La Universidad de Los Andes y la Historiografía para la Reconstrucción de su Historia por Alí Enrique López Bohórquez (*)
Por Alí Enrique López Bohórquez
En anteriores crónicas nos hemos referido a los
documentos y a la prensa como fuente para la investigación de la historia de la Universidad de Los
Andes, señalando que el volumen de las mismas es de tal magnitud que cualquier
intento por abordar un aspecto de su devenir histórico con interés específico
solamente ameritará el trabajo de localizarlas en archivos y bibliotecas de la ULA y de Mérida para su
análisis e interpretación. Ello no es una tarea difícil si se tienen las bases
teóricas y metodológicas requeridas para tal fin. Conocemos de ese interés no
solo de historiadores o de estudiosos y de universitarios sin esas condiciones
que han realizado trabajos con buenos resultados; así como también de otros que
han terminado inventando, tergiversando o simplemente repitiendo lo que antes
se había publicado. Historiografía que, de manera conjunta, no se puede pasar
por alto cuando se quiere afrontar de manera científica la reconstrucción de la
historia de esta institución universitaria, haciéndose uso tanto de la crítica
histórica como de la crítica historiográfica.
En esta nueva crónica vamos a tratar lo referente a la
historiografía que sobre la ULA
se ha generado dentro y fuera de la misma desde el siglo XIX, ampliada en el XX
y continuada en lo que va de la presente centuria. Sería extenso inventariar
aquí esa historiografía porque, al igual que las fuentes documentales y
periodísticas, como parte de la heurística existente, su número sorprendería a
muchos, pues nuestro trabajo de recopilación supera en la actualidad las tres
mil referencias, comprensivas éstas de libros, capítulos de libros, folletos,
artículos de publicaciones periódicas (anuarios, revistas, boletines, gacetas y
periódicos), trabajos de grado, discursos e incluso informes técnicos con
información histórica. Por ello, únicamente expondremos las características que
hemos advertido en dicha historiografía. Lo primero que demos señalar es que no
existe una historia general de la Universidad de Los Andes. Ninguno de los intentos
que así se han titulado lo ha logrado, ni siquiera aproximarse a períodos
amplios de las dos primeras centurias de su existencia. Nos referimos al artículo
“Resumen Histórico de la
Universidad de Los Andes” [1785-1890] de Juan Nepomuceno Pagés Monsant (1891); La
Universidad de “Los
Andes” en la Cultura
Nacional (Síntesis Histórica) 1790-1957 de Roberto
Albornoz Berti; Historia de la Universidad de Los
Andes de Eloi Chalbaud Cardona [1785-1936],10 Volúmenes de documentos con algunos comentarios,
editados entre 1966 y 1990 y Compendio
Histórico de la
Universidad de Los Andes de Mérida de Venezuela (2003) de
Carlos Chalbaud Zerpa. Debemos señalar que la mayoría de los universitarios
desconoce la existencia de estos trabajos.
No es fácil la construcción de una historia que
abarque los 215 años de existencia de la
ULA desde su fundación el 21 de septiembre de 1810. Sólo un
equipo multidisciplinario de investigación podría abordar la tarea de realizar
esa historia, y ello todavía con ciertas limitaciones, pues sería necesario el
acceso, sobre todo, a las fuentes documentales de vigencia administrativa existentes
en los archivos de las distintas dependencias universitarias, por lo general
negadas para la investigación histórica, más allá de los conservados y
organizados en el Archivo Histórico de la institución y de otros repositorios
documentales de Mérida, a los que se tiene acceso público. Para esa
construcción histórica general se requiere, además, de dos ineludibles
condiciones. La primera: presentación del respectivo proyecto de investigación
con los correspondientes planteamientos teóricos y metodológicos, estado actual
de la investigación que se propone, fuentes documentales e historiográficas
preliminares y el esquema inicial del contenido comprensivo de los cuatro
aspectos que definen a la
Universidad de Los Andes en el tiempo: enseñanza, investigación,
administración y extensión. Ellos considerados en etapas específicas
identificadas con la estructura académico-administrativa desde su
establecimiento en 1810 hasta el presente que se defina. Proyecto que partiría
de una tarea primera e imprescindible: el inventario riguroso y clasificación
de las fuentes documentales e historiográficas que correspondan a cada una de
esas etapas, requeridas para una investigación de manera ordenada, temporal y
temáticamente hablando, y la escritura final de los aspectos comprensivos del
contenido que se construya. La segunda condición: el proyecto de investigación
correspondiente debería tener un absoluto apoyo institucional. Nos referimos al
respaldo de las autoridades universitarias y del Consejo de Desarrollo Científico,
Humanístico, Tecnológico y de las Artes (CDCHTA) para su evaluación y posible
financiamiento, así como también la buena disposición de las Facultades y
Núcleos a reconocer el tiempo que los miembros de dicho equipo
interdisciplinario deberán ocupar en la investigación como participante del
proyecto que se presentaría al efecto.
