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Por Alberto Jiménez Ure

El boom poético Saab por Alberto Jiménez Ure



El boom poético Saab por Alberto Jiménez Ure

Su lírica es única en el país, y así lo sostengo porque ha mantenido [durante décadas] un estilo o «voz propia» fiable que califico personalísimo. Se hace perceptible en sus propuestas literarias. Virtud a su épica pedagógica, temprano Tarek prorrumpió poeta mayor en el panorama de la literatura latinoamericana. El silencio en la poesía de Saab no es absoluto ni puede describirse mudez sino expectación. Adquiere, lo expreso metafórico, la impronta de la pausa musical y el lienzo impoluto que aguarda pinceladas.  

Exhibe una envidiable lucidez y fortaleza corporal.  Es un intelectual digno, fructífero, no se rinde ni apaga. Durante poco más de cuatro décadas, su expresión poética ha mantenido un blindaje que le confiere status internacional. Por ello fue predecible que impactara en ámbitos culturales venezolanos y extranjeros. Vindicamos el rigor explícito en sus textos tras leer los versos que compiló bajo el título de https://monteavilaeditores.com/libros/un-tren-viaja-al-cielo-de-la-medianoche/  (2021 – 2025) y la antología egipcia Soñando el largo viaje (1984 – 2004, libro traducido al ruso por la Universidad de San Petersburgo - 2025).

El carácter intimista de Tarek William Saab se mantuvo inamovible desde la poética irreverente de sus libros iniciáticos. Enumero, cronológicamente, los emblemáticos:

-Los Ríos de la Ira (1987) 

-El hacha de los Santos (1992)

-Príncipe de lluvia y duelo (1992)

-Ángel caído Ángel y Cielo a media Asta (poemas dispersos 1992 - 2000) 

-Memorias de Gulan Rubani (2006) 

-Un tren viaja al cielo de la medianoche (2021 – 2025)

-Soñando el largo viaje (2025) 

La de Tarek William Saab es una expresión poética férrea y coherente que profundiza sempiternas - filosóficas temáticas: las contradicciones, maldad, traición, el amor y arraigo de los hombres en cualquier locación planetaria. Sin dudas, expone y recorre un sendero irrecusable donde trabaja, conscientemente, una lírica casi inimitable pero igual interactiva atendiendo factores como: la nostalgia, melancolía, desamor, despedidas, la veneración por sus progenitores y la perplejidad que suscitan los paisajes bucólicos en su alma henchida de fraternidad.

La hermandad y mutuo respeto intelectual me condujo escribir la saga de libros sobre su vida y creaciones. El más reciente y no diré si el último, lo titulé Saab (Una vida literaria) que simbolizará, junto con sus poemarios ya traducidos a varios idiomas, incluyendo el ruso, al rebelde eterno y escritor venezolano de origen libanés.

Saab lo ha expresado varias veces durante sus intervenciones públicas. Viene de la contracultura hippie. Difícil no creerle, tiene cualidad de pacifista, defensor de los derechos humanos, es un intelectual propenso auxiliar al prójimo sin necesariamente lucir monje, su pensamiento y textos son iluminadores. Su presencia en el panorama de la literatura venezolana ha sido deslumbramiento desde sus primeros pasos: 

«[…] El movimiento hippie puso en jaque el establishment estadounidense, porque fue una rebelión en medio de la gran guerra que lanza Estados Unidos contra la humanidad. Fue pacifista y su eslogan peace and love […]» -dilucidaría. 

Los Ríos de la Ira (40 años después miramos la segunda edición 2025) fue un evento incendiario porque parte brava de la poética toda de Tarek William Saab, quien no enfundó ante lo que imaginaba o ideaba transformación impostergable (1987).

Asomaba su rostro en un recorrido con obstáculos. Tenía talento, pulsión escritural y oportunidad de anunciarse autor regio - sucesor de un mito llamado Víctor [«Chino»] Valera Mora en la inmensidad de quienes medraban bajo su sombra intelectual. Al cual superó, sin ambages lo afirmo.

Las exequias de una república corrompida estaban todavía lejos, pero los fustigadores como Tarek no amagaban expuestos en el campus de la confrontación donde plexos e iracundos se miran frunciendo entrecejos:

-«Aquí persiste hasta el asco
un porcentaje cierto de vanidades encubiertas
persisten millares de porcentajes nefastos 
de sumisiones prepotencias y egolatrías

mezcladas con el abrazo y la sonrisa
escondites del sello donde se reconocen
la maldición y la arrasante envidia
esguasadas por nosotros a mansalva 
con toda la ira solitaria de este panfleto en llamas»

(Los Ríos de la Ira, p. 40 de la II edición por: Vadell Hermanos, Monte Ávila Latinoamericana y La Espada Rota, Caracas – Valencia, 2025)

Aquél «francotirador poético» que fue Tarek no se degeneró para culminar embriagándose con los mediocres que ya pululaban agrupándose para tomar el control cultural. En Tráfico y Guaire, por ejemplo, salvo la excepción de Armando Rojas Guardia, ninguno trascendió. Saab tenía un norte poético, verticalidad irrefrenable o ascendente, lo cual le confería un estatus distinto. Inferir que con alevosía fue devoto de la insurgencia no es atrevimiento de equivocados. Pero no era panfletario. Le precedían otros valientes que «amanecían de bala» y a los cuales admiró.

