Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 01:13 am
Durante casi una década, en EE.UU., los medios de
comunicación promovieron la agenda antirrusa, mientras que las autoridades
realizaban política hostil contra Rusia, acusando a Moscú de interferir en las
elecciones presidenciales de 2016. Todos estos años tanto demócratas como
republicanos criticaron al Kremlin por sus supuestos intentos de influir al
resultado de los comicios sin sólidas pruebas.
Nueve años después, en EE.UU., se está desatando un
escándalo en torno al expresidente Barack Obama, que actualmente es acusado de
orquestar una narrativa sobre la presunta interferencia de Rusia en las
elecciones presidenciales de 2016 y el apoyo de Moscú a Donald Trump. El
escándalo plantea cuestiones no solo sobre las acciones de la Administración de
Obama, sino sobre toda la política estadounidense hacia Rusia, incluidas las
sanciones impuestas sobre la base de acusaciones inventadas.
"Sabían que era falsa"
Esta semana y la semana pasada, las autoridades
estadounidenses desclasificaron y publicaron informes de la Inteligencia
Nacional de EE.UU. que, según la directora actual de la agencia, Tulsi Gabbard,
contienen "pruebas irrefutables" de cómo el exmandatario y su equipo
de seguridad nacional "dirigieron la creación de una evaluación de la
comunidad de inteligencia que sabían que era falsa". Gabbard calificó las
acciones de Obama y su Administración de "una grave politización y
manipulación de la inteligencia" y "intención de deslegitimar al
presidente Trump incluso antes de que tomara posesión".
Mientras el escándalo gana fuerza, el propio Obama permanece
en silencio, pero el Departamento de Justicia de EE.UU. ya ha anunciado la
creación de una "Fuerza de Ataque" para evaluar las acciones del
expresidente.
Debido al 'Russiagate', Moscú ha estado bajo sanciones
estadounidenses durante casi una década. La narrativa de la influencia de Rusia
en la política estadounidense y en el presidente Trump personalmente se ha
mantenido durante años, especialmente durante la Administración de Joe Biden.
Cabe destacar que, a pesar de que Trump durante su primer
mandato negara haber recibido apoyo del Kremlin, no se han hecho públicos los
documentos que prueban la implicación de Obama en el escándalo. Así, estos documentos desclasificados
demuestran que todas las acusaciones contra Rusia y la narrativa propugnada
durante casi diez años por los políticos estadounidenses eran falsas.
¿Qué fue desclasificado?
Los primeros documentos fueron desclasificados por Gabbard
el viernes pasado y revelaron que, en los meses previos a las elecciones de
noviembre de 2016, la comunidad de inteligencia había evaluado sistemáticamente
que Rusia "probablemente no estaba tratando [...] de influir en las
elecciones utilizando medios cibernéticos".
Un ejemplo se dio el 7 de diciembre de 2016, semanas después
de las elecciones, cuando el entonces director de Inteligencia Nacional, James
Clapper, declaró: "Los adversarios extranjeros no utilizaron ciberataques
contra la infraestructura electoral para alterar el resultado de las elecciones
presidenciales de EE.UU.".
La versión completa de los documentos muestra aún más citas
y hechos que confirman la no implicación de Moscú. Así, según la revelación,
funcionarios de Obama "filtraron declaraciones falsas a medios de
comunicación".
Sin embargo, dos días después, la Casa Blanca reunió a los
máximos responsables del Consejo de Seguridad Nacional para hablar de Rusia.
Luego de la reunión, el asistente ejecutivo de Clapper envió un correo
electrónico a los líderes de la comunidad de inteligencia encargándoles la
creación de una nueva evaluación "a petición del presidente [Obama]"
que detallara las "herramientas que Moscú utilizó y las acciones que tomó
para influir en las elecciones de 2016", según la información presentada
por Gabbard.
La versión completa de los documentos muestra aún más citas
y hechos que confirman la no implicación de Moscú. Así, según la revelación,
funcionarios de Obama "filtraron declaraciones falsas a medios de
comunicación, entre ellos The Washington Post".
Este miércoles fueron descalificados nuevos documentos que
también prueban la implicación de Obama en la creación de 'Russiagate'. Gabbard
contó que, de acuerdo con los archivos, Obama y su equipo de inteligencia
"fabricaron conclusiones a partir de fuentes de mala calidad, ocultaron
pruebas e información creíble que refutaban sus falsas afirmaciones,
desobedecieron las normas tradicionales de la comunidad de inteligencia y
ocultaron la verdad al pueblo estadounidense".
