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Nuevas Crónicas de Historia Universitaria (42)

La Universidad de Los Andes y la Historiografía para la Reconstrucción de su Historia por Alí Enrique López Bohórquez (*)

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Por Alí Enrique López Bohórquez


En anteriores crónicas nos hemos referido a los documentos y a la prensa como fuente para la investigación de la historia de la Universidad de Los Andes, señalando que el volumen de las mismas es de tal magnitud que cualquier intento por abordar un aspecto de su devenir histórico con interés específico solamente ameritará el trabajo de localizarlas en archivos y bibliotecas de la ULA y de Mérida para su análisis e interpretación. Ello no es una tarea difícil si se tienen las bases teóricas y metodológicas requeridas para tal fin. Conocemos de ese interés no solo de historiadores o de estudiosos y de universitarios sin esas condiciones que han realizado trabajos con buenos resultados; así como también de otros que han terminado inventando, tergiversando o simplemente repitiendo lo que antes se había publicado. Historiografía que, de manera conjunta, no se puede pasar por alto cuando se quiere afrontar de manera científica la reconstrucción de la historia de esta institución universitaria, haciéndose uso tanto de la crítica histórica como de la crítica historiográfica.  

En esta nueva crónica vamos a tratar lo referente a la historiografía que sobre la ULA se ha generado dentro y fuera de la misma desde el siglo XIX, ampliada en el XX y continuada en lo que va de la presente centuria. Sería extenso inventariar aquí esa historiografía porque, al igual que las fuentes documentales y periodísticas, como parte de la heurística existente, su número sorprendería a muchos, pues nuestro trabajo de recopilación supera en la actualidad las tres mil referencias, comprensivas éstas de libros, capítulos de libros, folletos, artículos de publicaciones periódicas (anuarios, revistas, boletines, gacetas y periódicos), trabajos de grado, discursos e incluso informes técnicos con información histórica. Por ello, únicamente expondremos las características que hemos advertido en dicha historiografía. Lo primero que demos señalar es que no existe una historia general de la Universidad de Los Andes. Ninguno de los intentos que así se han titulado lo ha logrado, ni siquiera aproximarse a períodos amplios de las dos primeras centurias de su existencia. Nos referimos al artículo “Resumen Histórico de la Universidad de Los Andes” [1785-1890] de Juan Nepomuceno Pagés Monsant (1891); La Universidad de “Los Andes” en la Cultura Nacional (Síntesis Histórica) 1790-1957 de Roberto Albornoz Berti; Historia de la Universidad de Los Andes de Eloi Chalbaud Cardona [1785-1936],10 Volúmenes de documentos con algunos comentarios, editados entre 1966 y 1990 y Compendio Histórico de la Universidad de Los Andes de Mérida de Venezuela (2003) de Carlos Chalbaud Zerpa. Debemos señalar que la mayoría de los universitarios desconoce la existencia de estos trabajos.

No es fácil la construcción de una historia que abarque los 215 años de existencia de la ULA desde su fundación el 21 de septiembre de 1810. Sólo un equipo multidisciplinario de investigación podría abordar la tarea de realizar esa historia, y ello todavía con ciertas limitaciones, pues sería necesario el acceso, sobre todo, a las fuentes documentales de vigencia administrativa existentes en los archivos de las distintas dependencias universitarias, por lo general negadas para la investigación histórica, más allá de los conservados y organizados en el Archivo Histórico de la institución y de otros repositorios documentales de Mérida, a los que se tiene acceso público. Para esa construcción histórica general se requiere, además, de dos ineludibles condiciones. La primera: presentación del respectivo proyecto de investigación con los correspondientes planteamientos teóricos y metodológicos, estado actual de la investigación que se propone, fuentes documentales e historiográficas preliminares y el esquema inicial del contenido comprensivo de los cuatro aspectos que definen a la Universidad de Los Andes en el tiempo: enseñanza, investigación, administración y extensión. Ellos considerados en etapas específicas identificadas con la estructura académico-administrativa desde su establecimiento en 1810 hasta el presente que se defina. Proyecto que partiría de una tarea primera e imprescindible: el inventario riguroso y clasificación de las fuentes documentales e historiográficas que correspondan a cada una de esas etapas, requeridas para una investigación de manera ordenada, temporal y temáticamente hablando, y la escritura final de los aspectos comprensivos del contenido que se construya. La segunda condición: el proyecto de investigación correspondiente debería tener un absoluto apoyo institucional. Nos referimos al respaldo de las autoridades universitarias y del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y de las Artes (CDCHTA) para su evaluación y posible financiamiento, así como también la buena disposición de las Facultades y Núcleos a reconocer el tiempo que los miembros de dicho equipo interdisciplinario deberán ocupar en la investigación como participante del proyecto que se presentaría al efecto.