Lo epistemológicamente calificable revolucionario en el curso del año 2025 no se ha esfumado en él por desencanto virtud a irrefrenables actos del Bestialismo Político-Financiero-Mundial todavía arrogante, con participación activa [vigencia de voz – voto y decisión] en cumbres donde oligarquías de relevo generacional pujan durísimo su fétida constipación. Tarek William no fue ingenuo al recrearnos, sin lastres del eslogan utilitario e indecible, el casi carácter perpetuo de una lucha por restituir el Magma del Humanismo:

-«Sosteniendo el arma y el relámpago de colores
con mi culebra y mi pájaro
mitad cielo y mitad infierno
ya avisando, ya remando, voy
a llegar hacia las azoteas 
y los balcones huido de las casas 
que se agrietan
y caen (…)»

(Ob. cit. p. 83)

Otros no estuvieron diciéndolo en alta voz para que Saab lo repitiese inclinando la cerviz, los escuchó y leyó sin miedo a pontificar por su cuenta o riesgo. Nadie lo ignora: el empuje hacia el acierto lo es por peligroso, y escribir comporta responsabilidades. Lo guió su propia circunstancia personal – familiar – social para encumbrarse, conforme, inclusive, a lo divulgado por reverendos de la crítica. 

Suscribo que los contextos acorralándonos por permanecer rígidos y límpidos autores frente a lo pusilánime perfilan fútiles parcelas de conuqueros pretendiendo inmortalidad:

-«[…] El valor, tomado en su aspecto conceptual, es, seguramente, un elemento del significado […]» 

(https://psicologiaymente.com/biografias/ferdinand-de-saussure

La publicación de Los Ríos de la Ira tanto enderezó como advirtió lo torcido, política y financieramente (curso del s. XX) En él cupimos los contestatarios que estábamos por partir de la impenitencia –sus  detractores o seguidores- según cada obcecado por las letras individuo. Sujetos tardíos que no saben de ocasos u otoñales genios han pretendido impedir la desclasificación fonemática de Tarek William Saab, movidos por la insidia:

La insidia fue mencionada como tesis hace 2.500 años por Platón, quien exculpó a los manipuladores cuando sólo pretendieron la consecución del bien colectivo. En su República, los filósofos logran controlar la Justicia del Estado asesorando a los gobernantes. Cumplirla y lograr que lo demás lo hagan exige rigurosos métodos [sabiduría lingüística, habilidad pragmática, lógica epistémica dinámica, cognición, ejecutar cálculos]  

Para juventud heredera de la segregación, falta de equidad e inexistencia del pundonor, la utopía como tabú fue una temática conversacional y de hurtadillas que enfadó a patarucos del «clásico orden conceptual mundialista» cuya rigidez de plusvalía no aprieta a desencantados elevándonos junto con Tarek:

-«[…] Una unidad frondosa vendrá y edificará el orden de la poesía […]» 

(Ídem, p. 94) 

Fue Saab uno de los muchachos que interpretaban el espíritu afrancesado de las pandillas bohemias estilo https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Baudelaire,%20Charles%20-%20las%20flores%20del%20mal.pdf, pero exento de disipaciones. Amigo de guerrilleros, tentado por la insurrección armada, distante de experimentaciones tóxicas o adicciones varias. Quienes padecimos la desfachatez del moribundismo – representatividad – cultorosa - falaz, aquella de cofradías, sí, durante más de cincuenta años de fervor escritural irrumpíamos erguidos. Los amos de un valle sin nieve pero enlodado sabían que al poeta amparaban la neblina y montañas. De aquí surge el lírico, mágico, sobresaliente y tarekiano toque poético notorio en Los Ríos de la Ira:

-«[…] Esta la cueva de los vientres movedizos, del patio resonante, la gran incubadora de la creación. Éste el eslabón que faltaba por tropezar para caer en el fondo del inicio. Ésta la húmeda tela que protegió el parto. Aquí veo el sol y muero ciego […]» 

(De sus textos en prosa que califico ceremoniales, ibídem., p. 95) 

