoriales o sean democráticos, como hay excelentes gobiernos dictatoriales y democráticos. Pongamos por caso el suizo. En Suiza, y que nadie me diga que no son demócratas los suizos, los ascensos, para hombres y mujeres, que tienen obligaciones militares desde la niñez y las cumplen a la edad reglamentaria, van siendo paralelos en la vida civil a los de la vida militar. Usted encuentra, por ejemplo, directores de banco y yo no oculta las cosas que tienen que dejar el banco periódicamente para ir a maniobras. Van ascendiendo entonces en categoría militar y dentro del banco. Y quién no cumple con el servicio militar, que se olvide de todo, porque no llega, por ejemplo, ni a portero del banco.

 

Con Caldera otra vez

 

El ejemplo, para referirse al caso venezolano que Pérez Jiménez crítica con la comparación anterior, lo encuentra el ex dictador en el doctor Caldera.

-Mire, aunque ustedes dicen que yo le tengo cogida, con el doctor Caldera, le voy a decir una cosa más del doctor Caldera. Alguien en Venezuela dijo que el doctor Caldera servía para Presidente. Pero en Suiza el doctor Caldera no hubiera llegado ni a portero de banco, porque el doctor Caldera fue un incumplido con el país, ya que lo primero que dejó de hacer, a propósito, fue no cumplir con el servicio militar obligatorio. Y en esa democracia helvética las acciones van unidas a los deberes. De manera que como dicen que Caldera sólo podía servir para presidente, ya que como abogado no sirvió tampoco, en Suiza, le repito y aseguro a usted, que no hubiera llegado ni a ocupar la portería de cualquier banco mucho menos a regir los destinos de los suizos.

 

“Caldera me engañó”

 

Pérez Jiménez se levantó de su silla, y con la palma de su mano golpeó la mesa, enfurecido. Pareciera que el solo nombre de Caldera lo estremece. El periodista extrañado por esa reacción, la tercera de Pérez Jiménez, sobre el fundador de Copei, ya en Caracas le preguntó a un viejo luchador democrático si acaso sabía responderme, ese intrigante por qué:. "Sí, cómo no, la respuesta es fácil: Pérez Jiménez confió en Caldera, y Caldera lo engañó. Por eso Pérez Jiménez no le perdonará ni le perdonará a Caldera que lo haya engañado".

-Mire, ya que me acuerdo de Caldera, déjeme decirle que ninguno de los comandantes militares del actual período democrático, ninguno de ellos absolutamente ninguno de ellos, ha cumplido con el sagrado deber del Servicio Militar O bligatorio. Ninguno de ellos ha sido soldado. Todos, absolutamente todos, han manifestado un profundo desprecio por la cuestión militar, ya que ni siquiera se han inscrito. Y sin embargo, por Constitución, han llegado a ser Comandantes en Jefes de nuestras Fuerzas Armadas. Eso es Venezuela, no Suiza, mi amigo.

 

Adentro, en los cuarteles

 

Pérez Jiménez supo de la renuncia del General Arnaldo Castro Hurtado, Teniente para cuando Pérez Jiménez inició su carrera como dictador. Pérez Jiménez examina que Copei, en el gobierno, ha tenido en los inicios de Caldera Presidente y de Luis Herrera también, serios enfrentamientos con las Fuerzas Armadas. Pérez Jiménez se limita a señalar que “ello es debido a que no conocen a fondo la disciplina de la jerarquía militar y por qué les ha faltado preparación y, además, existe un alto grado de ineficiencia porque la política ha penetrado a los cuarteles”.

Emite, con el ruego de que no sean publicados, porque de hacerlo el periodista, Pérez Jiménez las negará, una serie de consideraciones del orden militar y político, que dice expresarlas, a título muy privado y personal, pero con conocimiento de causa,:

-No por resentimiento alguno, porque si a credenciales oa papeles y conocimientos vamos, pues no es tan así de que Pérez Jiménez sea un generalote, un bruto, un machetero. No, sino todo lo contrario. Un general que se demostró dentro y fuera de Venezuela, por lo menos un profesional de las armas. Digamos que normal. Lo que se puede decir es que son muy políticos, unos están bajo la sombra de Luis Herrera Campins, otros bajo la sombra de Rómulo Betancourt.