A esta altura de la propuesta de una historia general de la Universidad de Los Andes, cabe hacerse dos preguntas: ¿Estará la ULA, en lo institucional, interesada en querer develar su historia bicentenaria con fines utilitarios para su conocimiento en el tiempo y la comprensión de su actual crisis académica y administrativa? Dudamos que en la actualidad ese interés sea considerado, toda vez que privan otras preocupaciones que han derivado en posiciones políticas incongruentes con su naturaleza legalmente establecida como institución de Educación Superior. ¿Existe el mencionado equipo inter y multidisciplinario para llevar adelante un proyecto de reconstrucción de la historia de la institución? Evidentemente que existe el factor humano para conformar ese equipo, en lo que respecta a todas las áreas del conocimiento que se desarrollan en la universidad, así como ideas precisas para la elaboración de un proyecto de investigación como el que se propone contando, además, con el requisito fundamental que exige la ciencia de la Historia para llevar adelante cualquier proyecto de reconstrucción histórica: las mencionadas fuentes documentales e historiográficas. Así, la interacción, entonces, de la heurística (las fuentes) con la hermenéutica (análisis e interpretación de las fuentes) daría origen al discurso histórico conducente a la difusión del conocimiento y comprensión de la historia general de la Universidad de Los Andes.

 

Retomamos el asunto de la historiografía sobre la ULA con la finalidad de demostrar su existencia y utilidad para una investigación que permita advertir logros de un conocimiento adquirido y depurado en el tiempo, así como las evidentes limitaciones que requieren ser superadas para una mayor y mejor aproximación a la historia de la Universidad de Los Andes. Es decir, el análisis de la factibilidad y de las debilidades historiográficas como tarea inicial de la investigación. Como antes indicamos, se cuenta con un significativo número de trabajos, de distinta naturaleza temática, editorial y extensión, independientemente de la crítica historiográfica que puede hacerse de los mismos, por ejemplo, en cuanto a las fuentes utilizadas e interpretación histórica de algunos autores. La historiografía existente puede caracterizarse como dispersa en lo temporal y espacial, esto último referido a los espacios universitarios hasta ahora abordados, con puntos de vista coincidentes, pero también con contradicciones y enfrentamientos conceptuales sobre determinados hechos. Caracterización equivalente a la utilizada por John V. Lombardi para la historiografía venezolana: la de la Universidad de Los Andes es “extensa y variada” y a su vez “fragmentaria en su alcance y desigual en su profundidad” (“Ensayo bibliográfico” en Venezuela. La búsqueda del orden, en sueño del progreso, 1985, pp. 308-309).

 

En lo temporal, hemos constatado que el tiempo histórico más estudiado es el siglo XIX, entre 1810 y 1900, en lo que respecta a la fundación e inicio de actividades de la Universidad entre 1810 y 1812, restablecimiento en 1832, funcionamiento durante distintas gestiones rectorales y relaciones de la institución universitaria a los gobiernos regional y nacional. Funcionamiento relacionado con la legislación institucional propia o la destinada a la educación superior venezolana en esa centuria; facultades y carreras en derecho, teología y filosofía; autoridades y catedráticos; origen social y territorial de los estudiantes y sus respectivos grados; hechos políticos y militares del país de incidencia en la universidad andina; dificultades económicas por un bajo presupuesto; propiedades urbanas y rurales; intervención de la Iglesia en asuntos de la Universidad; limitación de profesionales para algunos estudios, como fue el caso de la medicina y las ciencias físicas y naturales; proyectos iniciales para el desarrollo de la investigación en ciencias naturales y la creación de su primera publicación periódica (Anuario de la Universidad de Los Andes). Cabe señalar que, mayormente, el conocimiento parcial de ese tiempo histórico se debe a las investigaciones desarrolladas por estudiantes de la Escuela de Historia en la Cátedra de Historia de la Universidad de Los Andes desde 1996 para la presentación de sus respectivas Memorias de Grado. Observamos que esto aconteció gracias a la existencia en su Archivo Histórico de documentos debidamente organizados y disponibles para su consulta, gracias al trabajo realizado por Tulio Febres Cordero en 1915 y a la compresión de su actual personal del apoyo que se debe brindar a quienes se acercan a ese repositorio documental universitario en búsqueda de información de distinta naturaleza, particularmente para la investigación histórica. .

