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Por Alí Enrique López Bohórquez

Nuevas Crónicas de Historia Universitaria (51)

La Universidad de Los Andes y las conmemoraciones de Simón Bolívar en Mérida por Alí Enrique López Bohórquez (*)



Nuevas Crónicas de Historia Universitaria (51)

La Universidad de Los Andes y las conmemoraciones de Simón Bolívar en Mérida por Alí Enrique López Bohórquez (*)

Después de Caracas, Mérida es la ciudad de Venezuela en la que más honores y reconocimientos se han rendido al Libertador Simón Bolívar. Dos son los primeros hechos que han generado la relación del personaje más emblemático de la historia venezolana con la “ciudad turística y estudiantil del país”, como se le suele calificar. En primer lugar, el conferimiento por primera vez del título de Libertador en 1813, en el contexto de la llamada Campaña Admirable. En segundo lugar, la instauración del primer monumento en el mundo a Bolívar en 1842, conocido como la Columna del Libertador, con motivo del traslado de los restos de Santa Marta a Caracas en ese año. Hechos juntos a otros que vamos a referir han generado los calificativos de “Mérida, pionera del fervor bolivariano”, “Mérida, cuna de la pasión bolivariana” y “Mérida, la ciudad más bolivariana de América”. Calificativos expresados, respectivamente, por Mario Briceño Perozo, Carlos Javier Rivas Hernández y Ramón Sosa Pérez. 

En adelante, las fechas emblemáticas de su nacimiento, hechos de su vida personal, actuaciones militares y políticas, así como también de sus documentos más importantes, encuentros con otros héroes del proceso emancipador suramericano, su fallecimiento y reconocimientos de distinta naturaleza a partir de este hecho tendrán siempre en Mérida y su Universidad momentos y espacios específicos para su conmemoración. Así, los primeros actos de recordación tendrán lugar en 1842, con el primer monumento en su honor con la instauración de la llamada Columna del Libertador,  y  en la ULA para celebrar el Centenario de su Nacimiento en 1883, a lo que nos referiremos más adelante. De igual manera en 1910-1911 para evocar el inicio de la idea y la declaración de Independencia, y de la primera Constitución de Venezuela. Seguidamente en 1912, 1913, 1915 y 1919, en cuando a los primeros cien años del Manifiesto de Cartagena, la estadía de Bolívar en Mérida por dieciocho días durante la Campaña Admirable, de la Carta de Jamaica, del Discurso y de la Constitución de Angostura, respectivamente. Los dos nuevos sucesos conmemorados fueron la Batalla de Carabobo y la Creación de Colombia en 1921, y su muerte en 1930, conjuntamente con la del Gran mariscal de Ayacucho.

Hacemos un paréntesis en el relato de los actos de celebraciones o conmemoraciones bolivarianas para desmentir una historia inventada por Tulio Febres Cordero y que por mucho tiempo otros repitieron sin basamento documental alguno. En 1910 la Universidad de Los Andes conmemoró su primer centenario, reconociendo así que había sido fundada el 21de septiembre de 1810, y no antes. Siendo Tulio Febres Cordero catedrático de la ULA, el Rector Ramón Parra Picón le encomendó la tarea de organizar la Junta del Centenario de la Universidad que se encargaría de los actos a realizarse, para lo cual el propio Don Tulio elaboró previamente el Programa Conmemorativo, en el que se contempló, entre otros asuntos, la entrega de 100 Medallas a personalidades e instituciones regionales, nacionales e internacionales, que debía contener “…por el anverso la cabeza del Libertador y en contorno esta inscripción; Centenarium Universitatis Andinensis Venetiola – MCMX. Y por el reverso, una alegoría de las Ciencias y esta inscripción en contorno: A Patriae fides erecta – Anno MDCCCX.- A Bolívar confirmata anno MDCCCXIII - Emeritae.” Las escrituras en latín fueron realizadas por el catedrático Carlos María Zerpa, por encargo de Febres Cordero (Sesión de la Junta del Centenario del 26 de mayo de 1910). Esto último no es cierto por dos razones: No existe fuente documental que lo testifique y porque cuando Bolívar arribó a Mérida en mayo de 1813, la Universidad había dejado de funcionar en razón del terremoto del 26 de marzo de 1812 y el inicio de la guerra de independencia en el territorio merideño, y nadie le informó al respecto. (Los documentos referidos a la conmemoración centenaria de la ULA en Eloi Chlabaud Cardona: Historia de la Universidad de Los Andes. Mérida, Universidad de Los Andes, 1990, Tomo X, pp. 49-155). 