Trump reacciona
Al ser desclasificados los informes, Trump acusó a Obama de orquestar la trama sobre la
supuesta injerencia rusa en los comicios de 2016. El actual mandatario también
afirmó que Clinton, su rival de ese momento, y Biden también participaron en
esta conspiración en su contra.
"El mismo Obama fabricó la farsa de Rusia, Rusia,
Rusia. La corrupta Hillary, el dormilón Joe y muchos otros participaron en
esto. ¡El crimen del siglo! Pruebas irrefutables. ¡Una amenaza grave para
nuestro país!", manifestó.
Posteriormente, en una rueda de prensa, Trump subrayó que
Obama "intentaba liderar un golpe de Estado". "Encontramos
pruebas absolutas. Esto no es como evidencia, es una prueba irrefutable de que
Obama era sedicioso, que Obama estaba intentando liderar un golpe de Estado. Y
fue con Hillary Clinton, con todas estas otras personas. Pero Obama lo
lideró", aseveró, agregando que Obama era "el cabecilla".
La Oficina de Obama responde
Obama no respondió personalmente a las acusaciones en su
contra, pero su vocero, Patrick Rodenbush, publicó un comunicado al respecto.
"Por respeto al cargo de la presidencia, nuestra Oficina no suele
dignificar con una respuesta las constantes tonterías y desinformaciones que
salen de la Casa Blanca", reza el comunicado, agregando que las actuales
afirmaciones de la Administración de Trump "son lo suficientemente
indignantes" para "merecer" una respuesta.
"Estas extrañas acusaciones son ridículas y un débil
intento de distracción […]. Nada en el documento publicado la semana pasada socava
la conclusión ampliamente aceptada de que Rusia trabajó para influir en las
elecciones presidenciales de 2016, pero no manipuló con éxito ningún
voto", sostuvo Rodenbush, confirmando sus declaraciones con la referencia
al informe de 2020 del Comité de Inteligencia bipartidista del Senado, dirigido
por Marco Rubio.
¿Qué es el 'Russiagate'?
En 2016, tras la victoria electoral de Trump, las agencias
de inteligencia estadounidenses de la Administración de Obama acusaron a Rusia
de interferir en el proceso electoral estadounidense para apoyar la candidatura
del republicano y desacreditar a su rival demócrata, Hillary Clinton. Las
investigaciones sobre estas denuncias comenzaron ese mismo año.
En febrero de 2018, fueron acusados 13 ciudadanos y tres
entidades rusas de interferir en las elecciones y los procesos políticos en el
país estadounidense. Según la acusación, los ciudadanos rusos organizaron
mitines, compraron espacios de propaganda y encabezaron una 'guerra de
información' a través de "ficticias personas estadounidenses en
plataformas de medios sociales y otros medios basados en Internet". No
obstante, no fueron proporcionadas ningunas pruebas al respecto.
A pesar de las acusaciones, un mes después, el Comité de
Inteligencia de la Cámara de Representantes de EE.UU. cerró su investigación
sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones, al no encontrar pruebas
de dicha alegación. Durante la investigación, los legisladores estadounidenses
revisaron más de 300.000 documentos y entrevistaron a 73 testigos, incluyendo
al exestratega de la Casa Blanca, Stephen Bannon, a Donald Trump Jr. y al yerno
y asesor principal del presidente Trump, Jared Kushner.
Cabe destacar que, desde Moscú, siempre describieron tales
acusaciones como infundadas, al tiempo que el presidente Vladímir Putin las
calificó de "histeria". "¿Alguien piensa seriamente que Rusia
puede influir en la elección del pueblo estadounidense? ¿Es EE.UU. una especie
de 'país bananero'?", dijo el mandatario en aquel entonces. Mientras tanto,
Trump durante las investigaciones calificaba el caso de "caza de
brujas".
Documentos desclasificados confirman la no participación de
Rusia en cualquier interferencia en las elecciones estadounidenses, y también
indican que la agenda antirrusa en los medios estadounidenses y la política
hostil de Washington contra Moscú se han construido sobre informes falsos
durante todos estos años. /RT