Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:36 pm
Mensaje de Navidad: Un Brindis por la
Paz y la Palabra
Queridos lectores de Frontera
Literaria:
Al cerrar esta semana, quiero
invitarlos a volver a lo esencial, a lo que verdaderamente cruza fronteras y
une corazones: el calor del hogar y la magia de la lectura. Recordamos hoy a
personajes como el humilde Panchito Mandefuá o el tierno pesebre del Retablillo
de Navidad, historias que nos enseñan que la grandeza de estas fechas no
reside en el ruido, sino en la sencillez.
Nuestra invitación es clara:
Para nosotros, la Navidad se cuenta a
través de historias que nos definen. Por eso, hoy quiero que recordemos dos
joyas de nuestras letras:
1. El Retablillo de Navidad: Donde Aquiles Nazoa nos
regala un pesebre con sabor venezolano, recordándonos que el misterio de la
Navidad ocurre en la sencillez de un hogar humilde y en la ternura de los
oficios diarios.
2. Panchito Mandefuá: Ese niño de José Rafael
Pocaterra que, entre sus carencias, nos enseña que el corazón más noble es el
que comparte, y que la verdadera cena de Navidad es aquella donde la esperanza
y el amor son los invitados de honor.
Sé que en el país no siempre es fácil
encontrar los libros físicos que les he mencionado. Afortunadamente para los
lectores —aunque lamentablemente para nuestras librerías—, ambos textos están
disponibles en la web. Si leemos con los niños, estoy segura de que desarrollarán
ese sentido de pertenencia por esta patria grande, generosa y llena de hermosas
leyendas. Incentivar la lectura en libros es alejarlos de la tecnología y de
esas influencias extranjeras que tanta confusión pueden causar en las lindas
cabecitas de nuestros niños venezolanos.
Fíjense que ahora se ha impuesto la
moda de decir "Felices Fiestas" en vez de utilizar nuestro saludo
correcto: "¡Feliz Navidad!". Es el resultado de copiar el "Happy
Holidays", olvidando la esencia de nuestra propia celebración. Como
muestra de esa esencia, les comparto estos fragmentos:
El Retablillo de Navidad (Extracto)
Autor: Aquiles Nazoa
“...Eran María y José, que de Nazaret
venían. A los ojos de la gente dos personas parecían: él, un joven carpintero;
ella, una joven que un niño bajo el corazón traía.
Iban los dos caminando, iban los dos
en un burro, porque ella estaba cansada y el camino era muy duro.
Y al llegar a un establo donde un
buey se guarecía, en el pesebre de paja vio la luz el Niño Dios, y el establo
se llenaba de una música de amor.
No había allí cunas de plata, ni
finos pañales de hilo; el Niño estaba en la paja, como un pajarito en su nido.”
Cuando Panchito Mandefuá fue a cenar
con el Niño Jesús (Extracto)
Autor: José Rafael Pocaterra
"...Y de pronto, una claridad
suave, como de luz de luna, inundó el sitio. Un niño de rulos de oro, vestido
con una túnica que parecía tejida con hilos de estrellas, se le acercó
sonriendo.
— ¡Hola, Panchito! —le dijo con una
voz que sonaba a música de campanas.
Panchito, que no se asustaba con
nada, dejó su caja de limpiar zapatos a un lado y se frotó los ojos:
— ¡Epa, compadre! ¿Y tú cómo sabes mi
nombre?
— Yo lo sé todo, Panchito. Y sé que
hoy no has cenado. Ven conmigo, que allá arriba tengo una mesa puesta para ti,
con hallacas de las buenas y dulces de los que te gustan.
Y así, de la mano del Niño Dios, el
pequeño limpiabotas —el granuja de la alegría, el de la risa de cascabel— se
fue caminando por un puente de luz hacia el banquete más hermoso que jamás se
haya servido, donde no hace falta dinero, sino haber tenido un corazón valiente
y bueno."
Por esa razón, y con todo cariño: ¡Feliz
Navidad y bendecidas lecturas en familia!
Celebremos con amor, con sosiego y
con la palabra como puente. Le pido a Dios que nos permita seguir
encontrándonos cada semana para llevarles la magia de los libros, porque estoy
convencida de que "leer hace la diferencia".
Gracias a Librería Temas por facilitarnos el material necesario para
hacer estas reseñas.