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Por Carlos Guillermo Cárdenas D.

"Chicho" Rodríguez Jáuregui por Carlos Guillermo Cárdenas D.



"Chicho" Rodríguez Jáuregui por Carlos Guillermo Cárdenas D.

Me corresponde hacer el panegírico de un personaje de la vida merideña muy particular.

Que proviene de las entrañas de tierras ejidenses y merideñas. Que ha cultivado la amistad como un tesoro de su ciclo vital. Que aprendió desde su hogar a honrar la amistad como una virtud de buen convivir. Virtud que se aprende en la mejor de todas las escuelas, el hogar.

Y no podía ser de otra manera, pues viene de un honorable hogar en el amplio sentido, de don Augusto Rodríguez Aranguren, a quien me correspondió hace un par de años presentarlo en acto solemne de la Academia de Mérida, progenitor que cultivo las letras con la vida empresarial, que fue protagonista de una familia de 12 hermanos que han cultivado el legado familiar como un tesoro de elevada cuantía. 

Nuestro homenajeado proviene de esa familia, de Don Augusto Rodríguez y doña Josefina Jáuregui, honorables y respetables merideños que fraguaron selectos principios para bridarle a la prole la honradez, el trabajo y el amor.

Vio la luz un cuatro de septiembre de 1953, apenas hace unos días añadió otro año a su ciclo vital.  

Al relatar su vida Chicho Rodríguez recuerda que la infancia trascurrió en la calle 13 vecino del Cuartel Rivas Dávila.

Nos refiere de manera coloquial, las visitas al cuartel Rivas Dávila donde se escenificaron deportes como la Lucha Libre, el Boxeo, fiestas navideñas y matrimoniales, juegos de mesa, además de paseos hacia el Rio Mucujún por la Cuesta de Belén.

Las visitas de fin de semana al trapiche de la Finca "La indiecita", ubicada en la Chorrera de la Mesa de Los Indios, en el asueto de agosto septiembre, fechas sagradas para visitar también las aguas termales y los pozos del Rio de Las González. Montar a caballo y el ordeño mañanero constituían hábitos que han perdurado en el trascurrir de la vida.

Al llegar a adolescencia vivió en la granja familiar del sector de Santa Ana Norte, que sería el hogar. Aquellos tiempos se impartían en la urbanización poco poblada, clases de catecismo para la primera comunión, que se conjugaba con las navidades en el disfrute a los niños.

Organizó vendimias para recoger fondos paa la reparación de la Iglesia Matriz de Ejido y desfiles de moda para contribuir a la Iglesias de Nuestra Señora del Rosario con el recordado presbitero Colombotto.

En la actualidad colabora con las diferentes parroquias y en particular con el Seminario Arquidiocesano.

Los estudios básico y medio los cursó el Colegio Salesiano San Luís y en el legendario Liceo Libertador que tantas remembranzas evoca.

Siguió estudios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Los Andes para concluir como Abogado de la República. 

Su preocupación por la superación como profesional del derecho lo llevó a participar en cursos, seminarios, jornadas de estudios sobre reformas, modificaciones y creación de temas del Derecho.

Como abogado ejerció el libre ejercicio en el Escritorio Rodríguez Jáuregui.

Incursionó en la administración pública como Fiscal Séptimo del Ministerio Público con competencia Penal del Estado Mérida años 1986-1992. Consultor Jurídico del Ministerio del Transporte y Comunicaciones en la zona Mérida-Panamericana años 1986-1988. Registrador Público del Municipio Alberto Adriani adscrito al Servicio Autónomo de Registro y Notarias del Ministerio de Justicia años 2001-2007.

El ejercicio como abogado en la administración pública tuvo el reconocimiento por su honestidad y recto proceder. 

En la empresa privada ejerció la Consultoria Jurídica del Banco Italo-Venezolano 1982-1985. Además de Gerente Legal del Banco Andino.

Miembro principal del Tribunal Disciplinario de este club y en la actualidad ejerce la vicepresidencia de la Distribuidora de Gas ARSUGAS.

La sensibilidad social y vocación de servicio se manifestó a temprana edad, cuando aún sin cumplir los veinte años fue electo Presidente del Comité Juvenil de la Asociación Merideña de Padres y Amigos de Niños Excepcionales AMEPANE. La loable y reconocida labor de Chicho Rodríguez frente a AMEPANE, le granjeó al reconocimiento de la junta directiva nacional AVEPANE. Recuerda nuestro apreciado homenajeado que en la década de los 70s, en el nombrado y reconocido club privado, LE ClUB de Chacaíto Caracas, el concierto en beneficio a las obras sociales de AVEPANE, tuvo como invitado especial al otrora cantante español Julio Iglesias.

Al comienzo de estas breves líneas expresé que me correspondía hacer la semblanza de un personaje muy particular de la vida merideña. Esta expresión es el sentimiento de muchos quienes lo conocen en su vida privada y más allá. 

Y para confirmar lo anterior, les traigo algunos testimonios.

“Juanita, su hermana médico desde Valera escribe.-

Narciso ocupa el eslabón número 8 de la prole de 12 hermanos, siendo el número 10. Crecimos muy unidos, haciendo pareja con los más contemporáneos. Durante la adolescencia compartimos momentos muy agradables. Chicho fue el compañero de viaje, de paseos y de fiestas. Mi confidente y celoso en algunas oportunidades. Desde temprana edad mostró su personalidad, su carácter recio, exigente, estricto, responsable e independiente. Luchaba por defender la razón hasta convencer. Posee un hobby muy particular, las fiestas, participar en ellas, organizarlas desde la infancia, siendo mis cumpleaños los motivos hasta los quince años. Más tarde se encargó de organizar las recepciones familiares. Muy ordenado y pulcro en todos los aspectos, en lo personal, en lo profesional y en el hogar. De gran nobleza de corazón. Siempre dispuesto a colaborar ante cualquier dificultad de algún miembro de la familia, así como las situaciones de alegría y celebraciones. Son muchas las cualidades para definir a Narciso, pues requeriríamos más tiempo y espacio”. Juanita Rodríguez Jáuregui.

