Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:16 pm
Me corresponde hacer el panegírico
de un personaje de la vida merideña muy particular.
Que proviene de las entrañas de
tierras ejidenses y merideñas. Que ha cultivado la amistad como un tesoro de su
ciclo vital. Que aprendió desde su hogar a honrar la amistad como una virtud de
buen convivir. Virtud que se aprende en la mejor de todas las escuelas, el
hogar.
Y no podía ser de otra manera, pues
viene de un honorable hogar en el amplio sentido, de don Augusto Rodríguez
Aranguren, a quien me correspondió hace un par de años presentarlo en acto
solemne de la Academia de Mérida, progenitor que cultivo las letras con la vida
empresarial, que fue protagonista de una familia de 12 hermanos que han
cultivado el legado familiar como un tesoro de elevada cuantía.
Nuestro homenajeado proviene de esa
familia, de Don Augusto Rodríguez y doña Josefina Jáuregui, honorables y
respetables merideños que fraguaron selectos principios para bridarle a la
prole la honradez, el trabajo y el amor.
Vio la luz un cuatro de septiembre
de 1953, apenas hace unos días añadió otro año a su ciclo vital.
Al relatar su vida Chicho Rodríguez
recuerda que la infancia trascurrió en la calle 13 vecino del Cuartel Rivas
Dávila.
Nos refiere de manera coloquial,
las visitas al cuartel Rivas Dávila donde se escenificaron deportes como la
Lucha Libre, el Boxeo, fiestas navideñas y matrimoniales, juegos de mesa,
además de paseos hacia el Rio Mucujún por la Cuesta de Belén.
Las visitas de fin de semana al
trapiche de la Finca "La indiecita", ubicada en la Chorrera de la
Mesa de Los Indios, en el asueto de agosto septiembre, fechas sagradas para
visitar también las aguas termales y los pozos del Rio de Las González. Montar
a caballo y el ordeño mañanero constituían hábitos que han perdurado en el
trascurrir de la vida.
Al llegar a adolescencia vivió en
la granja familiar del sector de Santa Ana Norte, que sería el hogar. Aquellos
tiempos se impartían en la urbanización poco poblada, clases de catecismo para
la primera comunión, que se conjugaba con las navidades en el disfrute a los
niños.
Organizó vendimias para recoger
fondos paa la reparación de la Iglesia Matriz de Ejido y desfiles de moda para
contribuir a la Iglesias de Nuestra Señora del Rosario con el recordado
presbitero Colombotto.
En la actualidad colabora con las
diferentes parroquias y en particular con el Seminario Arquidiocesano.
Los estudios básico y medio los
cursó el Colegio Salesiano San Luís y en el legendario Liceo Libertador que
tantas remembranzas evoca.
Siguió estudios en la Facultad de
Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Los Andes para concluir
como Abogado de la República.
Su preocupación por la superación
como profesional del derecho lo llevó a participar en cursos, seminarios,
jornadas de estudios sobre reformas, modificaciones y creación de temas del
Derecho.
Como abogado ejerció el libre
ejercicio en el Escritorio Rodríguez Jáuregui.
Incursionó en la administración
pública como Fiscal Séptimo del Ministerio Público con competencia Penal del
Estado Mérida años 1986-1992. Consultor Jurídico del Ministerio del Transporte
y Comunicaciones en la zona Mérida-Panamericana años 1986-1988. Registrador
Público del Municipio Alberto Adriani adscrito al Servicio Autónomo de Registro
y Notarias del Ministerio de Justicia años 2001-2007.
El ejercicio como abogado en la
administración pública tuvo el reconocimiento por su honestidad y recto
proceder.
En la empresa privada ejerció la
Consultoria Jurídica del Banco Italo-Venezolano 1982-1985. Además de Gerente
Legal del Banco Andino.
Miembro principal del Tribunal
Disciplinario de este club y en la actualidad ejerce la vicepresidencia de la
Distribuidora de Gas ARSUGAS.
La sensibilidad social y vocación
de servicio se manifestó a temprana edad, cuando aún sin cumplir los veinte
años fue electo Presidente del Comité Juvenil de la Asociación Merideña de
Padres y Amigos de Niños Excepcionales AMEPANE. La loable y reconocida labor de
Chicho Rodríguez frente a AMEPANE, le granjeó al reconocimiento de la junta
directiva nacional AVEPANE. Recuerda nuestro apreciado homenajeado que en la
década de los 70s, en el nombrado y reconocido club privado, LE ClUB de
Chacaíto Caracas, el concierto en beneficio a las obras sociales de AVEPANE,
tuvo como invitado especial al otrora cantante español Julio Iglesias.
Al comienzo de estas breves líneas
expresé que me correspondía hacer la semblanza de un personaje muy particular
de la vida merideña. Esta expresión es el sentimiento de muchos quienes lo
conocen en su vida privada y más allá.
Y para confirmar lo anterior, les
traigo algunos testimonios.
“Juanita, su hermana médico desde
Valera escribe.-
Narciso ocupa el eslabón número 8
de la prole de 12 hermanos, siendo el número 10. Crecimos muy unidos, haciendo
pareja con los más contemporáneos. Durante la adolescencia compartimos momentos
muy agradables. Chicho fue el compañero de viaje, de paseos y de fiestas. Mi
confidente y celoso en algunas oportunidades. Desde temprana edad mostró su
personalidad, su carácter recio, exigente, estricto, responsable e
independiente. Luchaba por defender la razón hasta convencer. Posee un hobby
muy particular, las fiestas, participar en ellas, organizarlas desde la
infancia, siendo mis cumpleaños los motivos hasta los quince años. Más tarde se
encargó de organizar las recepciones familiares. Muy ordenado y pulcro en todos
los aspectos, en lo personal, en lo profesional y en el hogar. De gran nobleza
de corazón. Siempre dispuesto a colaborar ante cualquier dificultad de algún
miembro de la familia, así como las situaciones de alegría y celebraciones. Son
muchas las cualidades para definir a Narciso, pues requeriríamos más tiempo y
espacio”. Juanita Rodríguez Jáuregui.
