Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:32 pm
No hay dudas de que en este vertiginoso y globalizado siglo XXI en el que pululan fenómenos muy diversos asociados a progreso, desarrollo, nuevas tecnologías, avances en muchos órdenes, y también la presencia de distorsiones, de lunares y de laboratorios que nos indican básicamente que algunos países y economías registran procesos regresivos no sólo con deterioro material, económico, financiero sino en términos de calidad de vida y espiritual.
Dificulto que algún lector dude que Venezuela se convirtió en el mayor laboratorio del mundo, precisamente por albergar un cúmulo de fenómenos y procesos en el orden económico, social, político, lamentablemente con elementos regresivos ya no sólo para los venezolanos sino externamente con algunos efectos perniciosos para la comunidad internacional.
Los elementos presentes en la economía venezolana por hablar de un segmento importante en la actualidad, pudiesen clasificarse bajo un modelo de antidesarrollo, plagados de desequilibrios, presencia de distorsiones, asimetrías, e imperfecciones ya no sólo en los niveles macro sino micro. Destacados economistas (Palma, Oliveros, Baptista, Balza Guanipa, Huizzi y otros) han destacado lo pernicioso de una política de expansión desproporcionada de gasto fiscal que se traduce en situaciones de déficits crecientes, lo cual genera incrementos sostenidos de la oferta monetaria que estimulan el consumo, particularmente en los casos en los que esos déficits son financiados por bancos centrales a través de la creación de dinero inorgánico entre otros.
No somos economistas, pero creemos que no estamos errados cuando señalamos que la improvisación e irresponsabilidad en la formulación de una política económica, monetaria, fiscal y petrolera ha sido un rasgo distintivo de este gobierno. Medidas regresivas e inviables han sido impuestas y precisamente un plan de estabilización macroeconómica junto a un andamiaje de otras medidas y acompañamiento nunca fueron impulsadas y a otros nos toca recoger los vidrios de un manejo errático no sólo de nuestra economía, finanzas sino industrias.
Sin embargo, frente a tales hechos, fenómenos y situaciones de distinta naturaleza la academia, las universidades, los centros de investigación, y diversos intelectuales y profesionales de dilatada trayectoria han venido pensando al país, valorando su economía, analizando sus instituciones, procedimientos, constitución, sus partidos y sindicatos, modelando y consolidando cifras, estadísticas e indicadores que más allá de cualquier situación constituyen un aporte al colocar en blanco y negro tinta sobre papel sus estudios y reflexiones.
A los venezolanos nos ha correspondido padecer las inclemencias de gobiernos malos y buenos, serios e irresponsables, de todo hemos tenido y nunca olvidemos que aquellos que en diciembre de 1998 votaron por el presidente Hugo Chávez Frías lo hicieron por la promesa de un cambio. Han pasado los años y jamás la sociedad estuvo expuesta a tanta desidia, maltrato, vejámenes y padecimientos en el orden material, humano, espiritual.
Nos prometieron el cielo en la tierra pero lo que hemos visto es la destrucción de un país que claro tenía problemas, fallas y distorsiones de eso no hay la menor duda, pero nunca a los niveles actuales de deterioro material, económico, financiero, humano y hasta espiritual, donde los venezolanos estamos expuestos a todo, inflación, escasez, malos servicios públicos, corrupción, devaluaciones y la calidad de vida se nos deprecia como el bolívar a diario y tiene un impacto directo en la población que angustiada esta representada en esos millones de compatriotas que se fueron del país por aire, tierra o mar en búsqueda de alternativas, sobrevivir y demás, o se refleja en la lista de suicidios que en el caso de Mérida como ciudad universitaria suma 7 casos en lo que va de mes.
El tema no es flagelarnos como sociedad y venezolanos que hemos cometido traspiés o evadir roles y responsabilidades, pero sin duda alguna, una de nuestras tragedias es la clase política que hemos tenido en estos años calificada de nefasta, impúdica, irresponsable, ruin y demás, y no sólo hablamos de quienes están en el gobierno sino además en la oposición (salvo honrosas excepciones en el gobierno y en la oposición).
El resultado que tenemos hoy es un país con muchas riquezas naturales en términos de petróleo, gas, minerales, agua, llanuras, etc, etc y para usted de contar, paradójicamente empobrecido, marginalizado y donde registramos situaciones totalmente regresivas, tratos humillantes, crueles y un largo catálogo de condiciones inhumanas y lesivas a la condición humana.
Hemos dicho que este hermoso y generoso país que es Venezuela al que amamos y tal vez ello explica que sigamos atados a él, a sus tradiciones y a su gente y permanezcamos acá incólumes como profesores, como ciudadanos, como venezolanos pero ese país hay que volverlo a parir y ello requerirá un esfuerzo colectivo en varias direcciones, no sólo es un tema de valores y principios, resortes morales sobre los que se asienta el país, practicas, tejido institucional, tejido legal-constitucional, infraestructura, servicios, salud, salarios, legalidad y Estado de derecho, inversión privada, hidrocarburos, minería, construcción, restituir el sistema de precios, el funcionamiento técnico del BCV, Pdvsa y empresas básicas, relanzar a las regiones en términos de sus potencialidades, entre otros.
El país como nunca antes requiere de prudencia, sensatez, pero fundamentalmente Venezuela requiere de amor, de coraje, de talento, de contar con un gobierno serio y responsable, de contar con una población emprendedora que exija, que dé, que apueste al país como igual requiere de un sector privado pujante y comprometido pero sea respetado, el país requiere de partidos, de dirigentes serios y probos, el país requiere de sus universidades, sindicatos, gremios, de sus profesionales. El país está realmente muy desvertebrado y venido a menos, y la única manera de recuperarlo es con valor agregado, disciplina, coraje, legalidad, consenso, fijando metas comunes con el esfuerzo de todos los venezolanos y sectores. Apuesto a Venezuela.
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