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El insomnio morirá conmigo por Alberto Jiménez Ure

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Por Alberto Jiménez Ure


En el curso de mi vida consciente, me ha parecido fútil leer artículos presuntamente científicos alrededor de la temática del insomnio, porque ningún psiquiatra  §  investigador hallará causas para diagnosticar con rigurosa exactitud y curar todos los casos con medicinas naturalistas o psicotrópicos. Mi madre lo padeció y no puedo aseverar que sea hereditario. 

Pero recuerdo cuándo se instaló en mi psiquis cual indeseable visitante. Yo tenía diez años. Estaba en proceso de redacción de una novela: https://www.elnacional.com/2024/05/el-triste-destino-de-mi-novela-combustion-escrita-durante-mi-pubertad-e-inicio-de-adolescencia/. La ansiedad y depresión tempranas me condujeron hacia un complejo refugio llamado literatura. Mi expansiva imaginación necesitaba [intangiblemente] ser «liberada» de la prisión inducida por mis ascendentes, maestros o desconocidos con explícita malicia. 

Lo que sobresalía en redor era la violencia doméstica y escolar. Fue difícil, para mí, lograr entendimiento verbal con más de cinco personas. A un niño preparándose para ser adolescente estorba la inhibición mientras obsede comunicar sus percepciones paranormales y las cotidianas. Mira cómo los adultos aturden sus conciencias con licores o drogas. El comportamiento parco, insensible, aprovechador e intimidante desfiguraba los rostros humanos de sujetos intentando mostrarse temibles o dominantes. El lenguaje de sus cuerpos no era cosa distinta que adecuación perfecta a esa palabrería hueca, intrascendental y empática con tropeles de idiotas escuchándola como si se tratara de inferencias magistrales. 

Cierta clase de individuos pretenderán apropiarse del mundo de nadie negando la temporalidad que fija límites en cada momento. No podía dormir porque me atribulaba formular eso batiéndose conmigo. Rotaba y me trasladaba conforme lo hace el planeta. No me había traído una nave alienígena. Era moral, vulnerable, víctima y potencial agresor.

Si comunicaba lo que veía y mis sensaciones mentales, quienes me escuchaban mostraban asombro, fruncían, acusativos, sus entrecejos. Mis prolongados silencios también generaban murmullos lesivos, reproches, malas interpretaciones. Yo quería dormir intenso como lo hacía antes de la etapa descrita que me condenaría permanecer alerta cada segundo de mi existencia. No anhelaba tinieblas, sólo la inexistencia volitiva con fines terapéuticos. Antítesis del https://es.wikipedia.org/wiki/Sue%C3%B1o_de_movimientos_oculares_r%C3%A1pidos:

«[…]  Antes y durante el sueño MOR se presentan las ondas PGO (ponto – genículo - occipitales), originadas en diversos grupos de neuronas del tallo cerebral, son explosiones de actividad eléctrica que pueden presentarse como potenciales individuales o en grupos.[5]​ Estas ondas alcanzan su mayor amplitud en el núcleo geniculado lateral, la corteza visual primaria y la corteza visual de asociación. ​ La energía cerebral, medida en términos del metabolismo de la glucosa y el oxígeno, equivale o excede a la utilizada en la vigilia. La utilizada en el sueño NMOR es entre 11 y 40 % menor […]»

Ignoraba esos análisis científicos relacionados con fenomenologías del funcionamiento cerebral, ahora persuadido de haberlas experimentado ininterrumpidamente.

Se presume que nuestro cerebro aumenta «las actividades del hipocampo, neo-cortex y tálamo» al dormir. No estaríamos realmente idos de la realidad de cuyas calamidades intentamos descansar si suspendemos la movilidad muscular y el pensamiento.

La praxis escritural, los esfuerzos por adentrarme a disciplinas de interés personal, mediante la inmersión en el océano de lo extrasensorial y fantástico, me ha salvado de la senilidad o llevar una vida caótica. Gradualmente me he deslastrado de hábitos que impactaban de modo negativo mi lucidez, estabilidad psíquica y necesidad de expresar ideas o percepciones paranormales. El insomnio, que morirá conmigo, tiene un eje que causalidad filosófica. Todo gira en torno de su reciedumbre e impiedad. No me da tregua pero intento derrotarlo.

albertjure2009@gmail.com





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