A esta altura de la propuesta de una historia general
de la Universidad
de Los Andes, cabe hacerse dos preguntas: ¿Estará la ULA, en lo institucional,
interesada en querer develar su historia bicentenaria con fines utilitarios
para su conocimiento en el tiempo y la comprensión de su actual crisis
académica y administrativa? Dudamos que en la actualidad ese interés sea
considerado, toda vez que privan otras preocupaciones que han derivado en
posiciones políticas incongruentes con su naturaleza legalmente establecida
como institución de Educación Superior. ¿Existe el mencionado equipo inter y
multidisciplinario para llevar adelante un proyecto de reconstrucción de la
historia de la institución? Evidentemente que existe el factor humano para
conformar ese equipo, en lo que respecta a todas las áreas del conocimiento que
se desarrollan en la universidad, así como ideas precisas para la elaboración
de un proyecto de investigación como el que se propone contando, además, con el
requisito fundamental que exige la ciencia de la Historia para llevar
adelante cualquier proyecto de reconstrucción histórica: las mencionadas
fuentes documentales e historiográficas. Así, la interacción, entonces, de la
heurística (las fuentes) con la hermenéutica (análisis e interpretación de las
fuentes) daría origen al discurso histórico conducente a la difusión del
conocimiento y comprensión de la historia general de la Universidad de Los
Andes.
Retomamos el asunto de la historiografía sobre la ULA con la finalidad de
demostrar su existencia y utilidad para una investigación que permita advertir
logros de un conocimiento adquirido y depurado en el tiempo, así como las
evidentes limitaciones que requieren ser superadas para una mayor y mejor
aproximación a la historia de la
Universidad de Los Andes. Es decir, el análisis de la
factibilidad y de las debilidades historiográficas como tarea inicial de la
investigación. Como antes indicamos, se cuenta con un significativo número de
trabajos, de distinta naturaleza temática, editorial y extensión,
independientemente de la crítica historiográfica que puede hacerse de los
mismos, por ejemplo, en cuanto a las fuentes utilizadas e interpretación
histórica de algunos autores. La historiografía existente puede caracterizarse
como dispersa en lo temporal y espacial, esto último referido a los espacios
universitarios hasta ahora abordados, con puntos de vista coincidentes, pero
también con contradicciones y enfrentamientos conceptuales sobre determinados
hechos. Caracterización equivalente a la utilizada por John V. Lombardi para la
historiografía venezolana: la de la Universidad de Los Andes es “extensa y variada” y
a su vez “fragmentaria en su alcance y desigual en su profundidad” (“Ensayo
bibliográfico” en Venezuela. La búsqueda
del orden, en sueño del progreso, 1985, pp. 308-309).
En lo temporal, hemos constatado que el tiempo
histórico más estudiado es el siglo XIX, entre 1810 y 1900, en lo que respecta
a la fundación e inicio de actividades de la Universidad entre 1810
y 1812, restablecimiento en 1832, funcionamiento durante distintas gestiones
rectorales y relaciones de la institución universitaria a los gobiernos
regional y nacional. Funcionamiento relacionado con la legislación
institucional propia o la destinada a la educación superior venezolana en esa
centuria; facultades y carreras en derecho, teología y filosofía; autoridades y
catedráticos; origen social y territorial de los estudiantes y sus respectivos grados;
hechos políticos y militares del país de incidencia en la universidad andina;
dificultades económicas por un bajo presupuesto; propiedades urbanas y rurales;
intervención de la Iglesia
en asuntos de la
Universidad; limitación de profesionales para algunos
estudios, como fue el caso de la medicina y las ciencias físicas y naturales;
proyectos iniciales para el desarrollo de la investigación en ciencias
naturales y la creación de su primera publicación periódica (Anuario de la Universidad de Los
Andes). Cabe señalar que, mayormente, el conocimiento parcial de ese tiempo
histórico se debe a las investigaciones desarrolladas por estudiantes de la Escuela de Historia en la Cátedra de Historia de la Universidad de Los
Andes desde 1996 para la presentación de sus respectivas Memorias de Grado.
Observamos que esto aconteció gracias a la existencia en su Archivo Histórico
de documentos debidamente organizados y disponibles para su consulta, gracias
al trabajo realizado por Tulio Febres Cordero en 1915 y a la compresión de su
actual personal del apoyo que se debe brindar a quienes se acercan a ese
repositorio documental universitario en búsqueda de información de distinta
naturaleza, particularmente para la investigación histórica..
