Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:45 pm

Inicio

Opinión



Frontera Literaria por Arinda Engelke

Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Frontera Literaria por Arinda Engelke
por Arinda Engelke


Mensaje de Navidad: Un Brindis por la Paz y la Palabra

Queridos lectores de Frontera Literaria:

Al cerrar esta semana, quiero invitarlos a volver a lo esencial, a lo que verdaderamente cruza fronteras y une corazones: el calor del hogar y la magia de la lectura. Recordamos hoy a personajes como el humilde Panchito Mandefuá o el tierno pesebre del Retablillo de Navidad, historias que nos enseñan que la grandeza de estas fechas no reside en el ruido, sino en la sencillez.

Nuestra invitación es clara:

  • Celebremos en familia: Que el mejor regalo sea un cuento compartido, una historia leída en voz alta que nos permita viajar sin movernos de la mesa.
  • Elijamos la paz: No hace falta el estruendo de los fuegos artificiales que asustan a nuestras mascotas y, sobre todo, que despiertan sobresaltado al niño que descansa en su cuna. La Navidad es, por definición, una "Noche de Paz".
  • Brindemos con amor: Que el silencio de la noche nos permita escuchar el susurro de quienes amamos y el pasar de las páginas de un buen libro.

Para nosotros, la Navidad se cuenta a través de historias que nos definen. Por eso, hoy quiero que recordemos dos joyas de nuestras letras:

1.     El Retablillo de Navidad: Donde Aquiles Nazoa nos regala un pesebre con sabor venezolano, recordándonos que el misterio de la Navidad ocurre en la sencillez de un hogar humilde y en la ternura de los oficios diarios.

2.     Panchito Mandefuá: Ese niño de José Rafael Pocaterra que, entre sus carencias, nos enseña que el corazón más noble es el que comparte, y que la verdadera cena de Navidad es aquella donde la esperanza y el amor son los invitados de honor.

Sé que en el país no siempre es fácil encontrar los libros físicos que les he mencionado. Afortunadamente para los lectores —aunque lamentablemente para nuestras librerías—, ambos textos están disponibles en la web. Si leemos con los niños, estoy segura de que desarrollarán ese sentido de pertenencia por esta patria grande, generosa y llena de hermosas leyendas. Incentivar la lectura en libros es alejarlos de la tecnología y de esas influencias extranjeras que tanta confusión pueden causar en las lindas cabecitas de nuestros niños venezolanos.

Fíjense que ahora se ha impuesto la moda de decir "Felices Fiestas" en vez de utilizar nuestro saludo correcto: "¡Feliz Navidad!". Es el resultado de copiar el "Happy Holidays", olvidando la esencia de nuestra propia celebración. Como muestra de esa esencia, les comparto estos fragmentos:


El Retablillo de Navidad (Extracto)

Autor: Aquiles Nazoa

“...Eran María y José, que de Nazaret venían. A los ojos de la gente dos personas parecían: él, un joven carpintero; ella, una joven que un niño bajo el corazón traía.

Iban los dos caminando, iban los dos en un burro, porque ella estaba cansada y el camino era muy duro.

Y al llegar a un establo donde un buey se guarecía, en el pesebre de paja vio la luz el Niño Dios, y el establo se llenaba de una música de amor.

No había allí cunas de plata, ni finos pañales de hilo; el Niño estaba en la paja, como un pajarito en su nido.”


Cuando Panchito Mandefuá fue a cenar con el Niño Jesús (Extracto)

Autor: José Rafael Pocaterra

"...Y de pronto, una claridad suave, como de luz de luna, inundó el sitio. Un niño de rulos de oro, vestido con una túnica que parecía tejida con hilos de estrellas, se le acercó sonriendo.

— ¡Hola, Panchito! —le dijo con una voz que sonaba a música de campanas.

Panchito, que no se asustaba con nada, dejó su caja de limpiar zapatos a un lado y se frotó los ojos:

— ¡Epa, compadre! ¿Y tú cómo sabes mi nombre?

— Yo lo sé todo, Panchito. Y sé que hoy no has cenado. Ven conmigo, que allá arriba tengo una mesa puesta para ti, con hallacas de las buenas y dulces de los que te gustan.

Y así, de la mano del Niño Dios, el pequeño limpiabotas —el granuja de la alegría, el de la risa de cascabel— se fue caminando por un puente de luz hacia el banquete más hermoso que jamás se haya servido, donde no hace falta dinero, sino haber tenido un corazón valiente y bueno."


Por esa razón, y con todo cariño: ¡Feliz Navidad y bendecidas lecturas en familia!

Celebremos con amor, con sosiego y con la palabra como puente. Le pido a Dios que nos permita seguir encontrándonos cada semana para llevarles la magia de los libros, porque estoy convencida de que "leer hace la diferencia".

Gracias a Librería Temas por facilitarnos el material necesario para hacer estas reseñas.





Contenido Relacionado