 

“También hubiera ido a la guerra por Los Monjes"

 

El general, cuando de nuevo le precisamos si en verdad él hubiera ido a la guerra contra Guyana, de inmediato lo confirma:

-Yo sí. Yo estaba listo y decidido. Una cosa, además, aunque son cuestiones muy delicadas: También con Colombia. Cuando en mi gobierno, Colombia intentó apoderarse de Los Monjes, yo lo mandé a decir a los colombianos, que, si intentaban apoderarse o realizar cualquier acción, si trataban de poner un pie en Los Monjes, habría tiros. Movilizamos tropas a lo largo de la frontera, aunque en ese momento nuestra inferioridad era naval y la superioridad era de Colombia. Ellos tenían, que recuerden, la Fragata Almirante Padilla y el Destructor Antioquia y otros más. Nosotros dos o cuatro fragatas que no servían para nada. En tierra los colombianos tenían mayor número de reservistas. Nosotros teníamos los efectivos más reducidos, pero habíamos adquirido, por primera vez en Latinoamérica, armamento semiautomático que daba a nuestra Infantería poder de fuego superior al colombiano. Por otra parte, dentro del plan de desarrollo de las Fuerzas Armadas, habíamos adquirido los primeros aviones a reacción en América Latina: los Camberra, lo que nos convertía en amos y señores del aire. Es decir, en tierra teníamos mayor poder de fuego, pero menos efectivos, en el aire éramos poderosos, y débiles en los yeguas. Pero dispuesto a pelear por lo nuestro. Si ustedes, les dije a los colombianos, si ntetan algo, aténgase a las consecuencias, porque Venezuela no permite ni permitirá, ni admitirá ni admitirá discusión alguna sobre Los Monjes. Porque eso es territorio venezolano. Pero si en vez de las amenazas hubiésemos ido al leguleyismo , nos planchan los colombianos…

-¡Qué se pensó en ese momento de su acción general?

-Bueno no sé, para muchos quizás aquel fue motivo de decir, insultante, que era una barrabasada de Pérez Jiménez, un bruto gocho bruto qué solo podía producir, como ideas, puras barrabasadas y estupideces, ya que para los demócratas solo son esclarecidos y dignos de parir ideas los Calderas los Villalba y los Carlos Andrés Pérez.

-Su respuesta pareciera encerrar mucho odio.

-No, mire, es por conveniencia. Una de las cosas que les voy a pedir es que me le hagan un poco de propaganda a esta casa, porque yo sé, que hay muchos en Venezuela, muchos mezquinos que se van a sentir desazonados, ya que la envidia los corroe. Yo sé exactamente cuándo se siente envidia y cuando se siente odio. Las dos cosas están por dentro, y cómo yo no cultivo el odio, no puedo desazonarme. Aflojo con usted conceptos como estos porque siento la necesidad de evidenciar los efectos que pueden tener. Pero no por odio. Yo soy capaz, de si me encuentro a un enemigo mío que se está hundiendo, de darle una mano y sacarlo a flote. No siento envidia, porque la envidia corroe. De manera que yo no me cambio aquí por nadie. Yo me siento más liberado ahora. Aquí vivo feliz. Pero sí sé que una de las características del venezolano es cultivar la envidia y, sobre todo, sufrir por el bien ajeno. Yo no. A mí me complace. Me dicen que Carlos Andrés se sacó la lotería, pues magnífico, que se sacará la lotería. ¿Qué; fue mal gobernante,? ¡Sí, lo fue! Y Caldera también.

