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Vietnam y la trampa del desarrollo por Sadcidi Zerpa de Hurtado

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Por Sadcidi Zerpa de Hurtado



El auge económico que Vietnam ha tenido en los últimos años sigue sorprendiendo al mundo. Este es resultado de la triple transición que el país asiático vivió en los últimos cuarenta años: 1) de la planificación centralizada a una economía de mercado, 2) de la sustitución de importaciones a la integración al comercio mundial mediante exportaciones competitivas, y 3) de la pobreza extrema a alcanzar el umbral de país de ingresos medios-bajos. Sin embargo, este modelo de crecimiento que se ha sustentado en el crédito bancario, la inversión pública y las exportaciones, en la actualidad muestra signos de agotamiento que representan un desafío para sus autoridades.

 

Por un lado, aunque el crédito bancario sigue teniendo un papel preponderante, el mercado financiero de Vietnam se encuentra en una etapa embrionaria. Además de los bancos, no se han creado las condiciones para el surgimiento de solidos mercados de bonos, materias primas y divisas, que puedan facilitar el movimiento de fondos. De igual manera, el mercado bursátil vietnamita aún se clasifica como mercado atomizado debido a su limitada apertura a la inversión extranjera. Todo lo cual incide en la imposibilidad de promover alternativas para la formación de capital a mediano y largo plazo.

 

También, el papel del sector privado es limitado. Tanto las empresas privadas como las pequeñas empresas que participan del sector informal enfrentan barreras regulatorias, tienen capacidad insuficiente de investigación y desarrollo, acceso restringido a financiación, además del predominio de las empresas estatales. Esto crea la necesidad de priorizar el desarrollo del sector privado al momento de repensar la actividad de las empresas públicas en la economía. De igual forma, obliga a darle un nuevo rol a las medianas empresas para que sustituyan el entramado de informalidad que se forma alrededor de las pequeñas empresas con obstáculos para crecer.

 

Y, por otro lado, la inversión extranjera directa ha convertido a Vietnam en un centro manufacturero competitivo, pero también ha generado vulnerabilidades estructurales. La dependencia del capital externo y de insumos importados expone a la economía vietnamita a recurrentes interrupciones en la cadena de suministro y a riesgos geopolíticos. Además, el bajo entramado empresarial nacional restringe el potencial de transferencia tecnológica, innovación y crecimiento inclusivo. En otras palabras, las exportaciones de Vietnam siguen dependiendo en gran medida de empresas con inversión extranjera, lo que condiciona su resiliencia económica, así como el potencial del país para la creación de valor agregado nacional.

 

Estas particularidades del rápido crecimiento económico vietnamita llevan al país a enfrentar el desafío de la sostenibilidad de sus actividades productivas: la trampa del desarrollo. En otras palabras, alcanzar en los próximos años el umbral de economía de altos ingresos tendrá poco valor si el país no logra impulsar la productividad del capital. Esto pone de relieve la importante conexión entre el crecimiento de los ingresos y el desarrollo sostenible que todos los países del mundo deben priorizar al momento de iniciar sus esfuerzos de estabilización y recuperación económica.

 

Vietnam debe recalibrar su modelo de crecimiento y adoptar un nuevo paradigma que priorice la sostenibilidad sobre la velocidad en la que aumenta el PIB. Alcanzar un estatus de altos ingresos ahora no necesariamente confronta la estabilidad macroeconómica al medioambiente. En el panorama global de taxonomías verdes, finanzas verdes y economía verde, el país asiático podría complementar su estrategia basada en la inversión y la exportación con el desarrollo de una economía nacional resiliente, capaz de generar una sólida demanda y oferta interna sustentable y sostenible. Vietnam en el centro de esta transformación cuenta con un sector privado dinámico con capacidad para ejecutar practicas económicos basados en criterios verdes, y el gobierno con la viceministra Nguyen Thi Bich Ngoc manifiestan claridad para acceder a políticas de inversión preferentes al financiamiento verde de organizaciones. Para Vietnam se abren una posibilidad para provocar efectos multiplicadores de bienestar basados en segmentos críticos de la economía y el medio ambiente.

@zerpasad





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