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ELIAS SANTANA por Rafael Augusto López R.

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Por Rafael Augusto López R.


Amigas y amigos, agradezco al Padre Eduard Molina por habernos facilitado este espacio y habilitar su tiempo para rendir este sencillo, pero sentido homenaje. Hoy nos congregamos en la casa de Dios, en la iglesia Santiago Apóstol en La Parroquia, no para llorar, no para lamentarnos, no para deprimirnos, por el contrario, los amigos y admiradores de ese venezolano excepcional, estamos aquí para disfrutar recordando lo que fue, es y seguirá siendo por siempre Elías Santana. Porque solo mueren quienes no hayan dejado un legado; y en el caso de nuestro homenajeado es muy singular, porque les pertenece a varias familias, pero, es tan extenso que difícilmente encontremos a lo largo y ancho de Venezuela algún condominio, alguna asociación de vecinos que no haya sido beneficiada, orientada o educada por la imborrable acción comunitaria de Elías. Fue un hombre brillante, ingenioso, súper inquieto, cumplidor de sus obligaciones, pero siempre con gran sentido del humor. No sé si alguien llegó a verlo con cara é perro, pero los amaba, tanto como a la misma naturaleza, el mejor ejemplo Diana su siempre cachorrita.
Conocí a Elías en el estadio universitario de Caracas, ya ustedes se imaginarán quienes jugaban, les ganamos a los Leones, ese resultado ya anticipaba que nuestra amistad sería para siempre, porque se trataba de un personaje singular, pienso que con cada persona que Elías conversaba, en la medida que transcurría la conversación, mentalmente iba concibiendo un proyecto, porque era polifacético, pero siempre el foco estaba en la comunidad, en los vecinos, en la propiedad horizontal, en la multipropiedad. Me decía en una de tantas conversaciones: es que el gran condominio es Venezuela, y tenía razón, porque en cada condominio tienes un territorio, un gobierno y una población, además una Carta Magna, que es su acta constitutiva que consagra derechos y deberes. Y resaltaba, cuando en los condominios cada vecino ejerza a plenitud sus derechos y cumpla irrestrictamente con sus deberes, el Gran Condominio será un oasis, es decir, Venezuela.
Por eso, otra de sus grandes preocupaciones, era la Red Nacional de Seguridad Vial, allí coincidíamos que el primer escalón de la seguridad en cualquier sociedad, es la educación vial, era vehemente en afirmar, que el día que los niños regañaran al papá o a la mamá cuando irrespetaran una norma de tránsito, nos estábamos aproximando a vivir en un país desarrollado. Siempre mencionaba como ejemplo a Mérida, lo que estaba haciendo la Fundación (EVYC) educación vial y ciudad, de la mano de Víctor Peña y Gilberto Morillo. Disfrutaba alabando la experiencia del Kilómetro Inteligente, bajo la conducción de esa gran líder comunitaria la Licenciada en comunicación social, Danitza Suárez, y de mi programa de radio moviendo la cola. Y para mayor brillo del talento merideño, descubrió a nuestra paisana Tibaire Altuve por ahora a préstamo en Valencia, una de las abogadas que más conoce del derecho condominial.
Es que, Elías Santana fue un adelantado a los tiempos, siempre su visión fue de largo alcance; cuando los partidos políticos tenían prácticamente el monopolio de la voluntad popular, irrumpió con aquel movimiento ¨Queremos Elegir¨, que, si bien no era propiamente un movimiento de la anti política, si era el primer mensaje a los ciudadanos, para crear conciencia de que su voto era el arma más poderosa, en tanto y en cuanto eligiera y no una herramienta que podía ser manipulada por un cogollito. En su última visita a Mérida, sostuvimos una conversación privada un poquito larga y casi al final le dije: Elías una vez recuperemos nuestra democracia, tu tienes que ser el alcalde de Caracas, me contestó, eso es imposible, solo Mi Condominio.com me quita todo el tiempo. Y le pregunté: y ¿como queda el mensaje de Queremos Elegir? Me respondió: Para pasar el río primero hay que construir el puente. Le dije: ya lo tienes construido hasta con alumbrado público, se tiró una carcajada. Cuando vayas a Caracas hablaremos de eso. Por ahora ni sí ni no. Todo lo contrario.
Hace como dos semanas, tuvimos nuestra ultima conversación y hoy la haré publica: Chamo, como anda todo, como va tu salud me preguntó, le dije como la tuya, viento en popa. Quiero decirte que me encanta el programa que estas haciendo por YOUTUBE, Rostros que dejan huella, lástima que sea solo gente de Mérida, le dije: cuando vuelvas a Mérida, lo haré contigo, me dijo hecho. Luego me confesó: sabes que he estado pensando que yo he debido ser tu morocho, me hizo reír mucho y le pregunté por qué. Sencillamente porque o pensamos lo mismo o hacemos lo mismo, me encanta el trabajo comunitario y a ti también, hago radio y televisión y tú también, me encanta hablar en público y a ti también, me cautivan las mujeres y a ti también, soy divorciado y vuelto a casar y tu también, somos humildes, sencillos y auténticos, me encanta la política pero comunitaria a ti también pero partidista, hemos ocupado posiciones desde las cuales pudimos hacer fortuna y nadie nos puede señalar de nada indebido, por el contrario cuando hagamos el viaje sin retorno será el mejor legado a nuestra descendencia. Somos fanáticos de Los Tiburones de La Guaira, tu desde mucho antes que yo, pero Tiburones hasta la muerte. Y si faltaba algo, tuviste cáncer y lo superaste, yo también tuve cáncer y lo superé. Espero que, así como escribiste tu excelente libro, corto, pero de un contenido invalorable, yo tenga tiempo de escribir el mío.
Es que Elías fue un político brillante, porque un político es un educador, un maestro, un orientador, un formador con visión democrática, un luchador por los derechos de los vecinos, un comunicador, un ciudadano ejemplar con principios y valores cuya practica haga sentir orgullosos a sus descendientes cuando se parte al viaje sin regreso, y Elías fue todo eso y más. Por ello, les quiero decir a quienes convivieron con él, su primera esposa Gabriela que tuvo el privilegio de casi estrenarlo y disfrutarlo durante unos cuantos años y le dio lo más preciado que puede tener un ser humano dos hijos: Miguel y Gabriel, que recibieron todo lo que un buen padre da a sus retoños; a Charito que durante 15 años le elevó la pasión amatoria al infinito, y le permitió criar y amar a Manuela, decía Elías, que esos habían sido sus años dorados. Y a la Cucurucha que tuvo la fortuna de prodigarle toda la felicidad posible en sus últimos años y de convertirse en el pivote para enfrentar y superar el cáncer. Elías fue tan genial que coleccionó 3 comunicadoras sociales en su corazón, como para no tener duda que ellas se encargaran de divulgar con toda pasión y veracidad su entrega por Venezuela y por su gente. Todos ellos tienen en sus manos una inmensa y titánica tarea: velar porque el legado que deja Elías Santana siga siendo la senda que nos conduzca al progreso, al bienestar, a la unión y a la paz.
Estas fueron las palabras que pronuncié en el homenaje que le rendimos a Elías Santana en Mérida.




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