Desde hace varios meses, los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, dan cuenta cada día que se ha producido un siniestro vial, en el que está involucrado por lo menos un motorizado, dejando como resultado uno o varios heridos e incluso fallecidos; constituyendo un problema de salud pública y de alguna manera de seguridad ciudadana. Durante cierto tiempo el llamado ¨pabellón Bera¨ del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes, es decir, la sala de trauma shock, tuvo cierto desahogo, pero en este momento está a máxima capacidad.
No dudo que usted a cada rato ve como un motorizado o el conductor de cualquier otro vehículo realiza alguna maniobra que pone en riesgo la seguridad o la vida de él mismo, de quien le acompaña, o de otra persona que nada tiene que ver con la infracción. Seguramente, has sido testigo de que el conductor (de moto u otro vehículo) se desplaza utilizando el teléfono móvil hablando o peor aún leyendo o escribiendo mensajes. Entiendo que muchas personas no tienen para cancelar el pasaje de sus niños para ir al colegio y esa es la razón Por la que vemos que en una moto se trasladan hasta 5 personas, poniendo en peligro a todos. Eso nos está diciendo que los gobiernos municipales deben darle prioridad a un programa de rutas escolares con suficientes autobuses y con personal debidamente entrenado para que se ocupen del traslado de los niños y adolescentes desde su vivienda hasta el plantel donde estudian y viceversa. Aquí en Mérida ha costado mucho esfuerzo y tiempo, lograr que los motorizados usen el casco, no para evitar multas y matraqueo, sino convencidos de que les puede salvar la vida; debo destacar la labor que vienen cumpliendo las ONG Educación Vial y Ciudad (EVIC) Y Fundación Civismo y de manera sobresaliente y patriótica el Dr. José Gregorio Campañaro. Hay que lograr que el 100 por 100 de los conductores tengan conciencia del respeto a las normas de tránsito, comenzando por el acatamiento a las luces del semáforo, a los límites de velocidad, a la orientación del flechado, no es aceptable que usted se desplace en sentido contrario porque le da la gana, ingerir bebidas alcohólicas mientras conduce, igualmente, convencer a los motorizados que la zona demarcada como paso peatonal, no es un espacio para las motos mientras cambia la luz del semáforo, deben aprender a colocar los zapatos sobre el asfalto, tampoco se puede permitir conducir en zigzag, sobre todo utilizando el canal de la izquierda, mal llamado canal rápido; ahora, que de manera exponencial se han multiplicado las motos, habrá que estudiar la posibilidad de pensar en habilitar un canal solo para que circulen los motorizados y los ciclistas. O como en los países desarrollados, que exigen cumplir a los motorizados la misma normativa que cualquier otro auto, Igualmente obligar a respetar las normas contra la contaminación ambiental, sobre todo las unidades de trasporte colectivo y los camiones de carga que operan con gasoil, es impresionante como contaminan y ninguna autoridad actúa al respecto, así como también la contaminación sónica, hay quienes desactivan el silenciador de la moto o del automóvil, y los o las que andan de rumba, en la madrugada el ruido se multiplica, produciendo mayor molestia a los vecinos. Sería largo y tal vez fastidioso si continúo detallando la cantidad de infracciones y hasta delitos que cometen quienes conducen cualquier tipo de vehículo.
Hemos llegado a una etapa en la que prácticamente los peatones tienen que hacer magia para no ser victimas de arrollamiento producido por el descuido, la impericia, el exceso de velocidad o la ingesta de bebidas alcohólicas y en algunos casos con cierto aliño de quien conduce esa máquina.
La educación vial, es el primer escalón de la seguridad, y la vía para la formación de ciudadanos integrales que valoren y respeten la normativa jurídica y tengan amor por la familia y la patria. Es preocupante seguir por el camino que llevamos, lo que nos espera es el precipicio. Enfrentemos y derrotemos todos esta pandemia. No es responsabilidad solo de un gobierno, sino de toda la sociedad.