Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:00 pm
El auge económico que Vietnam ha tenido en los últimos
años sigue sorprendiendo al mundo. Este es resultado de la triple transición
que el país asiático vivió en los últimos cuarenta años: 1) de la planificación
centralizada a una economía de mercado, 2) de la sustitución de importaciones a
la integración al comercio mundial mediante exportaciones competitivas, y 3) de
la pobreza extrema a alcanzar el umbral de país de ingresos medios-bajos. Sin
embargo, este modelo de crecimiento que se ha sustentado en el crédito
bancario, la inversión pública y las exportaciones, en la actualidad muestra
signos de agotamiento que representan un desafío para sus autoridades.
Por un lado, aunque el crédito bancario sigue teniendo un
papel preponderante, el mercado financiero de Vietnam se encuentra en una etapa
embrionaria. Además de los bancos, no se han creado las condiciones para el
surgimiento de solidos mercados de bonos, materias primas y divisas, que puedan
facilitar el movimiento de fondos. De igual manera, el mercado bursátil
vietnamita aún se clasifica como mercado atomizado debido a su limitada
apertura a la inversión extranjera. Todo lo cual incide en la imposibilidad de
promover alternativas para la formación de capital a mediano y largo plazo.
También, el papel del sector privado es limitado. Tanto
las empresas privadas como las pequeñas empresas que participan del sector
informal enfrentan barreras regulatorias, tienen capacidad insuficiente de
investigación y desarrollo, acceso restringido a financiación, además del
predominio de las empresas estatales. Esto crea la necesidad de priorizar el
desarrollo del sector privado al momento de repensar la actividad de las
empresas públicas en la economía. De igual forma, obliga a darle un nuevo rol a
las medianas empresas para que sustituyan el entramado de informalidad que se
forma alrededor de las pequeñas empresas con obstáculos para crecer.
Y, por otro lado, la inversión extranjera directa ha
convertido a Vietnam en un centro manufacturero competitivo, pero también ha
generado vulnerabilidades estructurales. La dependencia del capital externo y
de insumos importados expone a la economía vietnamita a recurrentes interrupciones
en la cadena de suministro y a riesgos geopolíticos. Además, el bajo entramado
empresarial nacional restringe el potencial de transferencia tecnológica,
innovación y crecimiento inclusivo. En otras palabras, las exportaciones de
Vietnam siguen dependiendo en gran medida de empresas con inversión extranjera,
lo que condiciona su resiliencia económica, así como el potencial del país para
la creación de valor agregado nacional.
Estas particularidades del rápido crecimiento económico
vietnamita llevan al país a enfrentar el desafío de la sostenibilidad de sus
actividades productivas: la trampa del desarrollo. En otras palabras, alcanzar
en los próximos años el umbral de economía de altos ingresos tendrá poco valor
si el país no logra impulsar la productividad del capital. Esto pone de relieve
la importante conexión entre el crecimiento de los ingresos y el desarrollo
sostenible que todos los países del mundo deben priorizar al momento de iniciar
sus esfuerzos de estabilización y recuperación económica.
Vietnam debe recalibrar su modelo de crecimiento y
adoptar un nuevo paradigma que priorice la sostenibilidad sobre la velocidad en
la que aumenta el PIB. Alcanzar un estatus de altos ingresos ahora no
necesariamente confronta la estabilidad macroeconómica al medioambiente. En el panorama
global de taxonomías verdes, finanzas verdes y economía verde, el país asiático
podría complementar su estrategia basada en la inversión y la exportación con
el desarrollo de una economía nacional resiliente, capaz de generar una sólida
demanda y oferta interna sustentable y sostenible. Vietnam en el centro de esta
transformación cuenta con un sector privado dinámico con capacidad para
ejecutar practicas económicos basados en criterios verdes, y el gobierno con la
viceministra Nguyen Thi Bich Ngoc manifiestan claridad para acceder a políticas
de inversión preferentes al financiamiento verde de organizaciones. Para
Vietnam se abren una posibilidad para provocar efectos multiplicadores de
bienestar basados en segmentos críticos de la economía y el medio ambiente.
@zerpasad