Esa realidad académica decimonónica no variará mucho
en la primera mitad del siglo XX, con la diferencia de que la Universidad fue
creciendo en nuevos saberes, abandonando la escolástica que habían
caracterizado la enseñanza de las ciencias eclesiásticas y las filosóficas
existente entre 1843 y 1921. Pero en lo que respecta al estudio y escritura de
la historia de la nueva centuria su abordaje ha sido más limitado,
restringiéndose al estudio de hechos aislados, algunas gestiones rectorales y
creación de Facultades y Escuelas, así como las nuevas publicaciones periódicas
(Gaceta Universitaria, Boletín de la Biblioteca y Universitas Emeritensis). Además de los trabajos
de Estudiantes de la Escuela
de Historia sobre la ULA
durante los gobiernos de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías
Medina Angarita, y los estudios de Profesores generales sobre Mérida que
incluyeron, obviamente, a su Universidad, y de manera particular las
actuaciones de acerca de los Rectores Manuel Antonio Pulido Méndez y Renato
Esteva Ríos. Además de la incursión sobre variados temas de hechos, personajes
y dependencias de 1900 a
1958, fundamentalmente los publicados en el Boletín
del Archivo Histórico y en periódicos como el Diario Patria y El Vigilante. Nos eximimos de dar nombres de autores pues
son tantos que resultaría extenso hacerlo en el corto espacio asignado para
nuestra crónica.
En la segunda mitad del siglo XX, el interés por la
historia de la Universidad
de Los Andes fue progresivamente reduciéndose, con excepción de las Memorias de
Grado de la Escuela
de Historia sobre Publicaciones Periódicas de la ULA, algunas de sus dependencias académicas y
administrativas y de uno de sus Rectores, Pedro Rincón Gutiérrez, José Mendoza
Angulo y Felipe Pachano Rivera. La prensa merideña nuevamente fue la mayor
receptora de artículos sobre asuntos de la institución que se convierten
inmediatamente en fuente para su historia. Ello mediante noticias y escritos
aislados o columnas específicamente dedicadas al tema universitario, como fue
el caso de “Universidad Siempre” en el diario Frontera bajo la responsabilidad de los profesores William Lobo
Quintero y Carlos Guillermo Cárdenas. De igual manera nuestra incursión con
“Crónicas de Historia Universitaria” en el periódico Cambio de Siglo y en la
actualidad con las “Nuevas Crónicas de Historia Universitaria” en Frontera Digital. Solo dos ejemplos de
la inclusión de artículos de opinión de muchos profesores universitarios en
esos y otros periódicos de la ciudad. Menos inserción de estudios acerca de
nuestra Universidad ha existido en Revistas
y Boletines de la institución
dedicadas particularmente a la divulgación histórica, sobre todo en lo que
respecta al siglo XX y lo que va del XXI, con excepción del mencionado Boletín del Archivo Histórico. En las
publicaciones periódicas de algunas Facultades y Núcleos se han incluido
trabajos sobre hechos y personajes particularmente vinculados a esas instancias
académicas en lo que respecta a la pasada centuria.
Este breve repaso, propio de un artículo periodístico,
sobre la situación de la historiografía referida a la Universidad de Los
Andes nos permite hacer dos consideraciones antes de proponer ejes temáticos
para un proyecto de investigación orientado a la construcción de una historia
general de la Universidad
de Los Andes: En primer lugar, que la extensa y variada historiografía,
independientemente de ser, como dice John Lombardi “fragmentaria en su alcance
y desigual en su profundidad”, es una buena base cognoscitiva-epistemológica
para incursionar en ese proyecto. En segundo lugar, que parte de la
investigación, en su primera etapa, también se orientaría a seguir localizando
libros, folletos, capítulos de libros, discursos, trabajos de grado y artículos
de publicación periódico para esa gran tarea de conocer y comprender la
historia de la Universidad
de Los Andes como fundamento esencial para la relación intrínseca del pasado
con el presente, dándole utilidad para una pronta y futura salida a su actual
crisis académica y administrativa. Para ello se partiría de los siguientes
objetivos generales: 1. Estudiar y difundir los aspectos fundamentales
del proceso histórico de la
Universidad de Los Andes. 2.
Interpretar el papel de la Universidad y su relación histórica con la ciudad
de Mérida y de otras de la región andina donde desarrolla sus actividades.
3. Evidenciar la proyección regional y
nacional de la Universidad
de Los Andes. 4. Conceptualizar y activar los procesos de transformación que
debe asumir la Universidad
en los campos de la creación de conocimiento científico y humanístico y su
incidencia en la sociedad en la que está inserta, tanto a nivel local como
regional y nacional. En tal sentido, he aquí la propuesta inicial de ejes
temáticos que serían ampliados a medida que la investigación se vaya
desarrollando, advirtiéndose las necesidades existentes para el conocimiento y la
comprensión de la historia de la
Universidad de Los Andes:
1.Importancia del estudio del
devenir histórico de la
Universidad de Los Andes. Relación pasado-presente: la
vinculación de la ULA
con las sociedades de Mérida y Los Andes. Historiografía y fuentes documentales
para su estudio.