En la prensa local se registraron los actos realizados y los discursos dados en aquellos años por funcionarios públicos, catedráticos universitarios y otros intelectuales de la ciudad. Para rememorar  el primer centenario de la Independencia, Nucete recopiló en un libro lo acontecido, así como las disertaciones dadas, con el título de Libro del Centenario. Mérida en el primer centenario de la independencia nacional (Mérida, Imprenta Oficial, 1911, 285 p.). Con motivo del primer Centenario de la Campaña Admirable, el Rector de la Universidad de Los Andes, Dr. Ramón Parra Picón, decretó el 17 de mayo de 1813 la “celebración de un acto literario” en conmemoración de la entrada del Libertador el 23 mayo de ese año, lo que constituía “…una página brillante en los claros anales de la patria, ya que por ser la primera vez que el Héroe pisara el suelo merideño, como por el valioso contingente que esta ciudad le ofreciera, suceso de trascendencia en el resultado de la admirable campaña de ese año.” A tal efecto, se organizó un Programa que comprendió discursos, lectura de poesías, ejecución de obras musicales y la presentación del cuadro al óleo representativo del paso de Bolívar por los Andes, obra del pintor O. González Velazco. El acto estuvo presidido por Tulio Febres Cordero, como profesor de mayor antigüedad, por delegación del Rector Parra Picón por enfermedad, con mucha asistencia a los actos programados de estudiantes, profesores, funcionarios públicos y miembros de la sociedad merideña (Los documentos sobre esta celebración en el Archivo de la Universidad de Los Andes. Volumen CLXIX. Varios. Inventarios. Provisión de empleos, solicitudes, decretos y resoluciones de 22 de mayo de 1910 a 17 de febrero de 1914. El Informe de Tulio Febres Cordero sobre la conmemoración de la Campaña Admirable en Gaceta Universitaria, Nº 32, Mérida, 15 de junio de 1913).    

En cuanto a la fecha relacionada con la partida física a la inmortalidad de Bolívar y Sucre, cabe mencionar cuatro realizaciones materiales que evidencian la preocupación merideña por los honores y reconocimientos, muy bien expresados en 1930. Nos referimos a la construcción definitiva de la Plaza Bolívar con la respectiva Estatua; el Busto del Libertador en el Patio Central del primer Edificio de la Universidad de Los Andes; el decreto de creación de la primera Biblioteca Pública de Mérida con el nombre de Simón Bolívar. Varios fueron los discursos y disertaciones de profesores y estudiantes: los doctores Gonzalo Bernal y Humberto Ruiz Fonseca; los bachilleres Rubén Corredor, Rafael Ángel pinzón y Andrés Daniel Orellana. Los dos últimos ganadores del concurso organizado por la ULA sobre temas relacionados con el Libertador; y la publicación del libro: Centenario de Bolívar y Sucre en Mérida. En esta obra se incluyeron las actividades, discursos y demás escritos para esa conmemoración, entre otros, de los universitarios Gerónimo Maldonado, Tulio Febres Cordero, Roberto Picón  Lares y Juan Nepomuceno Pagés Monsant.

