Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:02 pm
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(24-07-2025) La designación del padre Alexander
Rivera Vielma como obispo de la Diócesis de San Carlos llenó de gozo a los
merideños; así lo destacó Luis Alfonso Sandia Rondón, presidente de la Academia
de Mérida.
«Para nosotros es un honor contar con su compañía,
presentarle nuestro saludo y felicitación, así como nuestros deseos de éxito y
felicidad a Monseñor Alexander», afirmó Sandia.
Sandia recordó la fructífera carrera del padre
Alexander en Mérida, incluyendo su labor en la parroquia universitaria, también
como rector del Seminario San Buenaventura y vicario de la Arquidiócesis.
Resaltó que esta designación, realizada por el Papa León XIV, acerca a
Latinoamérica al Sumo Pontífice, un continente que concentra el mayor número de
fieles católicos y es catalogado como «el continente de la Esperanza», como
afirmó Benedicto XVI.
«Esta designación es una de las primeras que hace
nuestro actual Sumo Pontífice y nos atañe directamente a los merideños», añadió
Sandia.
Finalizó destacando que el padre Alexander ha sido
siempre «un aliado de nobles causas, un consejero espiritual, un entusiasta
emprendedor de iniciativas religiosas, sociales y culturales que, desde la paz
y la serenidad de su carácter, ha estado presto al servicio del prójimo.
Recibimos con orgullo esta designación, ya que un azulitense será pastor en los
llanos venezolanos».
Un Pastor con Misericordia
Por su parte, Monseñor Helizandro Terán, orador de
orden en este acto, destacó que «con sentimientos encontrados rendimos un
homenaje de despedida a Monseñor Alexander Rivera Vielma, un hombre de fe y
sabiduría que deja una huella en la Arquidiócesis de Mérida. Su partida deja un
vacío, pero nos llena de alegría saber que por su amor y entrega a la Iglesia
ahora le servirá desde el ministerio episcopal».
El arzobispo reflexionó sobre la pesada carga de ser
obispo, citando a San Agustín en su aniversario episcopal: «esta carga mía no
es otra sino que son ustedes mismos». Recordó cómo la vida de Agustín se
transformó radicalmente al convertirse en obispo, rogando al Señor por fuerza
para amar a su grey «hasta el heroísmo».
Monseñor Terán enfatizó que el obispo es el pastor
que debe velar por el rebaño, orar y servirlo. Explicó que el término «obispo»
significa «quien vigila y provee según las necesidades», y que su misión no es
dominar, sino guiar al pueblo hacia el Reino celestial. Destacó que Jesús, como
médico, ha venido a sanar a la humanidad, enviando a sus pastores para cumplir
su servicio de misericordia a todo el pueblo santo de Dios.
Finalmente, Monseñor Terán expresó su deseo de que el
padre Alexander, «sea un obispo santo, como nuestro Padre en el cielo es santo.
Quiero que seas ejemplo, no por la autoridad o los méritos personales, sino que
te distinga la búsqueda apasionada de la verdad, el fervor por la oración, la
búsqueda de la santidad y vivir como pastor una profunda fraternidad con tus
hermanos y hermanas».
Cristo como centro de la heráldica episcopal
La fecunda vida sacerdotal de Monseñor Alexander
Rivera, marcada por su entrega «entre aulas y altares», fue presentada por el
Dr. Ricardo Contreras. Ante los presentes, destacó su labor al frente de
diversas parroquias, incluyendo la universitaria, y su rol como rector del
Seminario San Buenaventura, una trayectoria de servicio y dedicación.
Asimismo, se desveló la heráldica o escudo episcopal
que acompañará el ministerio del V obispo de la Diócesis de San Carlos en los
llanos venezolanos. Este está constituido por las insignias del obispo, el
capelo (un sombrero usado por los prelados) con doce borlas propias del obispo,
además de una cruz procesional dorada en el fondo del diseño.
En su cuartel superior izquierdo, el pez y las
espigas simbolizan a los primeros cristianos, haciendo referencia a Jesús
Eucaristía y a la vivencia de la fe. En el cuartel superior derecho, bajo fondo
dorado, el monograma de María alude a la Virgen Inmaculada, patrona de La
Azulita y de la Arquidiócesis de Mérida. El cuartel inferior muestra el cordero
pascual sobre un libro, en referencia al Apocalipsis de San Juan, junto al
Crismón (PX), símbolo griego de Cristo.
La inscripción que acompaña el escudo, «Intuitus eum,
dilexit eum», significa «Mirándolo, lo amó». Esta frase, extraída del Evangelio
de Marcos (Mc 10,21), describe el encuentro de Jesús con el joven rico.
Conlleva una profunda y espontánea afección o compasión, reflejando el espíritu
pastoral del nuevo obispo.
Un centenario de historia
Para cerrar este homenaje, el padre Edduar Molina,
director del Archivo Arquidiocesano de Mérida, presentó el libro «Memorias de
un Centenario», una obra que recopila y relata los acontecimientos más
relevantes de la Arquidiócesis merideña.
Este volumen abarca un período crucial, desde 1923
hasta 2023, ofreciendo una valiosa perspectiva histórica y espiritual. La
entrega de este libro no solo enriquece el acervo de la Academia de Mérida,
sino que también preserva la memoria de cien años de fe y servicio eclesiástico
en la región andina.