Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:03 pm
Desde el pasado lunes dieciséis
hasta el jueves diecinueve de junio, nuestra Arquidiócesis de Mérida se vio honrada con
la presencia del Señor Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Venezuela, Su
Excelencia Monseñor Alberto Ortega Martín. El décimo octavo en visitar la Mérida
cordillerana, en toda su rancia historia.
Una importante cita en el Palacio Arzobispal, marcó la bienvenida del
representante Pontificio, el “Encuentro con los Constructores de la Sociedad”, espacio
que permitió el acercamiento con las altas autoridades de la entidad, encabezadas
por el gobernador Arnaldo Sánchez; la Presidente del Consejo Legislativo, Delia
Vera; el alcalde de Libertador, Jesús Araque; y el rector de la Universidad de
Los Andes, Mario Bonucci.
También estuvieron presentes los legisladores y concejales, junto a las
fuerzas activas: Academia, turismo, periodistas, representantes consulares e
intelectuales. La actividad fue propicia para que las autoridades universitarias
confirieran la orden “Caracciolo Parra y Olmedo, rector heroico”; el Consejo
Legislativo, la orden “Tulio Febres Cordero” en su primera clase; la gobernación
de Mérida la orden “16 de Septiembre”, en su Primera Clase; y el alcalde de
Libertador le entregara, al ilustre visitante, “las Llaves de la Ciudad”. Las
instituciones destacaron la importancia de la visita del representante del Papa
León XIV para animarnos a trabajar en equipo, para asentar los cimientos de una
sociedad más justa, fraterna y solidaria.
Monseñor Alberto Ortega dijo: “vengo a Mérida a traer el mensaje de paz
que, desde el primer momento, el Papa nos ha encomendado, una paz que nos lleve
a construir una mejor sociedad y que va más allá de la fe católica”.
A muy tempranas horas nuestra ciudad se vio colmada por el clero arquidiocesano,
por el inolvidable Jubileo Sacerdotal, que peregrinó desde la capilla del
Carmen hasta la Catedral Basílica Menor Inmaculada Concepción, bajo el canto de
las letanías de Todos los Santos, cruzando la Puerta Santa, para dar inicio con
la solemne eucaristía concelebrada por Monseñor Helizandro Terán, arzobispo
metropolitano; Monseñor Alexander Rivera, obispo electo de la Diócesis de San
Carlos y sacerdotes del clero local.
En sus palabras el Nuncio nos invitó a vivir nuestro ministerio con la
centralidad de la Eucaristía y nos animó a reflexionar sobre la necesidad de
cultivar una espiritualidad profunda, sencilla y disponible.
Seguidamente se realizó la reunión del
clero arquidiocesano con Monseñor Alberto
Ortega Martín, escenario propicio para la
presentación del libro “Memorias de un
centenario: Arquidiócesis de Mérida 1923–2023”, en el marco de los 120 años de
nuestro Archivo Arquidiocesano, un tributo agradecido a la siembra fecunda de esta Provincia
Eclesiástica. Terminando la jornada del día con la bendición de la
casa sacerdotal “Inmaculada Concepción”.
En el acto dirigió a los sacerdotes estas emotivas palabras: “…esta casa es un aliciente para vivir con entusiasmo
la vocación sacerdotal. Si intentamos juntos llevar una vida humilde y
ejemplar, entonces podremos expresar la fuerza renovadora del Evangelio”.
La jornada del miércoles 18 estuvo marcada por la fraternidad
sacerdotal, compartiendo con el clero del Arciprestazgo del Páramo y de la
curia arquidiocesana, encabezados por nuestro Arzobispo, bajo el encanto de las
bellezas del páramo andino, desde el parque temático “Los Aleros”, hasta la
laguna Mucubají, pasando por la histórica parroquia de Santa Lucia de
Mucuchíes, oportunidad propicia para fortalecer los
lazos entre pastores y promover momentos de fraternidad sacerdotal en medio del
servicio pastoral.
En horas de la tarde fue recibido en la parroquia Santiago Apóstol de La
Punta, para el primer encuentro con los movimientos, asociaciones y grupos
laicales. La bienvenida a cargo de las danzas Chía y Zué, para aperturar la
solemne eucaristía con la participación masiva de la comunidad y movimientos seglares.
El Nuncio, por cierto madrileño, dirigió palabras
de aliento a la comunidad, destacando el valor de la unidad al Cuerpo de Cristo,
su Iglesia. Subrayó,
también,
el testimonio de fe de los grupos de apostolados, especialmente en tiempos de
dificultad, animándolos a continuar construyendo espacios para la esperanza.
Concluida la misa, la jornada pastoral continuó en las instalaciones del
colegio “Arzobispo Salas”, donde se realizó
un fraterno y formativo encuentro con
laicos, responsables de la acción pastoral y misionera de nuestra
Iglesia local. Monseñor Ortega tocó temas nucleares como el acompañamiento de
los jóvenes en su camino de fe, el fortalecimiento de la vida familiar como
iglesia doméstica y la presencia activa y esperanzadora de la Iglesia en la
realidad social del país.
La grata presencia del Nuncio concluyó el jueves 19 de junio con la
visita al Seminario San Buenaventura de Mérida. Fecundo encuentro con las
comunidades religiosas, formadores y seminaristas, un gesto que quiso ser
acompañamiento cercano y animación misionera con quienes sirven desde sus
diversos carismas a nuestra provincia. En sus palabras les recordó su misión: “Cada
uno, según el carisma que ha recibido, es importante dentro de la iglesia. La
vida consagrada es un gran don para toda la Iglesia”.
Termino con las palabras
del Papa León XIV, del pasado 10 de junio a los representantes
pontificios en el Vaticano, con motivo del Jubileo de la Santa Sede, en las que
llamó a reavivar su misión de construir relaciones: “…allí donde cuesta más sean
siempre la mirada de Pedro, que sabe que no tiene la solución para todo, pero
que tiene lo que importa, es decir, a Cristo y puede dar testimonio de su amor,
de esa caridad que está dispuesta a todo”.
Gracias, Excelentísimo Monseñor Alberto Ortega por
haber venido a Mérida con su testimonio de humildad y gran disposición para el
servicio, con la mirada de Pedro para animarnos a seguir construyendo puentes
de relaciones fraternas en el Evangelio encarnado por obra misionera de esta
sierra andina.
Dios le pague. Lo esperamos de nuevo en su casa:
Mérida.
Mérida, 23 de junio de 2025