Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:59 pm
«Dioecesis non sancta est, irrideo» (A. J. U.)
Las leyendas-mitos alrededor de intelectuales venezolanos que tuvieron cierta notoriedad en Caracas y sus quehaceres intelectuales, tanto en la capital como en la provincia, fueron divertidos temas de jurásica conversación entre Gabriel [Jiménez Emán] y yo -Alberto [Jiménez Ure]- en la terraza de un bonito hotel, situado en el Sector La Candelaria –Julio 2025-. Somos narradores sobrevivientes de una extinta Mérida que tuvo «sierras nevadas» y la Universidad de los Andes era una bulliciosa institución donde más de 30.000 jóvenes de todo el país o extranjeros (décadas de los años setenta, ochenta y noventa del siglo XX) aspiraban licenciaturas o doctorados.
Los sucesos culturales trascendieron la montañosa demarcación territorial merideña admirada por sus artesanos, pintores, locaciones turísticas e inadmisibles travesuras de los poetas que nos inspirarían escribir y publicar novelas breves como http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2018/06/una_fiesta_memorable.pdf (la primera edición de Planeta se distribuyó el año 1991) y https://books.google.co.ve/books/about/Dionisia.html?id=Pf8eAQAAIAAJ&redir_esc=y (de la Universidad de los Andes, 1993).
Drogas y licores impactaron severamente las conciencias u obras de los hacedores en curso de «IV República», generando consecuencias dignas de las tramas de horror que recrearíamos los hoy «jurásicos» una mañana desayunando juntos con empatía-gozo: cierto, recordando el anecdotario de la mítica pléyade de poetisas y bardos seducidos muchos, pero otros sólo tentados por ese estilo licencioso, onírico, de sobrellevar la existencia.
La «nómina profesoral, artística e intelectual» de la Universidad de los Andes golpearía fortísimo esa casi impoluta moralidad [hábitos, costumbres religiosas, credos-didactismo] de la vetusta –todavía clerical– gerontocracia ofendida de la Ciudad de los Caballeros. Docentes, poetas, narradores, dramaturgos y artistas plásticos se atrevieron consumir cannabis, los hongos alucinógenos del Sector Valle Grande, la burundanga que mezclaban con cerveza-ron-whisky [conforme a sus remuneraciones o estatus en el corpus universitario]
Mérida ha sido, tradicionalmente, una ciudad dopada ex profesa por forasteros a los cuales la lucidez igual enfada de tanto hartazgo académico y puritanismo. Sus áreas céntricas constituyen un prostíbulo, mercadería, compra venta de cuanto sea menester para la supervivencia. Tuvo sus días gloriosos exculpando a los poetas ebrios, escandalosos y adeptos. De los viajes que se suscitaban hablaría profuso https://www.madriguera.com.ve/2022/06/el-conde-bleu-angel-o-mago.html (década de los años setenta del siglo XX).
Reí bastante con el virtuoso Gabriel Jiménez Emán, sempiterno y de honor invitado en el Ámbito Paranormal - Universal - Cósmico de https://www.eatandwalkitaly.it/the-italian-dolce-vita-what-does-it-mean/ que ambos testimoniaríamos con https://books.google.co.ve/books/about/La_gran_jaqueca_y_otros_textos_crueles.html?id=0vweAQAAIAAJ&redir_esc=y - https://ejerciciosescriturales.home.blog/wp-content/uploads/2022/01/descarga-la-novela-alucinados-de-alberto-jimenez-ure-revision-2022.pdf.
«[…] En la galaxia espiral de Andrómeda existe un florido planeta donde los ríos no ahogan el mar donde fuego y hielo queman las contradicciones donde no hay necesidad de regreso donde o x o es más que el infinito donde los puntos cardinales son más de cien millones […]».
(Selección de poemas de Víctor "Chino" Valera Mora: https://tiberiades.org/?p=7622, s. f.)
Mucho de lo dialogado con camaradería y celebración elijo que permanezca en situación de secreto en la República Poética Imaginaria, pero compartible tras sopesar oyentes verificados en coeficiente superior que miraron o escucharon horrores.
albertjure2009@gmail.com