Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:51 pm
La vuelta al nuevo
nuevo proteccionismo que evidencia el mundo incentiva a países como Venezuela a
replantear relaciones con todos sus socios comerciales. Desde una perspectiva
económica estructural, el uso generalizado de prácticas proteccionistas
constituye una oportunidad histórica para repensar el vínculo con socios
estratégicos como la India, reorientar esta relación hacia una estrategia
comercial con objetivos claros, que en libertad permita a ambos países
posicionarse como un nodo central en la reconfiguración global de las cadenas
de valor (CGV). La incertidumbre lejos de paralizar a los países debe catalizar
una transformación profunda en esta relación bilateral.
En la actualidad,
India participa en las CGV con una intensidad notablemente inferior a la media
global, aún por debajo de socios regionales como China, Japón, Corea del Sur,
Tailandia y Malasia, mientras que Venezuela tiene el desafío de recuperar su
institucionalidad y democracia que le permitan iniciar una senda de crecimiento
económico capaz de generar bienestar a la población y potencie su inserción
internacional. Esto implica que ambos países mantienen una estructura
productiva aún dependiente de insumos domésticos, con escasa absorción de
tecnología extranjera y limitada especialización en etapas críticas de las
cadenas de valor.
Para que esto
cambie, la relación entre ambos países debe redirigirse hacia la promoción de
inversión manufacturera de corto y largo plazo; incentivo a la recuperación del
sector energético venezolano; acciones conjuntas empresariales en servicios
(tecnologías de la información, finanzas, software, entre otros), productos
farmacéuticos, minerales, metales, y petroquímicos; inversión en capital humano
mediante políticas activas de formación que respondan a las demandas de las CGV
modernas: automatización, digitalización y sostenibilidad; eliminación de obstáculos
institucionales: burocracia, permisos lentos y falta de coordinación
intergubernamental; definir una posición común en el fomento de estándares
comunes, interoperabilidad regulatoria y flujos de inversión, y la construcción
de mecanismos de financiamiento alternativos y acuerdos de intercambio en
monedas locales, que permitan el aprendizaje de experiencias.
De esta forma,
ambos países seguirán priorizando sus ventajas comparativas, esta vez desde una
visión más pragmática para responder a las exigencias de los nuevos
encadenamientos productivos. En otras palabras, avanzar hacia un marco
predecible para la inversión, la cooperación y la integración de ambas
economías puede dar forma a una estrategia asimétrica de apertura selectiva y
alianza inteligente que reduzca la exposición de India y Venezuela a riesgos
geopolíticos y las incorpore a una mayor cantidad de cadenas de valor.
@zerpasad