Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:00 pm
Del terruño de nuestro
“médico de los pobres” pudiéramos decir, parafraseando al Profeta Miqueas (5,2),
“Pero tú, Isnotú trujillano, aunque eres el más pequeño entre los pueblos
andinos, de ti saldrá el primer
santo venezolano”. De lo más pequeño y humilde de nuestra tierra, Dios ha
sacado el gran ser humano, sabio, científico y santo.
El pasado sábado primero de noviembre, Isnotú se convirtió en la
capital espiritual de Venezuela, con la llegada del representante del Papa León
XIV en Venezuela, el Nuncio Alberto Ortega Martín, acompañado de
quince obispos, más de trescientos sacerdotes, junto a las religiosas,
seminaristas, autoridades civiles, militares, académicas, familiares del Santo e
innumerables peregrinos. Con verdadera fe nos dimos cita para agradecer el
regalo de la Iglesia, el santo más esperado por todos, el intercesor por
generaciones de un pueblo que lo ha proclamado desde su muerte como el Santo Médico
de los Pobres.
La actividad comenzó en la víspera de Solemnidad
de Todos los Santos, con visita al Santuario “Niño Jesús de Isnotú”, para
conocer sus remodelaciones y mejoras para este acontecimiento. Junto con el Museo
Diocesano, dedicado a conservar y dar a conocer el patrimonio de obras y
reliquias de segundo y tercer grado del Santo trujillano. Entre las colecciones
expuestas pudimos contemplar sus “recetas o récipes médicos”, sus apuntes de
profesor, su fe de bautismo y de confirmación administrada por el octavo Obispo
merideño Monseñor Juan Hilario Bosset, el 6 de diciembre de 1867 en la
población de Escuque.
El sábado 1 de noviembre los venezolanos pudimos
decir con alegría “Habemus santos” en el catálogo del santoral universal. La fe
y la devoción se desbordaron en la emotiva Fiesta de la Santidad, celebración
nacional de acción de gracias por la reciente canonización de los primeros
santos venezolanos: San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles.
La arraigada fe y devoción que toca los
corazones en “El Santo Médico de los Pobres” movió a centenares de personas a
peregrinar al Santuario Niño Jesús de Isnotú. Desde tempranas horas de la
mañana, una multitud de peregrinos llenó las calles y especialmente la plaza principal,
justo al frente del templo parroquial de Nuestra Señora del Rosario, lugar
donde se llevó a cabo la magna festividad. La celebración fue una verdadera
manifestación de piedad y profunda espiritualidad para todos los peregrinos.
A media mañana, bajo un sol resplandeciente, y
con una plaza Bolívar a reventar de fieles, se celebró la solemne Eucaristía
presidida por el Nuncio Apostólico, concelebrada por nuestro Arzobispo Metropolitano
Monseñor Helizandro Terán y el Obispo de Trujillo Monseñor Trino Fernández,
quien dirigió palabras de apertura: “Señor Nuncio Alberto
Ortega Martín, haga llegar al Papa León XIV la alegría que sentimos los
venezolanos al tener a nuestros santos Carmen Rendiles y José Gregorio
Hernández. Oramos por el Papa, representado en usted, para que la bendición de
Dios nos acompañe y sigamos siendo una Iglesia en comunión para la misión. Gracias
por estar en Isnotú, el epicentro espiritual de Venezuela”.
Durante la homilía, Monseñor Ortega resaltó “en esta fiesta,
despierta en nosotros el deseo de ser como ellos, bienaventurados, dichosos,
felices por vivir cerca de Dios; en su luz, en la gran familia de los amigos de
Dios, con alegría y gratitud contemplamos la belleza de la vida cristiana”.
Mons. Ortega aseguró que los venezolanos estamos llamados a
orientar nuestra vida a Dios, a ejemplo de Madre Carmen y José Gregorio, “para
que Dios pueda realizar obras grandes en nosotros”. También recordó que la
santidad es un camino que hay que recorrer juntos, ayudándonos unos a otros”.
“La santidad no es para un grupo de privilegiados, no es un lujo, sino que es
la verdad de nuestra vida: es para todos”, concluyó.
Antes de concluir la liturgia, el Pbro.
Magdaleno Álvarez, Rector del Santuario, hizo entrega al señor Nuncio de un
significativo regalo, una reproducción de la Bendición Apostólica e Indulgencia
Plenaria solicitada por San José Gregorio Hernández Cisneros al Papa San Pío X de
fecha 12 de julio de 1910, cuyo original se conserva en el Museo Diocesano del
Santuario isnotuense.
De este modo llegó el gran día soñado por todos
los venezolanos, desde aquel 27 de junio de 1949, cuando en el palacio
arzobispal de Caracas, Monseñor Lucas Guillermo Castillo inició la causa de
santidad. Un hombre de a pie, un laico ejemplar, un testimonio que nos mueve a
todos a pasar por el mundo haciendo el bien.
Culmino con las palabras del famoso escritor
Francisco de Sales Pérez sobre el santo Dr. Hernández: “sabía una ciencia
que no se aprende en ninguna academia: …sabe hacerse amar”.
Mérida, 11 de noviembre de 2025