Aun cuando sea inelegante cuestionar, de forma póstuma, a ebrios de la otredad e intemporalidad por haber vivido sin lucidez por causa y efecto de castraciones e incompetencias, un panteón nacional para ceremoniales de poetas huidizos o efímeros dejando de existir [en paz descansen] no obstaculizaron que Saab estuviese por trascender con insoslayable vehemencia. Visto todavía firme, cuatro décadas más tarde:

-«[…] Mis ojos han visto el más allá escondido 
tras la mirada 
en la medianoche del ciego mendigo
de la colina […]» 

(Ibídem., p. 109) 

Tarek William Saab fue siempre un bardo con pies calzos para quien la ternura tendría un destino (supra, p. 94) y por ello en la segunda mitad de Los Ríos de la Ira prorrumpen las baladas [en el Reino] que lo detuvieron perplejo ante la belleza y cariño de la feminidad incontestable. Si adentras no prejuicioso su poética gozarás con la multiplicidad de sus cantos al amor y concilio que igual comunión. Hábil nos dilucida que el panfleto no fue estructura y sumisión, entre vivos y fallecidos con renombre. Convertido en una especie de obstáculo en contienda académica que todo lo vuelve enrevesado, el autor frena lo ya descrito inconveniente con la preponderancia del amor en la telúrica - erótica poética post majadería inquisitoria:

-«Me devuelvo a la pálida faz de tu tiempo sin dormir
Tus senos fluviales apuntando a mi lengua
La risa de la carne abierta y lista para el pecado
Son imágenes febriles de un adolescente consumido por las llamas […]»

 (Cfr., p. 159)

La moral es poesía (fue axiomático Chávez en los liminares de Cielo a media asta, «Teatro Teresa Carreño», Caracas, 2001) En este libro Tarek compiló textos escritos desde 1984 hasta el año 2000. 

-«[…] No moriré en Río de Janeiro - no me arrepentiré de mis pecados - ni miraré mi vejez - no cerraré mis puños - no callarán mi boca […]»

(P. 49 de obra citada)

No tengo por estilo personal aporrear a congregados con falsedades cuando impelo razonamientos en redor de obras literarias, artísticas o actuaciones profesionales de un poeta que simultáneamente docto en alguna de las disciplinas del conocimiento universal mediante las cuales luce cauto y https://www.rae.es/diccionario-estudiante/cientifista.

Persuadir en escenarios requiere muestras de concilio y aptitud compasiva hacia inclusive el ignorante adrede que al cabo incorregible. Empero la fraternidad - empatía por el otro, a quien Saab podría instruir sin la intencionalidad del soberbio, lo convirtió en personaje principal - estelar de una obra no melodramática. Tarek no es un obstinado separatista de géneros literarios. El escritor con verificación o autenticidad es quirurgo, individuo con experticia o diestro en vincular géneros literarios y transitarlos como si caminara por pasadizos de su residencia:

-«[…] En la interna tempestad del viraje
hay una cima y un declive
donde pactan los contrarios

Idéntico al sueño sometido a la disolución 
resistimos
sin declinar el sueño […]»

(Ídem., p. 110)

En la ulterior obra El Hacha de los Santos (1993) algún contencioso pudiera refutar mi afirmación según la cual a Tarek se le precalificaría maliciosamente tentado por lo panfletario:

-«[…] Escuchad
vosotros que cambiáis el abrazo
por azufre
recojan las cachas
y desenfunden sus miserias
que el tiro al blanco no será
un desarmado
aterido en la frontera del odio
Nosotros heredamos de los mayores 
la revuelta […]» 

(P. 24., supra)

Del crucial poemario saabiano Príncipe de Lluvia y Duelo,  coincidieron eminencias de la Intelectualidad Mayor Venezolana al coincidir en lo siguiente:

-«[…] acentúa su confidencia intimista, sentimental, su canto largo y sostenido, que a veces crispa una sentencia oscura, una interrogación sombría o ilumina, con igual esmero, el contentamiento, la celebración a la mujer, al mundo. No lo leamos, entonces, como un libro exacto. Sería acortar la prometedora existencia poética de su autor […]»

(Pronunció https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Alberto_Crespo1992)

Es huracanada e inocultable la presencia de Tarek William Saab en el [a veces, y lo digo con dolor] «ambiente literario nacional», explícitamente mezquino, donde algunos exudan vicios de la IV República, de aquellos burócratas contendores sin causas legítimas, esos que sólo buscan desintegrar la Majestad de la Creación Nacional para convertirla en cenáculo de pugnacidad súbita e intolerable:

«Volveremos a ser amantes bajo el Sol de Acapulco
o a la orilla
de una barricada incendiada en la Franja de Gaza»

(Al Fatah, inserto en la obra citada, p. 20) 

albertjure2009@gmail.com