José Luis Rodríguez Jáuregui, Pepe,
escribe de su hermano.-
“Gracias Carlos Guillermo por la
oportunidad brindada para hablar sobre mi hermano Narciso, conocido como
Chicho, y a su vez darle las gracias a la Junta Directiva del Mérida Country
Club por el reconocimiento otorgado. Como persona debo significar que goza de
ser responsable, solidario y cumplidor de sus obligaciones y deberes. Debo
señalar que somos contemporáneos y hemos compartido muy buenos momentos desde
la niñez, la adolescencia y como adultos. Pero lo más sobresaliente en él es su
calidad humana. Se ha identificado como una persona presta y atenta para
cualquier situación que se amerite. A nivel familiar ha sido gran soporte en
los momentos que se nos ha presentado, sobre todo en aspectos de salud, ya que
somos una familia unida y muy numerosa. Como padre es abnegado con sus dos
hijos, guiándolos siempre por el buen camino. Su hogar está compuesto por los
patrones más sublimes y rectos, hombre de mucha Fe católica y practicante.
Quisiera extenderme más pero el tiempo es limitado”. Escrito por José Luis
Rodríguez Jáuregui.
Maria Valentina su hija, desde
Nueva York nos escribió.-
“Cuando el Dr. Carlos Guillermo
Cárdenas me pidió unas palabras hacia mi padre, lo primero que pensé fue: ¿cómo
puedo plasmar en unas líneas lo que representa mi padre, Narciso Rodríguez como
persona, como ciudadano, pero sobre todo como padre y esposo.
Mi padre ha sido, y sigue siendo,
un ejemplo de valores, principios y entrega. Es un hombre íntegro, trabajador y
generoso, siempre dispuesto a tender una mano a quien lo necesite.
Como padre, ha sido un ejemplo de
amor incondicional y de dedicación exclusiva hacia mi hermano y hacia mí.
Siempre ha estado presente en cada paso de nuestras vidas, guiándonos con
paciencia, sabiduría y cariño. Nos enseñó con su ejemplo más que con sus
palabras: a ser honestos, a mantener la fe en los momentos difíciles y a
valorar lo verdaderamente importante en la vida.
Como esposo, ha demostrado que el
amor se construye día a día con respeto y paciencia. Hablar de mi padre es
hablar de un hombre noble, de un ser humano que deja huella donde va”.
La ingeniera Benita Chacón, de
quien guardamos gratos recuerdos cuando ejerció la presidencia del Club,
comentaba que una cualidad sobresaliente en Chicho era su Fe como cristiano y
su desprendimiento por colaborar con la eucaristía dominical que puntualmente
se realiza en los ambientes del Club. Este detalle sobre saliente lo coloca
como un ser con profunda devoción por la Fe cristiana resaltando los valores
que como practicante debemos atender y practicar.
Ya a manera de colofón de estas
breves palabras, señalaba al comienzo que Chicho Rodríguez es de esos
personajes de estos tiempos que ya no abundan. Su cordialidad, su afabilidad,
su Don de Gentes, su disposición al diálogo y la conciliación le son propias y
marcan un sello que lo distingue.
En él se conjugan la rigurosidad de
su proceder en el ámbito laboral y profesional como la amabilidad en sus
relaciones sociales.
Siento no pecar en excesos al
comentar que él es el prototipo de caballero que tanto hablaba nuestro
exquisito escritor merideño Don Carlos Esteban Chalbaud Zerpa.
De una época que floreció el
talento y la cultura, la caballerosidad y la gallardía, que marcaron la vida de
una ciudad. Chicho viene de esa ciudad y de esas costumbres. De esa Mérida, que
sin ser escritor es un hombre culto, sin ser poeta es un hombre romántico y sin
ser político es un hombre con sensibilidad en lo social.
Ha sido un hombre con una vida
modesta en escenarios, pero fecunda en obras especialmente en el ámbito
familiar.
Querido por propios y extraños, su
vida ha girado en torno a los valores del cristiano originario que amó la Fe
con desprendimiento y con entrega.
Un citadino que ama su ciudad, que
vela por preservar los encantos que la providencia nos ha dado al vivir en una
de las ciudades más prodigiosas y acogedoras.
Como padre de familia ha vivido
situaciones que aunque dolorosas, no han doblegado su entereza moral e
inquebrantable Fe en el altísimo supremo. Esos momentos los asumió como una
prueba inquebrantable de su firme convicción humana.
Chicho es todo eso y mucho más.
Chicho es el hombre dadivoso y generoso. Esplendido a la hora de reunir a su
selecto grupo familiar y de amistades.
En tiempos de especial
significancia familiar, las puertas de su hogar se abren para con esmerada
atención brindar con el mejor oporto o el mejor escocés.
Ese es el Chicho que con la mayor
simpatía y cariño hemos sumado un granito de arena para que este homenaje y
reconocimiento que el Club le brinda, sea motivo de regocijo y bullicio
festivo, para toda su familia, su esposa Xiomara Pérez de Rodríguez, sus hijos
Andrés Omar y María Valentina y toda esa familia Rodríguez Jáuregui que tanto
han prodigado con hidalguía en los tiempos presentes. Para todos ellos nuestros
respetos y congratulaciones.
Chicho, bienvenido al cuadro de
honor del club.
La mesa está servida, sólo espera
por el aplauso efusivo de todos los presentes.
Mérida, 15 de octubre de 2025