 

La historia de la maleta

 

Y luego de recordar que a él “la democracia me quitó mis derechos políticos, me hizo preso y, encima, me incautó mis bienes, mientras el pueblo saqueaba mu casa y la de mis familiares”. Marcos Evangelista Pérez Jiménez dice que las propias Fuerzas Armadas le hicieron saber que tenía que cancelar un préstamo que les debían, con el cual había adquirido su residencia en El Paraíso.

-Se necesita tener las mochilas bien grandes para venir a cobrarme algo que ya era propiedad del gobierno, y qué democrático.

Recuerde, que, para poder hacerlo preso, una vez extraditado, la democracia alegó primero peculado y después asesinatos, los dos eran motivos de extradición, pero el gobierno norteamericano dejó bien claro que Pérez Jiménez no era responsable de asesinatos, aunque sí de peculado. Por eso lo extraditaron. Pero cuando llega a Caracas no lo pueden procesar por peculado, porque por peculado, como figura jurídica, es meter la mano y sacar dinero que pertenece al Estado.

-Pero lo de la maleta, por ejemplo, bueno sí dejé una maleta donde había documentos y valores que los despalillaron, Eso es muy sencillo. Ahí no hay nada más que decir: esa maleta era de mi propiedad, como los valores que allí se guardaban. Resulta entonces que el Oficial que la llevaba al aeropuerto llegó, la agarró y se la cogió. Esa es la historia de la famosa maleta. Lo demás es cuento. El muy vivo cogió lo que había allí y entonces mandó la maleta vacía.

Pérez Jiménez califica su defensa “como la más sencilla del mundo”.

-Ahí no había que hacer mucho esfuerzo, porque no había ni una sola prueba. Fueron por eso demorando el proceso hasta que un buen día me sentenciaron al máximo por 4 años, un mes, y me han tenido, por orden de Betancourt 5 años 8 meses en la cárcel. Después que yo salí me determinó la cuestión de Droz Blanco, cuando en el acuerdo de extradición no había pie para juzgarme por otro delito que no fuera el de peculado. Sin embargo, se inició ese nuevo juicio. Después creyeron que yo no tenía ninguna base popular para las elecciones como Senador por el Distrito Federal y obligaron al Consejo Supremo Electoral a que no me reconociera el triunfo que obtuve por el mayor número de votos que un Senador alguno jamás haya tenido en Venezuela. Un ciego acude ante la Corte Suprema y la Corte, constituida por adecos y copeyanos, claro está, enemigos míos, y se decreta el alunamiento de mi Senaduría.

Acusa a Caldera de llegar a enmendar la Constitución, que el que haya sido condenado por cuestiones de tribunales etcétera etc. no puede ser Presidente de la República. "Y el único venezolano en ese caso soy yo. En cambio, los ladrones y viciosos sí pueden serlo".

Pepe, chofer y guardaespaldas del General, entra a la biblioteca y le recuerda que es hora de salir hacia el estadio.

-Si es verdad, usted sabe que yo soy amante, al extremo, del fútbol. No me pelo un solo partido. Es más, los veo en el estadio y en la noche los veo otra vez por televisión. Por cierto, que es uno de los pocos placeres que me gusta darme, es ir como un Pedro Pérez cualquiera al estadio, sin que me estén molestando con cuestiones de protocolo ni nada de eso. Si me provoca comer churros y decir cuatro o cinco carajadas cuando hay una jugada mala, pues las digo; y con placer también me como mis churros y repito las cuatro o cinco carajadas, es hasta divertido. De verdad se lo digo. Por eso, muchachos, me van a dispensar.

-Bueno, general, ¿nos vemos mañana?

--¡Claro! Soy un hombre de palabra. Por aquí los esperamos. Esta es su casa. ¡Ah! ¿Tampoco esta vez tienen automóvil? Pues nada, vámonos en el Mercedes.

Pérez Jiménez se ríe.. Lo que conversamos, ya en el auto, en el largo trayecto hasta el hotel en Madrid, es francamente impublicable. Eso lo guardo para el libro.





Contenido Relacionado