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La Navidad no es sólo para recibir, es también para compartir por Néstor Abad Sánchez

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Néstor Abad Sánchez


He querido compartir un mensaje navideño con la gran familia de Frontera Digital.

Más allá de señalar que la Navidad en una época de regocijo, paz y unión familiar, donde la alegría nos invade ante el nacimiento del niño Dios y la esperanza que con su llegada tendremos un mundo mejor: más fraterno y solidario, porque desde el punto de vista religioso es un tiempo para renovar la fe en Dios hombre, amar a nuestros semejantes y cultivar con buenas acciones el espíritu.

Estamos comprometidos en buscarle y darle un verdadero sentido a la NAVIDAD, más en estos días cuando la mayoría de la gente gasta más de lo que no tiene por aparentar que todo está bien, a la par que otros que no tienen nada, están mejor por una sencilla razón: viven su realidad.

La Navidad debe ser ante todo el poder compartir al menos un abrazo solidario, una sonrisa sincera y una esperanza certera... ¡no todo puede ser material! Hay que ser generoso sin esperar nada a cambio.

Entristece ver nuestras plazas e Iglesias hermosamente iluminadas, a las autoridades atareadas con grandes fiestas y celebraciones: pura opulencia y derroche, sin imaginar lo miserable que otros la pueden estar pasando... ¿tiene esto sentido?: ¡NO! Por eso, debemos vivir una Navidad que nos vivifique en nuestra esencia como hijos de Dios, alejada de tanta luz en medio de la mayor oscuridad, de que sirve tanto destello, mientras otros están en la penumbra. Es fundamental acordarse y tener presente que “El Niño Jesús nació en Belén en un pesebre pobre y no en Las Vegas”

Lo fundamental de la Navidad es renovar la fe, la generosidad, la gratitud y la solidaridad... fomentar el poder compartir, hay pequeños obsequios que, si bien es cierto que no se puede tocar, se pueden sentir y jamás se olvidan. Un juguete, aunque usado en manos de un niño que no lo tiene es un gesto que siempre recordará. Una hallaca para un anciano que no tiene un mendrugo de pan, es una caricia inimaginable.

Más allá de las luces, intentemos crear un ambiente de paz navideño y de alegría que nos fortalezca en el AMOR que es el Motor Supremo. Basta de vivir una doble moral: luz por todas partes y oscuridad por dentro.

¡Feliz Navidad para la gran familia del programa Carrusel de la fama! Que estas doce palabras mágicas: amor, éxito, salud, armonía, esperanza, paz, bondad, amistad, respeto, alegría y felicidad llenen sus hogares. Que la Navidad del 2025 traiga consigo ese nuevo amanecer tan deseado y esperado por todos y cada uno de los venezolanos.

 

Nesabad, diciembre 24, 2025





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