En efecto, la Universidad de Los Andes formó parte de los actos programados en la ciudad para conmemorar el “Centenario de la Muerte del Libertador. Por tal motivo, el 6 de octubre de 1930, el Consejo Universitario acordó la erección “en el centro del claustro principal de la Universidad un busto, en mármol del Padre de la Patria” y la colocación “…en el Salón de Actos Solemnes el retrato del Benemérito y Eminente Médico del Libertador, Doctor Alejandro Póspero Reverend…” (“Acuerdo del 6 de octubre de 1930” en Gaceta Universitaria. Mérida, enero de 1931, p. 265).  Dicho Busto fue inaugurado el 17 de diciembre de 1930, donado por Dr. Rubén González, entonces Ministro de Relaciones Interiores. El discurso correspondiente estaría a cargo del Rector Gonzálo Bernal. En ese mismo día la instalación del referido cuadro del doctor Reverend, que había sido donado por el Dr. Abdón Vivas, Secretario del Gobierno de Mérida. El Busto del Libertador luego sería colocado en el Patio Central del Edificio inaugurado por el Presidente Eleazar López Contreras en 1936, donde en la actualidad funcionan el Vicerrectorado Académico y el Museo Arqueológico Gonzalo Rincón Gutiérrez. (Sobre la referida Columna del Libertador, Estatua en la Plaza Bolívar y Busto del Libertador en la Universidad, véase Samuel L. Hurtado C.: La Estatuaria Pública Conmemorativa de la Ciudad de Mérida (1842-2006). Mérida, Escuela de Historia  Universidad de Los Andes, 2007. Memoria de Grado presentada para optar al título de Licenciado en Historia, pp. 50-62 y 115-122). 

La siguiente fecha será la de 1942, con motivo del Centenario del Traslado de los Restos de Bolívar a Caracas y de la Columna del Libertador, con el remozamiento de ésta y la colocación de una nueva cabeza, para reemplazar la original, bastante deteriorada por el tiempo en razón del materia utilizado en 1842, como parte del monumento construido por Juan Pablo Ibarra y Domingo Manrique, en la Plazuelas de Mucujún. Cabe señalar que este monumento fue ordenado por el entonces Gobernador de la Provincia de Mérida, Gabriel Picón González, quien había participado con Simón Bolívar en la Campaña Admirable, participando en las batallas de Niquitao y Los Horcones (1813), a la edad de catorce años. No menos importante fue la denominación en 1942 del Liceo Universitario como Liceo Libertador de Mérida. Veinte años después tendría lugar la conmemoración del Sesquicentenario de la Campaña Admirable, todo lo cual quedó expuesto en el libro: La Campaña Admirable. Celebración del Sesquicentenario en Mérida. MDCCCXIII   abril-mayo  MCMLXIII (Caracas, Biblioteca de Autores y Temas Merideños, 1965). Las actividades y demás actos realizados fueron registrados en el diario El Vigilante en los meses de abril y mayo de 1963. En el Programa correspondiente para el jueves 2 de mayo estaba programada una Conferencia del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, lo que no se pudo cumplir por su ausencia de la ciudad del Rector de la Universidad de Los Andes. Ante ello, el profesor Pedro Nicolás Tablante Garrido dio la conferencia “La Campaña Admirable, celebración del Centenario por la Universidad de Los Andes”, incluido en el citado libro (pp. 91-104).

La creación de la Cátedra Simón Bolívar en 1980 fue otro de los homenajes de la Universidad de Los Andes, esta vez con motivo del Sesquicentenario de la muerte del Libertador. Lamentablemente esta instancia académica no desarrolló uno de sus objetivos, cual fue el estudio sistemático de la vida, obra y pensamiento de Simón Bolívar. La ciudad no dejó de seguir rindiendo honores, casi siempre con la participación de autoridades y profesores universitarios. Por ejemplo, el 8 de enero de 1981, siendo Presidente del Concejo Municipal del Distrito Libertador, el profesor universitario Dr. Jesús Rondón Nucete, se decretó la creación de la Biblioteca Bolivariana de Mérida, cuyo edificio sería inaugurado en 1983 para conmemorar el Bicentenario del natalicio de Simón Bolívar, con la finalidad obligatoria de “…reunir los escritos del Libertador, las obras que se hayan publicado su vida y su acción y su iconografía antigua y moderna. Igualmente la Biblioteca podrá reunir documentos y obras sobre el proceso de la emancipación americana y sobre los próceres de la independencia.” La Comisión designada al efecto estuvo constituida, entre otros, por los ulandinos Germán Briceño Ferrigni, Reinaldo Chlabaud Zerpa y Lubio Cardozo.  Lo dispuesto en dicho decreto se fue cumpliendo parcialmente, más como un espacio reunir libros, revistas y retratos, cuando la necesidad mayor es realizar en Mérida estudios acerca de ese hecho y personajes históricos, cayendo en el tiempo en un incomprensible olvido. En la actualidad se ha retomado esos objetivos, esta vez con historiadores y educadores egresados de la Universidad de Los Andes, con la decidida colaboración de los miembros de la Cátedra Bolivariana Héctor Bencomo Barrios, coordinada por quien esta crónica escribe. Muchas otras son las cosas que podríamos decir para confirmar ese “fervor y pasión bolivariana de Mérida” y la contribución al efecto de la Universidad de Los Andes.            

