Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:38 pm
La diáspora venezolana en Estados Unidos sufre momentos de incertidumbre en los últimos días ante la decisión del viernes 3 de octubre de 2025 de la Corte Suprema de Justicia de suspender el beneficio del TPS (Temporary Protected Status), cuya traducción en español es Estatus de Protección Temporal, medida que desde 1990 ha permitido a migrantes de países con condiciones inseguras residir y trabajar legalmente en Estados Unidos.
El impacto de esta decisión es significativo al registrar los 2 grupos diferentes asociaciones de migrantes, como Veppex o la Alianza Nacional del TPS una población en el exilio de aproximadamente 1.100.000 venezolanos, de los cuales 600.000 estaban amparados en su permanencia en el país norteamericano con este beneficio migratorio, distribuidos en dos grupos, el primero referido al grupo que ingresó antes del 8 de marzo de 2021 y un segundo grupo al que ingresó antes del 31 de julio de 2023.
La permanencia de esta política de carácter temporal refleja la falta de definición de un estatus integral que aborde la situación de aproximadamente 20 millones de solicitantes que aspiran a una permanencia legal en Estados Unidos, que abarca a solicitantes de asilo, ingresos por parole humanitario, a los integrantes del programa Soñadores o Dreamers agrupados en el DACA, los beneficiarios del TPS donde los venezolanos son el grupo más voluminoso.
Al observar las Naciones Unidas a través de su Comisión de Derechos Humanos la política del terror y de persecución que mantiene en cárceles a más de 800 presos políticos; en materia económica, la caída de 75% del PIB y la extensión de la pobreza general a 80% de la población, la destrucción del salario y el poder adquisitivo con remuneraciones de un salario mínimo menor a 1 $ mensual y bonificaciones miseria sin ninguna incidencia salarial. Entre tantos etcéteras que han determinado el éxodo de más de 10 millones de personas a nivel planetario.
Hemos visto cómo se ha agredido a comunicadores, académicos que han mostrado su solidaridad con la comunidad venezolana en Estados Unidos, quienes han asumido el exilio como una vía para recuperar la condición de vida digna, para verse hoy señalados y descalificados por sus propios connacionales, quienes desconocen las tribulaciones de decenas de miles que han sido injustamente deportados e injustamente acusados de pertenecer a bandas delictivas como el Tren de Aragua, cuando en realidad una gran mayoría de venezolanos son profesionales universitarios.