El 23 de agosto de 2021, intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento de ríos y afluentes, desencadenando una ola de inundaciones y deslaves que causaron devastación y luto.
Este desastre natural, uno de los más graves en la historia reciente de la entidad, dejó un saldo negativo de varias personas fallecidas.
La fuerza del agua y el lodo arrasó con cientos de viviendas, cultivos y toda clase de infraestructura, dejando a comunidades enteras en ruinas.
Los municipios de Tovar, Zea y Antonio Pinto Salinas (Santa Cruz de Mora) fueron los más afectados, con especial énfasis en el sector El Corozo de Tovar, donde los daños fueron catastróficos.
La magnitud de la tragedia no solo se midió en pérdidas materiales y humanas, sino también en el aislamiento que sufrió la región, con carreteras y puentes destruidos que dificultaron el acceso de los equipos de rescate y la ayuda humanitaria.
Sin embargo, la solidaridad se manifestó de manera contundente, con operativos de rescate y una masiva movilización de apoyo a nivel nacional para asistir a los damnificados.
A cuatro años de la tragedia, la región continúa en proceso de recuperación, reconstruyendo comunidades y honrando la memoria de las víctimas.
Este aniversario es un recordatorio de la vulnerabilidad de la zona ante los fenómenos naturales y subraya la importancia de la prevención y la planificación para mitigar el impacto de futuros eventos climáticos. /JQ, CNP 23.851.