José Luis Rodríguez Jáuregui, Pepe, escribe de su hermano.- 

“Gracias Carlos Guillermo por la oportunidad brindada para hablar sobre mi hermano Narciso, conocido como Chicho, y a su vez darle las gracias a la Junta Directiva del Mérida Country Club por el reconocimiento otorgado. Como persona debo significar que goza de ser responsable, solidario y cumplidor de sus obligaciones y deberes. Debo señalar que somos contemporáneos y hemos compartido muy buenos momentos desde la niñez, la adolescencia y como adultos. Pero lo más sobresaliente en él es su calidad humana. Se ha identificado como una persona presta y atenta para cualquier situación que se amerite. A nivel familiar ha sido gran soporte en los momentos que se nos ha presentado, sobre todo en aspectos de salud, ya que somos una familia unida y muy numerosa. Como padre es abnegado con sus dos hijos, guiándolos siempre por el buen camino. Su hogar está compuesto por los patrones más sublimes y rectos, hombre de mucha Fe católica y practicante. Quisiera extenderme más pero el tiempo es limitado”. Escrito por José Luis Rodríguez Jáuregui.

Maria Valentina su hija, desde Nueva York nos escribió.-

“Cuando el Dr. Carlos Guillermo Cárdenas me pidió unas palabras hacia mi padre, lo primero que pensé fue: ¿cómo puedo plasmar en unas líneas lo que representa mi padre, Narciso Rodríguez como persona, como ciudadano, pero sobre todo como padre y esposo.

Mi padre ha sido, y sigue siendo, un ejemplo de valores, principios y entrega. Es un hombre íntegro, trabajador y generoso, siempre dispuesto a tender una mano a quien lo necesite.

Como padre, ha sido un ejemplo de amor incondicional y de dedicación exclusiva hacia mi hermano y hacia mí. Siempre ha estado presente en cada paso de nuestras vidas, guiándonos con paciencia, sabiduría y cariño. Nos enseñó con su ejemplo más que con sus palabras: a ser honestos, a mantener la fe en los momentos difíciles y a valorar lo verdaderamente importante en la vida.

Como esposo, ha demostrado que el amor se construye día a día con respeto y paciencia. Hablar de mi padre es hablar de un hombre noble, de un ser humano que deja huella donde va”.

La ingeniera Benita Chacón, de quien guardamos gratos recuerdos cuando ejerció la presidencia del Club, comentaba que una cualidad sobresaliente en Chicho era su Fe como cristiano y su desprendimiento por colaborar con la eucaristía dominical que puntualmente se realiza en los ambientes del Club. Este detalle sobre saliente lo coloca como un ser con profunda devoción por la Fe cristiana resaltando los valores que como practicante debemos atender y practicar. 

Ya a manera de colofón de estas breves palabras, señalaba al comienzo que Chicho Rodríguez es de esos personajes de estos tiempos que ya no abundan. Su cordialidad, su afabilidad, su Don de Gentes, su disposición al diálogo y la conciliación le son propias y marcan un sello que lo distingue.

En él se conjugan la rigurosidad de su proceder en el ámbito laboral y profesional como la amabilidad en sus relaciones sociales. 

Siento no pecar en excesos al comentar que él es el prototipo de caballero que tanto hablaba nuestro exquisito escritor merideño Don Carlos Esteban Chalbaud Zerpa. 

De una época que floreció el talento y la cultura, la caballerosidad y la gallardía, que marcaron la vida de una ciudad. Chicho viene de esa ciudad y de esas costumbres. De esa Mérida, que sin ser escritor es un hombre culto, sin ser poeta es un hombre romántico y sin ser político es un hombre con sensibilidad en lo social. 

Ha sido un hombre con una vida modesta en escenarios, pero fecunda en obras especialmente en el ámbito familiar.

Querido por propios y extraños, su vida ha girado en torno a los valores del cristiano originario que amó la Fe con desprendimiento y con entrega. 

Un citadino que ama su ciudad, que vela por preservar los encantos que la providencia nos ha dado al vivir en una de las ciudades más prodigiosas y acogedoras. 

Como padre de familia ha vivido situaciones que aunque dolorosas, no han doblegado su entereza moral e inquebrantable Fe en el altísimo supremo. Esos momentos los asumió como una prueba inquebrantable de su firme convicción humana. 

Chicho es todo eso y mucho más. Chicho es el hombre dadivoso y generoso. Esplendido a la hora de reunir a su selecto grupo familiar y de amistades.

En tiempos de especial significancia familiar, las puertas de su hogar se abren para con esmerada atención brindar con el mejor oporto o el mejor escocés. 

Ese es el Chicho que con la mayor simpatía y cariño hemos sumado un granito de arena para que este homenaje y reconocimiento que el Club le brinda, sea motivo de regocijo y bullicio festivo, para toda su familia, su esposa Xiomara Pérez de Rodríguez, sus hijos Andrés Omar y María Valentina y toda esa familia Rodríguez Jáuregui que tanto han prodigado con hidalguía en los tiempos presentes. Para todos ellos nuestros respetos y congratulaciones.

Chicho, bienvenido al cuadro de honor del club.

La mesa está servida, sólo espera por el aplauso efusivo de todos los presentes.

 

Mérida, 15 de octubre de 2025