Esa realidad académica decimonónica no variará mucho en la primera mitad del siglo XX, con la diferencia de que la Universidad fue creciendo en nuevos saberes, abandonando la escolástica que habían caracterizado la enseñanza de las ciencias eclesiásticas y las filosóficas existente entre 1843 y 1921. Pero en lo que respecta al estudio y escritura de la historia de la nueva centuria su abordaje ha sido más limitado, restringiéndose al estudio de hechos aislados, algunas gestiones rectorales y creación de Facultades y Escuelas, así como las nuevas publicaciones periódicas (Gaceta Universitaria, Boletín de la Biblioteca y Universitas Emeritensis). Además de los trabajos de Estudiantes de la Escuela de Historia sobre la ULA durante los gobiernos de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, y los estudios de Profesores generales sobre Mérida que incluyeron, obviamente, a su Universidad, y de manera particular las actuaciones de acerca de los Rectores Manuel Antonio Pulido Méndez y Renato Esteva Ríos. Además de la incursión sobre variados temas de hechos, personajes y dependencias de 1900 a 1958, fundamentalmente los publicados en el Boletín del Archivo Histórico y en periódicos como el Diario Patria y El Vigilante.  Nos eximimos de dar nombres de autores pues son tantos que resultaría extenso hacerlo en el corto espacio asignado para nuestra crónica. 

En la segunda mitad del siglo XX, el interés por la historia de la Universidad de Los Andes fue progresivamente reduciéndose, con excepción de las Memorias de Grado de la Escuela de Historia sobre Publicaciones Periódicas de la ULA, algunas de sus dependencias académicas y administrativas y de uno de sus Rectores, Pedro Rincón Gutiérrez, José Mendoza Angulo y Felipe Pachano Rivera. La prensa merideña nuevamente fue la mayor receptora de artículos sobre asuntos de la institución que se convierten inmediatamente en fuente para su historia. Ello mediante noticias y escritos aislados o columnas específicamente dedicadas al tema universitario, como fue el caso de “Universidad Siempre” en el diario Frontera bajo la responsabilidad de los profesores William Lobo Quintero y Carlos Guillermo Cárdenas. De igual manera nuestra incursión con “Crónicas de Historia Universitaria” en el periódico Cambio de Siglo  y en la actualidad con las “Nuevas Crónicas de Historia Universitaria” en Frontera Digital. Solo dos ejemplos de la inclusión de artículos de opinión de muchos profesores universitarios en esos y otros periódicos de la ciudad. Menos inserción de estudios acerca de nuestra Universidad ha existido en Revistas y Boletines de la institución dedicadas particularmente a la divulgación histórica, sobre todo en lo que respecta al siglo XX y lo que va del XXI, con excepción del mencionado Boletín del Archivo Histórico. En las publicaciones periódicas de algunas Facultades y Núcleos se han incluido trabajos sobre hechos y personajes particularmente vinculados a esas instancias académicas en lo que respecta a la pasada centuria. 

Este breve repaso, propio de un artículo periodístico, sobre la situación de la historiografía referida a la Universidad de Los Andes nos permite hacer dos consideraciones antes de proponer ejes temáticos para un proyecto de investigación orientado a la construcción de una historia general de la Universidad de Los Andes: En primer lugar, que la extensa y variada historiografía, independientemente de ser, como dice John Lombardi “fragmentaria en su alcance y desigual en su profundidad”, es una buena base cognoscitiva-epistemológica para incursionar en ese proyecto. En segundo lugar, que parte de la investigación, en su primera etapa, también se orientaría a seguir localizando libros, folletos, capítulos de libros, discursos, trabajos de grado y artículos de publicación periódico para esa gran tarea de conocer y comprender la historia de la Universidad de Los Andes como fundamento esencial para la relación intrínseca del pasado con el presente, dándole utilidad para una pronta y futura salida a su actual crisis académica y administrativa. Para ello se partiría de los siguientes objetivos generales: 1. Estudiar y difundir los aspectos fundamentales del proceso histórico de la Universidad de Los Andes. 2.  Interpretar el papel de la Universidad y su relación histórica con la ciudad de Mérida y de otras de la región andina donde desarrolla sus actividades. 3.  Evidenciar la proyección regional y nacional de la Universidad de Los Andes. 4. Conceptualizar y activar los procesos de transformación que debe asumir la Universidad en los campos de la creación de conocimiento científico y humanístico y su incidencia en la sociedad en la que está inserta, tanto a nivel local como regional y nacional. En tal sentido, he aquí la propuesta inicial de ejes temáticos que serían ampliados a medida que la investigación se vaya desarrollando, advirtiéndose las necesidades existentes para el conocimiento y la comprensión de la historia de la Universidad de Los Andes: 

1.      Importancia del estudio del devenir histórico de la Universidad de Los Andes. Relación pasado-presente: la vinculación de la ULA con las sociedades de Mérida y Los Andes. Historiografía y fuentes documentales para su estudio.

