Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:08 pm
Hablemos sobre los celos, parte 3
En nuestras entregas anteriores hemos
distinguido entre los celos sanos y los insanos, y luego vimos qué dice la
Biblia sobre los celos, especialmente cuando habla de los “celos de Dios” con
respecto a su pueblo. Hoy hablaremos de cómo manejarlos.
Como hemos dicho, cuando se habla de celos
se habla de la necesidad de controlarlos. A continuación, algunos pensamientos
que nos explican por qué:
“De cualquier forma, los celos son en
realidad una consecuencia del amor: les guste o no, existen”. (Robert Louis
Stevenson)
“Los celos, como las fronteras, aparecen
para justificar un dominio sobre lo que nunca se ha poseído” (Adrián Triglia).
“El enamorado celoso soporta mejor la
enfermedad de su amante que su libertad” (Stendhal).
“Nunca subestimes el poder de los celos y el
poder de la envidia para destruir. Nunca subestimes eso” (Oliver Stone).
Proverbios 27:4: “Feroz y cruel es la furia,
y diluvio destructor es la ira; pero ¿quién resistirá a los celos?”.
Santiago 3:16: “Donde hay celos y ambición
egoísta, también hay confusión y toda clase de prácticas perversas”.
Las técnicas para controlar los celos
incluyen principalmente:
Comunicación abierta y honesta con la
persona a quien se dirigen los celos, evitando ponerse a la defensiva,
menospreciar o usar tácticas como el banco de niebla (gaslighting) para minar
la comunicación.
Trabajar en la confianza mutua, fortalecer
la autoestima y el autocuidado personal. Además, practicar técnicas de
regulación emocional, como controlar la respiración, ayuda a manejar las
emociones cuando surgen los celos. La terapia cognitivo-conductual es otra
herramienta eficaz para cambiar patrones de pensamiento negativos relacionados
con los celos.
Al momento de la comunicación abierta:
Se debe expresar los sentimientos y
preocupaciones de manera asertiva, utilizando frases desde la experiencia
personal; esto fomenta un ambiente de comprensión y evita malentendidos en la
pareja. Un consejo poco utilizado pero efectivo es orar antes de hablar.
Fomentar la confianza: esto requiere
transparencia, coherencia, cumplir promesas y respetar la independencia del
otro. La confianza se fortalece con tiempo y esfuerzo continuo de ambas partes.
“Los rumores son propagados por quienes odian, difundidos por los necios y
aceptados por los idiotas” (Ziad K. Abdelnour).
Autocuidado y autoestima: practicar
actividades que mejoren el bienestar general, como ejercicio, alimentación
saludable y dedicar tiempo a hacer cosas que gustan. Trabajar en la autoestima
con afirmaciones positivas y autocompasión ayuda a reducir inseguridades que
alimentan los celos.
Técnicas de regulación emocional: contar
hasta diez antes de hablar, pedir a Dios sabiduría para expresarse. Estas
prácticas ayudan a estar presentes, reconocer los celos sin juzgarlos y
responder con calma. Respirar profundamente y buscar momentos de calma reduce
el estrés y mejora el equilibrio emocional, facilitando el manejo de los celos.
En lo psicológico, la terapia
cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar y cambiar pensamientos
irracionales que alimentan los celos, como pensar “me van a dejar“. Se aprende
a cuestionar estas creencias y a reemplazarlas por pensamientos realistas y
positivos.
Técnicas prácticas adicionales:
Técnica del semáforo: identificar dónde y
cuándo aparecen las sensaciones de celos y detenerse antes de que aumenten
excesivamente.
Practicar la empatía y buscar entender los
sentimientos de la pareja. Una técnica útil es que la persona que escucha haga
un resumen de lo que ha oído de quien expone su punto de vista.
Establecer límites claros en la relación:
las normas y el mutuo compromiso son fundamentales.
Hablar de los celos con la pareja sin
acusaciones, construyendo confianza y comprensión.
De ser posible, contar con un acompañante
espiritual que ayude a crecer en la fe y en la forma de comportarse
cristianamente frente a los conflictos.
Controlar los celos es un proceso que
implica poner a Dios como base en la relación. El padre Patrick Peyton decía:
“Familia que reza unida, permanece unida”. También implica diálogo, confianza,
trabajo personal en la autoestima y manejo emocional. No debe olvidarse que, en
algunos casos, el apoyo terapéutico para cambiar creencias y conductas
negativas relacionadas con esta emoción es necesario. Dios está con nosotros.