2.El origen de las Universidades.
Universidades y Colegios Mayores de la España que vino a América. El establecimiento de
las Universidades coloniales iberoamericanas.
3.La creación de la Universidad Central
de Venezuela, la Universidades
del Zulia, la Universidad
de Carabobo y la
Universidad de Oriente. Inventario y proceso de creación de
las Universidades y demás institutos de educación superior de Venezuela (Siglos
XX y XXI).
4.El Seminario de San Buenaventura de Mérida y los
orígenes de la Universidad
de Los Andes. El Obispo Fray Juan Ramos de Lora. La Junta Patriótica
de Mérida de 1810 y la creación de la Universidad. La
guerra de Independencia y sus efectos en el funcionamiento del Seminario y de la Universidad.
5.La
Universidad republicana. Sus primeros estatutos de
organización. Autoridades, cátedras, profesores y alumnos entre 1830 y 1900. La Universidad de Mérida
y sus relaciones con los gobiernos nacionales y con la sociedad merideña del
siglo XIX. La legislación Universitaria.
6.Caracciolo Parra y Olmedo, el Rector Heroico. Su
actuación y significado para el nuevo rumbo de la institución. El Anuario de la Universidad, la Gaceta Universitaria
y el Archivo de la Universidad.
El cambio de nombre: Universidad de Mérida a Universidad de Los Andes.
7.Los primeros cincuenta años del siglo XX.
Autoridades, facultades, cátedras, profesores, estudiantes, empleados y
obreros. Política y Universidad. De las dictaduras a la democracia. Las
relaciones de la
Universidad con el gobierno nacional, el gobierno local y la
sociedad de Mérida. La legislación universitaria. La situación de la Universidad de Los
Andes durante los mandatos de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías
Medina Angarita, Rómulo Gallegos y Marcos Pérez Jiménez.
8.La
Universidad de Los Andes en los cuarenta años de democracia
(1958-1998). La autonomía universitaria. Visión general de la Facultades y Núcleos de
la ULA en el
contexto de la crisis política y económica de la democracia. La renovación
universitaria de 1969-1970, actores y consecuencias. Los gremios universitarios
de profesores, estudiantes, empleados, profesionales y obreros.
9.Los partidos políticos de izquierda y de derecha
durante los gobiernos de la democracia. La situación de la Universidad de Los
Andes durante los mandatos de Rómulo Bentancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera,
Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campins,
Jaime Lusinchi, Ramón J.
Velásquez, Hugo Rafael Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros.
10.El Rector Pedro Rincón Gutiérrez. Sus períodos
rectorales y su significado en la historia contemporánea de la ULA.
11.La
Universidad de Los Andes a través de las gestiones de los
Rectores Ramón Vicente Casanova, José Mendoza Angulo, Néstor López Rodríguez,
Miguel Rodríguez Villenave, Felipe Pachano Rivera, Genry Vargas Contreras,
Léster Rodríguez Herrera y Mario Bonucci Rossini. Las demás autoridades
universitarias de esas rectorías: Vice Rectores Académicos y Administrativos,
Secretarios y demás funcionarios directivos.
12.La
Universidad de Los Andes en los inicios del siglo XXI:
Investigación, docencia y extensión. Su proyección en Mérida y en la región de
los Andes. Sus aportes al desarrollo del país. Críticas y valoración a su
actuación y funcionamiento.
13.El nuevo proceso de transformación de la Universidad de Los
Andes bajo el lema: “Lo estable es el cambio”. La visión de los universitarios
sobre la necesidad de transformar la
ULA.
Cerramos esta
crónica con el anuncio de que en el transcurso del presente año publicaremos el
libro Historia Mínima de la Universidad de Los
Andes (1810-2010). Especie de manual para el conocimiento del devenir
histórico de la ULA
en su bicentenaria existencia dirigido, fundamentalmente, a estudiantes,
profesores, empleados y obreros sobre aspectos puntuales y de necesario
conocimiento por parte de esa comunidad universitaria, cuyo contenido daremos a
conocer prontamente a través de Frontera
Digital, lo cual también será también conocido por la comunidad merideña y
la andina en general, donde la universidad desarrolla sus actividades de
enseñanza, investigación y extensión.
(*) Coordinador de la Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los
Andes. Doctor en Historia. Profesor Jubilado Activo de la Escuela de Historia de la Universidad de Los
Andes. Premio Nacional de Historia “Francisco González Guinán” (1989). Premio
Nacional de Historia (2019). Premio Nacional de Cultura (2024).