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Camila del Carmen Piña de Pineda: la madre estudiantil de Coro por Orlando Oberto Urbina

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Orlando Oberto Urbina


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adicorazul@gmail.com

 

En Coro, la tierra como espíritu nutre contemplaciones y conexones profundas; atardeceres, crespúsculos y majestuosas casonas donde pareciera que se demarca el destino que nos conduce al mar Caribe. La ciudad canta en versos su historia, su silencio, su bohemia en el cocuy, y el amoroso encanto de la muchacha que espera compañía en este paisaje de colores de brisa y arena. ¡Cuántos comensales en la casa de nuestra madre estudiantil, en el  comedor de Camila del Carmen Piña de Pineda! La madre-abuela querendona de los estudiantes, la que sabe quién no ha ido a comer. Nunca se le olvidaban los nombres o apellidos:  Chepina con sus gritos es la hija de Camila, la que ayuda y sabe también servir; pelea, regaña y luego da consejos. Camila la regaña y le dice: “déjalos quietos”. Daba consejos a nuestros estudiantes. Cuando había protestas estudiantiles, eran tan solidaria. Cuantas generaciones pasaron por ese comedor, antes de que fuera eliminado. Ese lugar que fue símbolo estudiantil en la historia del Tecnológico “Alonso Gamero”, y de la Universidad Experimental “Francisco de Miranda”.

Nuestra madre estudiantil, Camila del Carmen Piña de Pineda, era aquella mujer dulce y buena que tenía el comedor universitario en Coro. Ella era tan solidaria, a veces quien quería repetir comida lo hacía. El suyo fue uno de los primeros comedores que tuvimos al servicio de los estudiantes del Tecnológico “Alonso Gamero” de Coro, estado Falcón, que se situaba enfrente de la radio Ondas de los Médanos, en la calle Bolívar, cerca de la Iglesia San Antonio; y a media cuadra del Chupulún, que era una refresquería que estaba entre la calle Monzón y la avenida Manaure. Por allí pasaba el autobús, porque ese era la ruta universitaria. Hubo tantas luchas para que se mantuviera abierto para los estudiantes que vinieran después de nosotros.

Ése era el compromiso, como así lo asumimos con los que nos antecedieron, y de allí en adelante pelear para que no les quitaran la comida a los estudiantes, tanto del Tecnológico, como de la Universidad Experimental Francisco de Miranda.

Doña Camila del Carmen Piña de Pineda y Chepina nos daban el bastimento para seguir estudiando; por supuesto, había que mantener la beca de comedor, y no dejar que la quitaran, para conservar los requisitos de bienestar estudiantil. Nuestra madre estudiantil era el símbolo de nuestra necesidad. También teníamos que ejercer presión como estudiantes para que la universidad le pagara, porque a veces la institución le adeudaba gran cantidad de dinero. no sé si era para que quebrara y cerrara, pero allí estaban Camila, Cayita, Aura y Arsenia. El movimiento estudiantil se movilizaba por reivindicaciones de un presupuesto justo para nuestra casa de estudios, y para que la biblioteca tuviese bibliografía actualizada, junto con los servicios de comedor, transporte, becas trabajo, preparadurias y el pasaje estudiantil.

Camila del Carmen Piña de Pineda era del caserío el Placer del Municipio Buchibacoa del estado Falcon. Nació el 15 de julio de 1933; fue la segunda de seis hijos que nacieron de la unión matrimonial de Salomón Piña y de Úrsula Bello. Camila del Carmen Piña se casó con Águedo Pineda Sierra, con quien procreó ocho hijos: José María, Rafael Antonio, Ramón Antonio, Rosario Antonio, Josefina Coromoto, Digna Josefina, Amelida y Rosa Lourdes.

Doña Camila del Carmen Piña de Pineda era una mujer trabajadora, ya que desde joven se dedicaba a la siembra y el ordeño, además del tejido de chinchorro y hamacas en telares. Se fue Coro para buscar mejor porvenir para que sus hijos continúen estudiando. En 1971 pasó de las labores del campo a una nueva vida urbana. Cuenta una de sus hijas que con muchas dificultades se siguió adelante, y nunca se amilanó, buscando la manera de lograr salir adelante. En 1972 abrió sus puertas el comedor estudiantil del Instituto Universitario Tecnológico de Coro (IUTAG), y en 1980 comienza a darle servicio estudiantil a la Universidad experimental Francisco de Miranda (UNEFM). Este servicio a los estudiantes universitarios que comienza a prestarle ese servicio de comedor.

Camila del Carmen Piña de Pineda le abrió las puertas de su casa al estudiantado universitario para ofrecerle el servicio de comedor, donde a diario iban a comer a que Doña Camila del Carmen, la que ayudaba y apoyaba al que necesitaba de ella.

Su solidaridad y amor por el prójimo fue siempre su horizonte: el de la madre de los estudiantes de Coro, la que supo combinar su trabajo con amor y entrega, su desprendimiento y su generosidad hacia el que tanto necesitaba. Doña Camila nos dejó a varias generaciones de los que fuimos estudiantes un legado de amor y de enseñanza de que nadie se quedara sin comer. Su apoyo a los estudiantes fue siempre sincero, ya que era una mujer que sabía que sirviendo a los estudiantes no se haría rica, porque nunca pensó en montar un comercio, sino en poner su don de gente al servicio de todos.

Camila del Carmen Piña de Pineda, cambio de paisaje el 22 de diciembre del 2016, y fue sembrada en la tierra que es legítima heredera de una historia bonita, en Falcón donde se dio el grito de independencia con el zambo José Leonardo Chirinos en Macanillas; la primera tierra de bandera y misa, donde se declaró la guerra Federal, y donde nació el movimiento guerrillero.

Coro, ¡ah, mundo! Sigue esperando a sus paisanos.





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