Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:57 pm
“En materia de critica histórica y literaria no hay ni puede haber exención de cosa juzgada: cada generación conoce y juzga según el espíritu de su época”
Tulio Febres Cordero
Hay cronistas dignos de admiración... escriben con una varita mágica en vez de un lápiz con borrador, lo que les impide corregir y rectificar a la hora de revivir o matar personajes a conveniencia: encarnarlos antes que ocurran los acontecimientos o convertirlos en seres con poder de desdoblarse para vivir a tiempo y a destiempo. He leído casos de quienes nacen y mueren con nombre homónimo, apellidos diferentes y en otro cuerpo; graduandos con honores que no constan en sus expedientes y lo más sorprendente en universidades clausuradas. En fin, lo imposible se hace posible.
Están convirtiendo la historia en un crisol para exaltar egos, encumbrar familias y cambiar todo sin aportar nada nuevo, otros son cronistas de oficina.
Los cronistas de ahora quieren emular a los conquistadores del siglo XV en su empecinamiento por imponer a juro o inventar fechas de fundación de pueblos y ciudades, desandando con la batuta prodigiosa en sus manos, el árbol de la justicia y el pregonero de rigor... erigiéndose en falsificadores del pasado, pero en semidioses del presente, en vacas sagradas. Algunos se creen la reencarnación del mismísimo historiador y geógrafo Heródoto (c. 484 - 425/413 AEC)
Lo que no terminan de entender esos cronistas es que la historia no se decreta ni las fechas se imponen, a pesar que las autoridades se emocionan porque sienten que están pasando a la historia… cuando en realidad es al degredo.
Ya los concejos no legislan… parecen agencias de festejos para celebrar hasta el cumpleaños del gato y del garabato, se han convertido en repartidores de medallas y oficiantes sin oficio.
Miren a su alrededor para que atestigüen ¿si es falso lo que aquí señalo?, ejemplos sobran y están a la vista de todos, que nos callemos es otra cosa.
Otros cronistas, aunque ocupan los cargos con todas sus prerrogativas, escriben de manera invisible y sus crónicas sólo podrán leerse a partir del 2070.
De algunos de esos augustos cronistas visibles y los no tan visibles hablaré en cualquier momento, señalando con pelos y señales los desatinos o tratando de descifrar sus escritos para no esperar al 2070.
¡Basta de ídolos con pies de barro, que en vez de encumbrar la historia la han vuelto m...!
Centro de
Saberes Tovar, junio 17, 2023 y junio 27,2025