Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:34 pm
En mi artículo pasado
expliqué cómo intentaron, burdamente, gracias a Dios, extorsionarme, empleando
la frase “me hizo bajar la guardia”, porque admitámoslo, es cierto que al mejor
cazador se le va la liebre. Con ello quiero expresar que antes de aceptar
cualquier solicitud en redes soy desconfiado porque:
1. Muchas solicitudes son
de mineros de datos: solicitan amistad, mediante perfiles falsos, generalmente
con fotos robadas de otros perfiles, paisajes, frases religiosas (para parecer
inofensivos) y buscan crearse redes para lucir auténticos y así Facebook,
principalmente, les sugiera como amigo en común a las personas. Dado que hay
aún una alarmante cantidad de personas que no saben que la lista de contactos
puede hacerse privada, esto les facilita aún más la tarea. Algunos usan esos
datos para promover cosas disfrazadas de fe, mediante “cursos gratuitos” u
otras artimañas, y en el fondo desvían de la fe verdadera.
2. Están los que me
contactan con intenciones sexuales. A raíz de estos, (llevo más de 40
bloqueados), he elaborado la siguiente “respuesta prefabricada” que tengo
almacenada en Google Keep, para quienes me contactan y se ponen “halagosos(as)”
o “intensos”, con la que inmediatamente respondo: “Estimado: cuentas claras
mantienen amistades. Por favor lea con calma: No soy gay, respeto, no
discrimino. Pero, no me interesan ni esa clase de tratos, ni relaciones.
Cualquier amistad es bienvenida, siempre y cuando haya respeto y consideración.
Muchos dicen: sí, entiendo, e igual se ponen intensos y con insinuaciones. Si
es así, bloqueo y nos evitamos malos ratos. Si usted es capaz de respetar,
comprender y darse su puesto, bienvenida la amistad, ¿Queda claro? 🤔.
Feliz día”.
Ante esta respuesta,
usualmente suceden tres cosas: a. Bloquean ellos por iniciativa propia, b.
Igual dicen sí, entiendo, pero, tal como lo advertí, igual se ponen intensos,
así que los termino bloqueando (Que por qué no los bloqueo de una: porque creo
en la palabra, y si faltan a ella, pues les advierto sobre lo peligroso para
ellos que resulta tentar a un ungido de Dios, y que al menos les quede eso
reverberando en sus conciencias), c. Respetan y, a su manera, buscan y quieren
tener a Dios en sus vidas, así que, aunque sea, leen y le dan me gusta a lo que
publico.
3. Hay las que tienen
intenciones sexuales: dicen buscar ayuda espiritual, y también, se ponen
intensas. Recuerdo una (muy pero muy poco atractiva) que me envió una foto de
ella en shorts sentada en una banca y luego me dijo algo así como “espero que
esto no le haya parecido muy atrevido, ay que pena, usted sacerdote”. Me
contuve de decirle que no se preocupara que ella sería incapaz de hacerme
faltar a mi voto de castidad así hubiese estado aún más “atrevida” de lo que
salía en esa foto.
4. Los polémicos: no
importa el sexo, sólo buscan amistad para luego comentar cuanta publicación se
hace hablando de Dios, con fanatismo, ánimos de causar polémica, y/o hacerse
los graciosos siendo blasfemos.
5. Los que tienen problemas
psicológicos, de autoestima, y los que se sienten solos y quieren que uno esté
24/7 para ellos. No sé cómo lo hacen, pero siempre, a los diez segundos de uno
ingresar al servicio de mensajería, sea la hora que sea, enseguida quieren
saludar y ser atendidos, y como su problema es para ellos el más importante del
mundo, pues uno tiene que escucharles, responderles y saber de absolutamente
todo lo que ellos preguntan, por ejemplo, por qué los de otros grupos y
millones de sectas hacen algo. Ejemplo tonto: ¿Por qué los miembros de la cruz
moradita de la santa piedra usan corbata los miércoles? Ante lo cual uno puede
decir, no sé, ¡ni siquiera sabía que existe ese culto! Al decirles que no
sabes, pues te responden con toda clase de respuestas pasivo-agresivas sobre no
saber y afirman que la Iglesia se está hundiendo por gente mediocre e ignorante
como yo (!). Aún peor es cuando quieren que uno avale lo que ellos quieren y de
paso les diga que es voluntad de Dios.
Están algunos que quieren
que se les valide, sea en el pecado o en las iluminaciones que dicen recibir.
Al no recibir nada de esto, comentan que por eso la Iglesia se está quedando
sin fieles.
6. Los monitores, censores
políticos y dueños absolutos de la verdad: Dado que mi postura política desde
hace más de 20 años es 1 Tim 2,1-3 (Ver todos mis artículos anteriores) no he
tenido tanto esta clase de personas tras de mí, pero sí lo he visto y lo sigo
viendo entre varios consagrados que conozco. Son, como ya se sabe, quienes,
siendo poseedores absolutos de la verdad, has de prepararte para toda clase de
reacciones, incluyendo amenazas, ante cualquier cosa que publiques y no les
guste.
Sé que puedo añadir más,
pero, creo que si mi punto es hablar de mi recelo para aceptar su solicitud de
amistad o seguimiento, con estas categorizaciones anteriores ha quedado más que
claro. Dios con nosotros.