Finalmente, vamos a referirnos a la celebración del natalicio de Simón Bolívar en la Universidad de Los Andes el 24 de julio de 1883, y la transcripción del Discurso del Dr. Caracciolo Parra y Olmedo, en la Sesión Solemne con que el Claustro Universitario festejó aquella fecha, por disposición de la Junta de Inspección y Gobierno de la Universidad, en su sesión del 22 de mayor de 1883. Al respecto dice Juan Nepomuceno Pagés Monsant, en su “Resumen Histórico de la Universidad de Los Andes”, que “El Claustro universitario celebró su sesión solemne; los jóvenes contribuyeron con bellísimas composiciones, y por último la honorable palabra del decano de la Universidad Señor Caracciolo Parra Catedrático más antiguo, selló aquel acto con un discurso nutrido de ciencia, a la vez que engalanado con elocuentes frases, que espontáneamente brotan de los labios cuando se festejan los triunfos gloriosos de la civilización. El Dr. Parra juzgó la obra inmortal de Bolívar, no con el entusiasmo fugaz que inspira el brillo de las armas, ni la alegre algazara de la victoria, sino a la luz del criterio filosófico, en el campo de la ciencia y con el escalpelo del análisis.” (Anuario de la Universidad de Los Andes. Mérida 1891, Tomo I, p. 34). Se trata de un texto prácticamente desconocido por los universitarios y los historiadores dedicados al estudio de Bolívar en Mérida y en el país, no citado ni incluido en los libros publicados en la ciudad acerca del Libertador, con excepción de su inclusión en  Eloi Chalbaud Cardona: El Rector Heroico (Mérida, Universidad de Los Andes  Publicaciones del Rectorado, 1965, pp. 254-260). La grafía del texto se ha modernizado parcialmente y se ha dividido el mismo en párrafos separados para una mejor lectura pues fue escrito de corrido. El mismo evidencia la concepción ideológica religiosa y positivista de Caracciolo Parra y Olmedo, además del conocimiento y la trascendencia histórica del Libertador Simón Bolívar. Discurso, repetimos, desconocido por muchos investigadores bolivarianos, tampoco registrado en los inventarios bibliográficos que se han realizado en Venezuela. Por lo general, al discurso se le ha dado un tratamiento despectivo como género históriográfico, cuando en verdad también es una fuente del conocer sobre un hecho, un peronaje y el pensamiento del autor. 

 

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES POR EL DOCTOR CARACCIOLO PARRA Y OLMEDO EN EL CENTENARIO DEL NATALICIO DE SIMÓN BOLÍVAR, EL 24 DE JULIO DE 1883

 

“Antes de dar principio a este acto, acompañadme Señores, trasladémonos con el pensamiento al templo de la inmortalidad, descorramos ese velo que oculta el santuario en donde reposan los Grandes Genios; con el mayor recogimiento y llenos de admiración, tributémosles nuestros homenajes y cantemos en coro “Gloria y gratitud á Bolívar Redentor de un Mundo”. “Por darnos patria se sacrificó”. En este fausto día en que el Nuevo Mundo se mueve y agita para festejar el primer Centenario del Héroe que dio libertad e independencia a cinco Repúblicas: en éste día en que la América toda y la Europa se estrechan la mano para solemnizar el natalicio y las glorias del que se sacrificó por la humanidad; en éste solemne día, la Universidad de Mérida haciendo homenaje al talento y valor del hijo predilecto de la fortuna, e impulsada por el sentimiento de la gratitud, ha acordado este pobre y mezquino obsequio al Padre de la Patria, ya que sus facultades y carencia de recursos la imposibilitan de hacer otra cosa digna del que dedicó su existencia á la felicidad de su país.