2.      El origen de las Universidades. Universidades y Colegios Mayores de la España que vino a América. El establecimiento de las Universidades coloniales iberoamericanas.

3.      La creación de la Universidad Central de Venezuela, la Universidades del Zulia, la Universidad de Carabobo y la Universidad de Oriente. Inventario y proceso de creación de las Universidades y demás institutos de educación superior de Venezuela (Siglos XX y XXI).

4.      El Seminario de San Buenaventura de Mérida y los orígenes de la Universidad de Los Andes. El Obispo Fray Juan Ramos de Lora. La Junta Patriótica de Mérida de 1810 y la creación de la Universidad. La guerra de Independencia y sus efectos en el funcionamiento del Seminario y de la Universidad.

5.      La Universidad republicana. Sus primeros estatutos de organización. Autoridades, cátedras, profesores y alumnos entre 1830 y 1900. La Universidad de Mérida y sus relaciones con los gobiernos nacionales y con la sociedad merideña del siglo XIX. La legislación Universitaria.

6.      Caracciolo Parra y Olmedo, el Rector Heroico. Su actuación y significado para el nuevo rumbo de la institución. El Anuario de la Universidad, la Gaceta Universitaria y el Archivo de la Universidad.  El cambio de nombre: Universidad de Mérida a Universidad de Los Andes.

7.      Los primeros cincuenta años del siglo XX. Autoridades, facultades, cátedras, profesores, estudiantes, empleados y obreros. Política y Universidad. De las dictaduras a la democracia. Las relaciones de la Universidad con el gobierno nacional, el gobierno local y la sociedad de Mérida. La legislación universitaria. La situación de la Universidad de Los Andes durante los mandatos de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Rómulo Gallegos y Marcos Pérez Jiménez.

8.      La Universidad de Los Andes en los cuarenta años de democracia (1958-1998). La autonomía universitaria. Visión general de la Facultades y Núcleos de la ULA en el contexto de la crisis política y económica de la democracia. La renovación universitaria de 1969-1970, actores y consecuencias. Los gremios universitarios de profesores, estudiantes, empleados, profesionales y obreros.

9.      Los partidos políticos de izquierda y de derecha durante los gobiernos de la democracia. La situación de la Universidad de Los Andes durante los mandatos de Rómulo Bentancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campins,  Jaime Lusinchi,  Ramón J. Velásquez, Hugo Rafael Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros.

10.   El Rector Pedro Rincón Gutiérrez. Sus períodos rectorales y su significado en la historia contemporánea de la ULA.

11.   La Universidad de Los Andes a través de las gestiones de los Rectores Ramón Vicente Casanova, José Mendoza Angulo, Néstor López Rodríguez, Miguel Rodríguez Villenave, Felipe Pachano Rivera, Genry Vargas Contreras, Léster Rodríguez Herrera y Mario Bonucci Rossini. Las demás autoridades universitarias de esas rectorías: Vice Rectores Académicos y Administrativos, Secretarios y demás funcionarios directivos.

12.   La Universidad de Los Andes en los inicios del siglo XXI: Investigación, docencia y extensión. Su proyección en Mérida y en la región de los Andes. Sus aportes al desarrollo del país. Críticas y valoración a su actuación y funcionamiento.

13.   El nuevo proceso de transformación de la Universidad de Los Andes bajo el lema: “Lo estable es el cambio”. La visión de los universitarios sobre la necesidad de transformar la ULA.

Cerramos esta crónica con el anuncio de que en el transcurso del presente año publicaremos el libro Historia  Mínima de la Universidad de Los Andes (1810-2010). Especie de manual para el conocimiento del devenir histórico de la ULA en su bicentenaria existencia dirigido, fundamentalmente, a estudiantes, profesores, empleados y obreros sobre aspectos puntuales y de necesario conocimiento por parte de esa comunidad universitaria, cuyo contenido daremos a conocer prontamente a través de Frontera Digital, lo cual también será también conocido por la comunidad merideña y la andina en general, donde la universidad desarrolla sus actividades de enseñanza, investigación y extensión.

(*) Coordinador de la Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los Andes. Doctor en Historia. Profesor Jubilado Activo de la Escuela de Historia de la Universidad de Los Andes. Premio Nacional de Historia “Francisco González Guinán” (1989). Premio Nacional de Historia (2019). Premio Nacional de Cultura (2024).

 





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