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Por Alberto José Hurtado B.

Eliminación de las exenciones de minimis por Alberto José Hurtado B.



Eliminación de las exenciones de minimis por Alberto José Hurtado B.

Un nuevo espacio de controversia comercial se esta consolidando y amenaza con limitar el crecimiento que evidencia el intercambio internacional de productos a través del comercio electrónico. La eliminación o reducción de las exenciones de minimis, es decir, las disposiciones que históricamente eximían de derechos, impuestos y trámites aduaneros complejos a los envíos de bajo valor está marcado un giro significativo en la regulación del comercio electrónico transfronterizo que sigue en evolución.

En otras palabras, por mucho tiempo el valor límite por debajo del cual no se cobran aranceles ni impuestos a las mercancías importadas fue el incentivo principal para el crecimiento acelerado del e-commerce a nivel internacional, porque reducía los costos tanto para los consumidores como para los pequeños exportadores en este tipo de intercambio comercial. Sin embargo, en el último año diversos gobiernos han modificado sus umbrales de minimis o formalmente los han eliminado por completo, utilizando como justificación las crecientes presiones fiscales locales, la priorización del control aduanero para gestionar las relaciones comerciales de sus países, así como una herramienta para hacer frente a las actuales dinámicas geopolíticas.

La relevancia de estos cambios radica en la escala del comercio afectado. Durante 2024, el comercio electrónico transfronterizo alcanzó un valor global de 500.000 millones de dólares, proyectándose superar los 1,3 billones para 2030. Gran parte de esta actividad se sustentaba en envíos amparados por exenciones de minimis. Países como Estados Unidos (que eliminó su umbral de 800 dólares para todos los envíos), la Unión Europea (que suprimió la exención arancelaria para importaciones bajo 150 euros), Turquía (que redujo su límite de 150 a 30 euros) y Vietnam (que eliminó por completo su exención), han implementado reformas con impactos tangibles. No obstante, estos efectos disruptivos han sido parcialmente compensados por adaptaciones estratégicas de empresas como Temu y SHEIN, que han reconfigurado sus redes logísticas mediante la acumulación de inventario en centros regionales, mientras que Amazon Haul ha diversificado su presencia geográfica para mitigar su dependencia del mercado estadounidense.

Para los exportadores, particularmente los minoristas, las nuevas reglas exigen una revisión profunda de sus estrategias operativas. Incluyendo el fortalecimiento de las capacidades de cumplimiento mediante herramientas digitales de gestión comercial que automaticen la clasificación, valoración y documentación de mercancías. De igual manera, deberán avanzar en la flexibilización logística mediante la adopción de microcentros de almacenamiento en mercados clave y la evaluación de estrategias de nearshoring. Todo esto junto con la revisión de las decisiones comerciales alrededor de la selección de mercados, canales de distribución, estructuras de precios y portafolios de productos, que permita internalizar los mayores costos arancelarios y de logística.

Para los prestadores de servicios postales y de paquetería, la situación también genera nuevos retos. La eliminación de las exenciones de minimis erosiona su ventaja competitiva y los obliga a repensar el modelo operativo mediante estrategias de diferenciación (por corredor comercial o segmento de cliente), ampliación de servicios (almacenamiento, cumplimiento regional, última milla) y desarrollo de capacidades aduaneras propias o mediante alianzas. De no avanzar en estos cambios corren el riesgo de ser desplazadas del mercado por las empresas logísticas más grandes, con mayor tecnológica y enfoque en carga consolidada.

Y para los gobiernos, la eliminación de estas exenciones representa una oportunidad de cambio en la gestión del comercio internacional. Devenida por el nuevo flujo de datos que permitirá una recaudación fiscal más precisa, una facilitación comercial más eficiente y la posibilidad de desarrollar sistemas de inspección más robustos. Para avanzar en este sentido es clave una mayor inversión en plataformas digitales interoperables, soluciones basadas en inteligencia artificial, y cooperación entre agencias para inspecciones conjuntas y marcos de riesgo compartidos. En este último campo, la experiencia de la Unión Europea es fundamental.

Esta transición hacia un comercio electrónico transfronterizo más regulado, transparente y fiscalmente sostenible traerá disrupciones a corto plazo. Y cada actor del comercio internacional deberá demostrar resiliencia para avanzar en la transformación de sus actividades.

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