Mérida, Junio Sábado 06, 2026, 04:31 am
En Coro, la tierra como espíritu nutre contemplaciones
y conexones profundas; atardeceres, crespúsculos y majestuosas casonas donde pareciera
que se demarca el destino que nos conduce al mar Caribe. La ciudad canta en
versos su historia, su silencio, su bohemia en el cocuy, y el amoroso encanto
de la muchacha que espera compañía en este paisaje de colores de brisa y arena.
¡Cuántos comensales en la casa de nuestra madre estudiantil, en el comedor de Camila del Carmen Piña de Pineda!
La madre-abuela querendona de los estudiantes, la que sabe quién no ha ido a
comer. Nunca se le olvidaban los nombres o apellidos: Chepina con sus gritos es la hija de Camila,
la que ayuda y sabe también servir; pelea, regaña y luego da consejos. Camila
la regaña y le dice: “déjalos quietos”. Daba consejos a nuestros estudiantes. Cuando
había protestas estudiantiles, eran tan solidaria. Cuantas generaciones pasaron
por ese comedor, antes de que fuera eliminado. Ese lugar que fue símbolo
estudiantil en la historia del Tecnológico “Alonso Gamero”, y de la Universidad
Experimental “Francisco de Miranda”.
Nuestra madre estudiantil, Camila del Carmen Piña
de Pineda, era aquella mujer dulce y buena que tenía el comedor universitario
en Coro. Ella era tan solidaria, a veces quien quería repetir comida lo hacía. El
suyo fue uno de los primeros comedores que tuvimos al servicio de los
estudiantes del Tecnológico “Alonso Gamero” de Coro, estado Falcón, que se
situaba enfrente de la radio Ondas de los Médanos, en la calle Bolívar, cerca
de la Iglesia San Antonio; y a media cuadra del Chupulún, que era una refresquería
que estaba entre la calle Monzón y la avenida Manaure. Por allí pasaba el
autobús, porque ese era la ruta universitaria. Hubo tantas luchas para que se
mantuviera abierto para los estudiantes que vinieran después de nosotros.
Ése era el compromiso, como así lo asumimos con
los que nos antecedieron, y de allí en adelante pelear para que no les quitaran
la comida a los estudiantes, tanto del Tecnológico, como de la Universidad
Experimental Francisco de Miranda.
Doña Camila del Carmen Piña de Pineda y Chepina
nos daban el bastimento para seguir estudiando; por supuesto, había que
mantener la beca de comedor, y no dejar que la quitaran, para conservar los
requisitos de bienestar estudiantil. Nuestra madre estudiantil era el símbolo
de nuestra necesidad. También teníamos que ejercer presión como estudiantes
para que la universidad le pagara, porque a veces la institución le adeudaba
gran cantidad de dinero. no sé si era para que quebrara y cerrara, pero allí
estaban Camila, Cayita, Aura y Arsenia. El movimiento estudiantil se movilizaba
por reivindicaciones de un presupuesto justo para nuestra casa de estudios, y para
que la biblioteca tuviese bibliografía actualizada, junto con los servicios de
comedor, transporte, becas trabajo, preparadurias y el pasaje estudiantil.
Camila del Carmen Piña de Pineda era del caserío
el Placer del Municipio Buchibacoa del estado Falcon. Nació el 15 de julio de
1933; fue la segunda de seis hijos que nacieron de la unión matrimonial de Salomón
Piña y de Úrsula Bello. Camila del Carmen Piña se casó con Águedo Pineda Sierra,
con quien procreó ocho hijos: José María, Rafael Antonio, Ramón Antonio,
Rosario Antonio, Josefina Coromoto, Digna Josefina, Amelida y Rosa Lourdes.
Doña Camila del Carmen Piña de Pineda era una
mujer trabajadora, ya que desde joven se dedicaba a la siembra y el ordeño,
además del tejido de chinchorro y hamacas en telares. Se fue Coro para buscar
mejor porvenir para que sus hijos continúen estudiando. En 1971 pasó de las
labores del campo a una nueva vida urbana. Cuenta una de sus hijas que con
muchas dificultades se siguió adelante, y nunca se amilanó, buscando la manera
de lograr salir adelante. En 1972 abrió sus puertas el comedor estudiantil del
Instituto Universitario Tecnológico de Coro (IUTAG), y en 1980 comienza a darle
servicio estudiantil a la Universidad experimental Francisco de Miranda (UNEFM).
Este servicio a los estudiantes universitarios que comienza a prestarle ese
servicio de comedor.
Camila del Carmen Piña de Pineda le abrió las
puertas de su casa al estudiantado universitario para ofrecerle el servicio de
comedor, donde a diario iban a comer a que Doña Camila del Carmen, la que
ayudaba y apoyaba al que necesitaba de ella.
Su solidaridad y amor por el prójimo fue siempre
su horizonte: el de la madre de los estudiantes de Coro, la que supo combinar
su trabajo con amor y entrega, su desprendimiento y su generosidad hacia el que
tanto necesitaba. Doña Camila nos dejó a varias generaciones de los que fuimos
estudiantes un legado de amor y de enseñanza de que nadie se quedara sin comer.
Su apoyo a los estudiantes fue siempre sincero, ya que era una mujer que sabía
que sirviendo a los estudiantes no se haría rica, porque nunca pensó en montar
un comercio, sino en poner su don de gente al servicio de todos.
Camila del Carmen Piña de Pineda, cambio de
paisaje el 22 de diciembre del 2016, y fue sembrada en la tierra que es legítima
heredera de una historia bonita, en Falcón donde se dio el grito de independencia
con el zambo José Leonardo Chirinos en Macanillas; la primera tierra de bandera
y misa, donde se declaró la guerra Federal, y donde nació el movimiento
guerrillero.
Coro, ¡ah, mundo! Sigue esperando a sus paisanos.