Habitantes de la urbanización Los Sauzales, junto a docentes y representantes del liceo Fray Juan Ramos de Lora, han denunciado el inminente "cierre técnico" de la institución, una medida anunciada por la Zona Educativa sin previo aviso a la comunidad. La decisión ha generado una ola de rechazo, con la comunidad escolar exigiendo una explicación y el derecho a decidir sobre el futuro de la educación de sus hijos.
Decisión sin previo aviso y sin argumentos
La directora de la institución, Jaqueline Londoño, fue convocada el pasado 25 de agosto a la Zona Educativa, donde le informaron del cierre del plantel y el cese de sus funciones. Londoño asegura que la medida se tomó sin ningún argumento formal que la justifique. Según lo notificado, los estudiantes y algunos docentes serían reubicados en el liceo Armando González Puccini, mientras que el resto del personal sería distribuido en otros centros educativos.
El argumento principal de la Zona Educativa para el cierre es la supuesta baja matrícula, algo que Londoño desmiente categóricamente. La directora afirma que para el nuevo año escolar se esperaba la inscripción de más de 140 estudiantes, cursando menciones como bachiller sin mención, ciencia y tecnología, y farmacia. Este número desmiente la noción de una matrícula deficiente, lo que aumenta la sospecha sobre la arbitrariedad de la decisión.
Una comunidad unida en la defensa de su liceo
La noticia ha caído como un balde de agua fría en la comunidad, que no había sido notificada. El liceo Fray Juan Ramos de Lora tiene una historia de más de 50 años al servicio de Mérida, formando a miles de bachilleres de distintas zonas de la ciudad.
María Elena Nava, una de las representantes, expresó su indignación y defendió su derecho a elegir dónde estudian sus hijos. "Como representante tengo el derecho de decidir dónde debe estudiar mi representado, y por eso lo tengo estudiando en el Fray Juan Ramos de Lora, porque es una institución que cuenta con excelentes profesores", afirmó. Nava manifestó su total apoyo al personal directivo.
Triani Salazar, otra representante, señaló que la medida viola los derechos y la estabilidad emocional de los alumnos, además de afectar la estabilidad laboral del personal.
Un proceso arbitrario y sin transparencia
Cesar Rivas, subdirector, y Martín Quintana, docente del liceo, coincidieron en que el cierre es una acción completamente arbitraria. Subrayaron que un cierre técnico debe seguir un protocolo con pasos bien definidos, incluyendo notificaciones a tiempo para informar a representantes, estudiantes y la comunidad en general. Ambos confirmaron que al consultar al Ministerio del Poder Popular Para la Educación en Caracas, les informaron que no tenían conocimiento de la situación.
La directora Londoño lamentó la falta de transparencia en todo el proceso. "No hay una observación formal que me dé el cese por malversación, mala administración o maltrato. Simplemente se me informó del cierre", señaló. La situación es tan avanzada que ya se están llevando a cabo inventarios para la reubicación de bienes y personal.
Una de las consecuencias más lamentables es la interrupción del servicio de comedor escolar, un beneficio que el liceo había gestionado con gran esfuerzo en Caracas y que ahora se perdería para los estudiantes. La comunidad escolar se mantiene unida, a la espera de una respuesta clara y justa de las autoridades educativas. /Compás Informativo