¡Qué mayor elogio puede hacerse del Libertador que esta espontánea manifestación de todo un pueblo! ¡Que elogio mas sincero que este contento general que se revela en todas las fisonomías! ¡Qué entusiasmo más verídico que el tributado al hombre que fue y solo pertenece a la historia! Los obsequios que salen del corazón tienen un valor inapreciable y solo ellos dan honra y gloria á aquel a quien se dirigen. No entraré a referir los grandes hechos de Bolívar ni los de sus invictos Capitanes, ésta sería una labor demasiado prolija que no cabe en un discurso. Esas hazañas al servicio de una causa santa y que se asemejan en mucho a la Creación, merecen muy bien tomar por tema la creación misma; ¡maravillas y portentos que al querer penetrarlos y examinarlos, desvanecen la imaginación y nos persuaden de nuestra pequeñez!; también maravillas y portentos en el Creador de cinco Repúblicas que los tendríamos por fábula si no nos fuesen contemporáneos y que más tarde podrían negarse o ponerse en duda, como se ha negado la existencia de Homero el cantor de Aquiles. Decía pues, que nada hay tan admirable como el espectáculo de la naturaleza y que el tema sobre la Creación sería el mas propio en este solemne día; de él voy a ocuparme muy someramente en lo que tenga relación con éste acto.

La creación es la síntesis de ése conjunto de Ciencias que escapan o no a la inteligencia humana: ella tiene por único móvil al amor, a la simpatía y la atracción que son sinónimos por que ese móvil es el que vivifica el universo: cuando sus opuestos el odio, la antipatía y la repulsión se sobreponen, surgen esos cataclismos que trastornan yá el orden físico, ya el orden intelectual, ya el moral o social; pero la naturaleza recupera tarde o temprano sus derechos, obedeciendo al principio eterno, único y absoluto del equilibrio, universal o sea de la conservación.  Vémos en lo moral, esa guerra declarada entre el bien y el mal, entre la virtud y el vicio; en lo intelectual, el error en pugna con la verdad, la ignorancia con el progreso; y en lo físico la oposición de dos fuerzas que se observa sobre todo en ese océano aereo, en ese polvo de estrellas que cubren el espacio: sin esa lucha perenne entre la vida y la muerte, en que los cuerpos se desprenden de su materia ya inútil para alimentar otros y otros cuerpos, de igual o diversa especie, no podría a naturaleza renovarse, ni haber regeneración natural y social , por que esa serie de contribuciones mutuas, esos trastornos y esos cataclismos, son los que conservan la Creación en el orden admirable que palpamos. Los hombres, con sus diversas aptitudes, coadyuvan por el admirable sistema de la división del trabajo y de la cooperación, a esa marcha unísona del progreso que los convierte en instrumentos de orden y hace de la humanidad una familia.

Hay respecto al hombre una variante notable en el cuadro de la Creación: avanza con los siglos en la vía del progreso, tiende a perfeccionarse más y más; conocemos el punto de partida, pero la imaginación se pierde al querer penetrar el término en que deba detenerse esa perfección. Su inteligencia se desarrolla a costa de la materia, ésta cede su lugar al espíritu, se abrevia la vida y se consume y apaga para dar mayor luz. Sin ésa lucha constante que se observa en el orden físico, intelectual y social y que es una ley obligada, no habría ni vida, ni virtud, ni ciencias, ni sabios, ni héroes, ni sucesión de las generaciones. Pero como no está en la mano del hombre destruir la Creación, necesariamente debe triunfar el principio del bien o del equilibrio universal que es el del amor, es decir, el orden. En el mundo físico observamos que los cataclismos son momentáneos para despertar y renovar la naturaleza; pero en el mundo social, cuyos males se hacen a veces crónicos, la Providencia depara un género que da impulso y dirección á una nueva vitalidad. Los individuos como los pueblos en su infancia son ignorantes y arraigados en las preocupaciones de una mala educación; es en ellos frecuente y está en su naturaleza, la propensión al desorden y a la inconstancia. Llegan a la virilidad, edad de las ilusiones y de la imaginación, se hacen emprendedores sin detenerse ante los obstáculos ni proveer las consecuencias. Alcanzan al fin su estado de madurez; edad crítica porque llenos de experiencia se hacen meticulosos, se niegan á toda innovación y quedan estacionarios y conservadores; pero si se amalgaman estas dos edades, entonces están en la plenitud de su desarrollo.

