Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 02:29 pm

En
un ambiente de profunda reflexión y reconocimiento, la Asociación de Profesores
de la Universidad de Los Andes (Apula) y el Instituto de Previsión del
Profesorado (IPP) celebraron el Día del Profesor Universitario el pasado
viernes 5 de diciembre, en los espacios del Auditorio del Colegio de Médicos de
Mérida.
La
fecha, cargada de simbolismo para la vida académica venezolana, rememora el 5
de diciembre de 1958, cuando la Junta de Gobierno aprobó la Ley de
Universidades, restituyendo la autonomía universitaria tras el fin de la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Desde entonces, cada 5 de diciembre se honra
la vocación, el compromiso y la resistencia del profesorado universitario.
Una programación cargada de sentido
La
jornada inició a las 5:00 p.m. con una presentación especial de la Cantoría de
la Apula, integrada por profesores activos y jubilados. A las 5:15 p.m. se
realizó el acto central, que tuvo como orador de orden al profesor Wilver
Contreras. Posteriormente, a las 6:30 p.m., se ofreció un compartir entre
colegas y familiares.
El domingo 7 de diciembre, como cierre espiritual, se celebró una misa de acción de gracias en la Parroquia Universitaria “Jesús Maestro”.

Palabras que honran la vocación
Durante
su intervención, el presidente de Apula y del IPP, Dr. Virgilio Castillo
Blanco, ofreció un discurso profundamente humano, en el que reconoció la labor
silenciosa y firme del profesorado, tanto activo como jubilado, en medio de las
dificultades económicas e institucionales.
“Este día no es solo una efeméride. Es un recordatorio de los
valores que nos definen: la vocación de servicio, la constancia en la formación
de generaciones, la defensa de la verdad, la crítica constructiva y el amor por
el conocimiento”, expresó Castillo, quien también
agradeció el respaldo de Fonprula y el acompañamiento de su familia en su labor
gremial.
En
un momento especialmente emotivo, Castillo subrayó que el profesor
universitario es un faro que ilumina incluso en medio de la tormenta. Señaló
que, pese a los bajos salarios, la precariedad presupuestaria y las
dificultades institucionales, los docentes han mantenido viva la misión de
educar, investigar y servir. “Ahí están nuestros profesores, en el aula, en
el laboratorio, en la consulta, en la biblioteca y en la comunidad, resistiendo
y creando. Esa es la mayor prueba de que la universidad sigue viva gracias a su
gente”, afirmó.
El
orador de orden, Dr. Wilver Contreras, ofreció una intervención que conjugó
historia, reflexión y visión de futuro. En sus palabras, evocó el espíritu de
1958 como un punto de inflexión para la universidad venezolana, cuando la
autonomía académica fue restituida como símbolo de libertad y pensamiento
crítico. Contreras destacó que el profesor universitario no solo transmite
conocimientos, sino que encarna valores fundamentales para la sociedad: ética,
constancia, vocación de servicio y compromiso con la verdad.
“Ser profesor universitario en Venezuela —afirmó—
es ejercer una ciudadanía activa, es resistir con dignidad, es construir país
desde el aula, desde la investigación, desde el diálogo con la comunidad. Es
también defender la institucionalidad, incluso cuando esta se ve amenazada por
la precariedad o el olvido”.
El
Dr. Contreras hizo énfasis en la necesidad de reinstitucionalizar la
Universidad de Los Andes, no como una consigna, sino como una tarea urgente y
colectiva. Propuso que el gremio docente debe ser protagonista en la
reconstrucción de la universidad pública, fortaleciendo su imagen como
referencia nacional e internacional, sin perder de vista su arraigo regional y
su vocación humanista.
“Hoy más que nunca —concluyó— debemos mirar hacia adelante con esperanza activa, con unidad y con visión. Porque el futuro de la universidad no se decreta: se construye, se defiende y se honra con cada clase impartida, con cada joven formado, con cada idea sembrada en libertad”.

Mérida se hizo presente
El
acto contó con la presencia de representantes de los sectores académicos,
intelectuales, investigadores y universitarios que identifican a Mérida y su
merideñidad. Fue un espacio para el reencuentro, la memoria y el compromiso con
la Universidad de Los Andes como faro de pensamiento y servicio público.
En
el marco de la celebración, la Apula y el IPP realizaron la entrega de
reconocimientos a profesores por sus años de servicio, destacando la constancia
y el compromiso de quienes han dedicado décadas a la formación de generaciones.
Este gesto simbolizó el agradecimiento institucional hacia los docentes que,
con esfuerzo y vocación, han sostenido la misión universitaria en tiempos de
dificultad y esperanza
La Apula y el IPP reafirmaron su compromiso con la excelencia académica, la previsión social y la defensa de condiciones laborales dignas para el profesorado.
En tiempos de incertidumbre, el Día del Profesor Universitario se consolida como una jornada de esperanza, donde la vocación docente se celebra no solo por lo que ha sido, sino por lo que aún puede construir. Tal como lo expresó el Dr. Virgilio Castillo Blanco en su discurso: “La esperanza no es ingenuidad, es convicción. Y estamos convencidos que juntos, con unidad y visión, podremos reinstitucionalizar nuestra Universidad de Los Andes”. /Prensa Apula /CNP 11842