Es por esto que la ciencia de gobernar y de dirigir los destinos de los pueblos, es una ciencia que no está sino al alcance de privilegiadas capacidades. Nada tiene de extraño ni de sorprendente el que la Creación siga esa marcha uniforme que le imprimió el Supremo Hacedor para manifestar su poderío, porque ella obedece a las leyes inmutables que no puede quebrantar. Nada tiene de extraño si nos sorprende el contemplar a ésos seres que llamamos brutos y a quienes algunos niegan la inteligencia, ver los sociales y dóciles, que solo destruyen por el instinto de conservación o para satisfacer necesidades apremiantes. Pero sí extraña y sorprende que el hombre que se llama el Soberano y Rey de la Creación, que trajo por herencia ese destello divino que lo asemeja a su Creador, que tiene la razón mejor desarrollada, que su fuerza está en la unión y su elemento en la fraternidad, viva en lucha continua con sus semejantes. Es sorprendente que le sea más fácil dar rienda suelta a sus malos instintos y pasiones que imitar la armonía que ostenta la naturaleza: parece que se goza en destruir la obra mas perfecta de. la Creación y en contrariar los designios de la Providencia. La civilización no consiste en el mútuo comercio de las naciones, ni en su mayor ó menos población, ni en el desarrollo de su agricultura, ciencias artes é industrias, ni en su aumento de Capitales; la civilización consiste en aparecer atentos, benévolos, indulgentes y modestos; en evitar disgustos á nuestros semejantes y en buscar el medio de complacerlos. ¿Llegará la época en que los pueblos realicen ese bello ideal? ¿Será esto un sueño o delirio de la imaginación?

He aquí, Señores, la verdadera regeneración social, ella no reconoce otra base sólida que la de moralidad. Solo la moral y las buenas costumbres conducen á la fraternidad, al desarrollo de la riqueza pública, a abolir la distinción de razas, a borrar las fronteras entre las naciones, a consolidar la paz y disminuir los crímenes, a hacer a los hombres sociables, a interesarlos en el orden público y buena marcha de la administración, a hacer imposibles las revoluciones y a relegar a los anticuarios la palabra “guerra”. Todos los esfuerzos de un Gobierno por el progreso y adelanto de un país, serán esfuerzos perdidos si no reconocen aquella base. Esta misión santa está reservada a los Gobernantes y la Historia es parca en la enumeración de los verdaderos benefactores de la humanidad; ha habido sí guerreros afortunados y conquistadores que han sido grandes por sus crímenes y por haberse convertido en azotes de los pueblos; pero pocos y muy pocos son los que llenos de abnegación y dominados por el sentimiento de la justicia, hayan procurado la redención social del hombre. Cada pueblo tiene su historia y cada historia tiene su página más ó menos brillante en la que figura la lucha por su independencia; pero concretándonos a la España nuestra Madre, la vemos desde los tiempos históricos, diseminada y falta de unidad, invadida por los Fenicios y Cartagineses; mas luego dominada en parte y sucesivamente por los Romanos, Godos y Árabes, pero siempre firme en el sendero del honor, disputar palmo a palmo su territorio y obligar al fin a la Media Luna a repasar el camino de la conquista. Dueña ya de sus destinos, acoge la idea del célebre genovés para el descubrimiento de un Nuevo Mundo; y desde aquí da principio la historia de su dominación. Los trabajos de Colon rijan en la diadema del Rey de España un Continente que por su riqueza empobrece al país conquistador y por su extensión y peso había más luego de quebrar su Cetro.

La historia está llena de hechos heroicos de sus Capitanes, mezclados con otros horriblemente salvajes. Pero no es culpable la Nación Española de esos crímenes, porque el estado de civilización y de cultura, el espíritu caballerea de la época y las preocupaciones religiosas, eran contra, ríos a la tolerancia y a la fraternidad; no es culpable la Nación Española que no podía oponerse a esa impía sed de oro cuya posesión era entonces y será siempre la causa inmediata de tantos crímenes: no es culpable la Nación Española que con lujo de leyes trató de poner coto a tanto desorden y cuyas medidas fueron ineficaces por la infidelidad de agentes refractarios y por la larga distancia a que el Gobierno se encontraba del teatro de estos crímenes La crítica no es justa ni aceptable haciendo comparaciones entre dos épocas de ideas y usos diferentes. La América fue sometida por el derecho de conquista, derecho reconocido entonces como que hacía parte del internacional. Su origen era vicioso, y unido a esto una mala administración, despertó en unos pocos Americanos el deseo de formar nuevas familias, nuevas Nacionalidades: la lucha fué larga y sostenida, la fortuna varia, no tuvo medida el sacrificio de hombres y riquezas; pero el principio de la Justicia debía triunfar y triunfó. La América se hizo libre! A la ciudad de Caracas le cupo en suerte ser el Heraldo de esa Cruzada; un hijo suyo Simón Bolívar se constituyó Adalid en el torneo de la civilización, sin mas recursos que su espada y su genio, seguido de pocos pero arrojados compañeros, y llevando en sus banderas el lema “Querer es poder”, emprende una lucha gigantescamente desigual, redime un Mundo, y agobiado bajo el peso de las decepciones, va a morir en el Calvario de Santa Marta.

Voy a permitirme hacer el paralelo entre la independencia de las dos Américas. La del Norte ocupada por razas de todas las Naciones, sin odios de pueblo a pueblo, industriosa y en posesión de sus fueros y libertad, arraigado en su corazón el sentimiento del deber; tolerante por convicciones, con instituciones Republicanas dentro de una Monarquía, amaestrada en la ciencia de la Administración, nada tenía qué variar: su separación de la Metrópoli no causó trastornos ni reformas en su manera de ser. Fue un levantamiento en masa de poblaciones educadas e instruidas en sus derechos y deberes, que obraban y procedían por propias convicciones y con recursos de todo genero. A su cabeza se colocó Washington el gigante de la América del Norte, quien llenó de fé en el porvenir, no conquista, toma la bandera de la libertad, es secunda o por un pueblo entusiasta y proclama la independencia; ese hecho consumado y antes de un siglo, los Estados Unidos en su infancia viril, toman puesto de preferencia entre as Naciones de primer orden. Lincoln uno de sus suces res, sella el proceso de los hombres libres regando con su sangre el Árbol de la libertad.

La América del Sur, poblada de indígenas y Españoles adictos a la madre patria; educados en la esclavitud y para la esclavitud; sin instrucción de ninguna clase; sin comercio; sin idea del porvenir; con un gobierno que esclavizaba las conciencias; con mandatarios fieles a su consigna; con recursos inagotables; y súbditos de un Monarca “en cuyos dominios no se veía poner el sol”, y que adoraban a su Rey con un culto ciego; con ideas religiosas que afianzaban y llevaban hasta el delirio la sumisión y obediencia sin límites: con odio a toda innovación.  Señores, Bolívar soñaba despierto cuando emprendió un imposible, porque imposible se consideraba dar libertad a individuos que querían ser esclavos. Pero Bolívar Libertador de cinco Repúblicas y fundador y padre de la Gran Colombia tenía que conservar sus triunfos, empresa mucho más difícil que el trabajo de adquirirlos. Tiende su mirada al porvenir y para cortar el mal de las revoluciones y asegurar la independencia co¬tra los ataques exteriores, concibe la grandiosa idea de convocar un Congreso Americano que sirviese de Consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos, de conciliador, en fin, de nuestras diferencias. Ese pensamiento no han sabido o no han querido comprenderlo las Naciones Americanas: esa idea no es una quimera como algunos lo han supuesto; ella es de tanta trascendencia como que de ella sola depende el futuro engrandecimiento del Continente.

Si con excepción de la América del Norte, que es una Babilonia etnográfica, tenemos la uniformidad en el lenguaje, unos mismos usos y costumbres, una misma raza con disposición para las artes y ciencias, la misma religión, con el sentimiento de la tolerancia; inmensos territorios con variedad de zonas; tierras y bosques vírgenes, una vegetación espontánea y asombrosa; ríos navegables que cruzan el Continente en todas direcciones; dos mares que lo circunvalan y que pronto estarán unidos; un reino mineral variadísimo; necesidad de grandes inmigraciones útiles y provechosas a la riqueza pública. Si todo esto nos es común con más el amor a la Libertad, ¿porqué no formar una Confederación Americana para los conflictos internacionales; para someter a árbitros sus diferencias; para tener una misma legislación civil, criminal y de comercio; para acordar la extradición de los criminales; para dar fuerza ejecutoria a sus autos y sentencias; para tener como nacional al americano que pise el territorio de cualquiera de estas naciones; para uniformar la moneda, las pesas y medidas; para adoptar entre sí el libre cambio; para acordar la libre navegación en sus ríos; para prohibir y condenar la práctica salvaje de bombardear las poblaciones indefensas y entregarlas al pillage saqueo; para abolir el corso; para uniformar y fijar las bases del Derecho Diplomático... Tendríamos así nuestro Derecho de Gentes Americano.

Al celebrar este regocijo nacional, el Presidente de la República ha sabido interpretar el sentimiento del país y los venezolanos de hemos saber agradecer. Venezuela debe sentirse satisfecha porque en esta fiesta de familia están representados los Gobiernos de la América y de la culta Europa, pero merecen especial mención nuestra hermana la ilustrada Colombia que, a pesar de los embarazos que trae consigo la marcha de un gobierno joven, ha sabido consolidar sus instituciones, desarrollar su industria y comercio y avanzar en la carrera de las letras. Está la gran República de Washington que con su diluvio de inmigrados, ha desarrollado sus industrias y aumentado su poder productivo en una escala sorprendente y cuyo ejemplo e instituciones contribuyeron en mucho a nuestra independencia y forma de gobierno. Está la Gran Bretaña que ha sabido descubrir el secreto de hermanar la libertad con el trono; que confundió su sangre con la nuestra en la lucha de nuestra independencia. Está en fin la España, raza de héroes que nos legó su valor, sus creencias, sus costumbres, su amor á la libertad, su legislación y su sangre; que nos enriqueció con su lenguaje, ese último esfuerzo de la creación que dá vida y movimiento a los seres animales, tan rico por su admirable facilidad de composición y precisión de sentido, como el griego y el alemán pudiera acogerse para idioma universal. Pero lo que hace mas recomendable a la noble e hidalga España en este certamen de la civilización, es su presencia para ayudarnos a festejar los triunfos de su vencedor, el natalicio del Libertador de sus colonias.

!Una testa coronada glorificando instituciones republicanas! !La que fue nuestra Metrópoli regocijándose con que ayer tarde llamaba hijos rebeldes! He aquí, Señores la obra de la civilización, el poder de la justicia, el miento divino de la fraternidad. Debo terminar repitiendo las palabras del Libertador: Unión, unión o la anarquía os devorará: sí, la unión de los hombres buenos corrige a los malos, y sus malos instintos se estrellan ante aquella roca de diamante: unámonos en el sentimiento del patriotismo desechando ambiciones y medros personales que traen la ruina á las sociedades; unámonos en un espíritu publico que contenga por el sentimiento general del interés colectivo los arrebatos del interés individual. Que nuestro lema sea: Todo por la Patria y todo para la Patria.”

 

Mérida, 15 de noviembre de 2025.


(*) Coordinador de la Cátedra Libre de Historia de la Universidad de Los Andes. Premio Nacional de Historia Francisco González Guinán (1989). Premio Nacional de Historia (2019). Premio nacional de Cultura (2024).