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Por Sadcidi Zerpa de Hurtado

Stablecoins, el Este de Asia y América Latina por Sadcidi Zerpa de Hurtado



Stablecoins, el Este de Asia y América Latina por Sadcidi Zerpa de Hurtado

La popularidad de las stablecoins en el mundo se debe, en gran medida, al interés de los usuarios por evitar los costos transaccionales de sistemas financieros destruidos por la inflación y destrucción de las funciones del dinero en el mercado real. Las stablecoins ofrecen la posibilidad de reducir la exposición a la volatilidad cambiaria, y el acceso a sistemas de pago modernos, a los que se suma la posibilidad de reconstrucción de la dinámica del sector financiero estable. En este orden, la Unión Europea destaca tiene una experiencia positiva en el régimen MiCA (Markets in Crypto-Assets), dándo claridad regulatoria a la transformación digital del sistema financiero internacional. Asismismo, los países del Este de Asia están implementando marcos regulatorios robustos para fomentar el uso de stablecoins en moneda local, cuyo auge en el presente no tiene precedente cercano. El uso de las monedas estables respaldadas por monedas locales en Hong Kong, China, Japón, Singapur y Corea del Sur, avanzan paulatinamente y se están utilizando modelos muy estilizados para saber y explicar su dinámica y proceso en el mercado monetario y financiero.

Para América Latina, el creciente uso de las monedas estables es una respuesta privada a la inestabilidad de los sistemas de pago nacionales y a los elevados costos que se deben asumir al momento de realizar pagos trasfronterizos, también representa una respuesta a los desequilibrios monetarios y financieros internos de cada país, por ello, sin que exista una respuesta regulatoria individual o regional de los países latinoamericanos a esta tendencia ese tipo de monedas se usa.

En general, Europa, Asia y América Latina a pesar de contar con un marco legal sólido desde mediados de 2024, para Europa las stablecoins denominadas en euros representan apenas el 0,1% de la capitalización global del mercado, dominado abrumadoramente por tokens en dólares estadounidenses como USDT y USDC. Este fenómeno, conocido como la “paradoja MiCA”, subraya que los efectos de red, la liquidez profunda y el arraigo del dólar en el comercio internacional constituyen barreras estructurales difíciles de superar mediante regulación aislada.

En las economías del Este de Asia se adoptan enfoques diferenciados pero coherentes. Hong Kong exige respaldo del 100% en activos líquidos de alta calidad por cada unidad de stablecoin emitida; Japón limita la emisión a bancos y sociedades fiduciarias autorizadas; Singapur promueve la interoperabilidad transfronteriza mediante pilotos con depósitos tokenizados; y Corea del Sur, tras pausar su moneda digital central, ha abierto espacio al sector privado para que avance con sus iniciativas. Estas medidas buscan integrar las stablecoins en la infraestructura financiera tradicional, aprovechando la solidez de los sistemas bancarios locales. La clave en dichas economías es identificar nichos de alto valor donde las stablecoins locales puedan ofrecer ventajas competitivas claras, a través del flujo de capital que facilita los pagos transfronterizos intrarregionales, reduce los costos en remesas y se integrarse en cadenas de suministro digitales.

En América Latina muchas economías dependen del dólar tanto en transacciones cotidianas como en reservas y contratos financieros, por lo que es una obligación tener claro la estrategia de plena adopción y práctica transaccional de este tipo de monedas, más allá de la normativa, se debe separar lo que significa estabilidad monetaria y financiera del riesgo de quedar marginada en la dinámica de las finanzas internacionales digitales. Para América Latina, esto sugiere real importancia para la colaboración público-privada, vinculación con servicios como los pagos comerciales, la gestión de tesorería o el envío/recepción de remesas y demanda sostenible para este tipo de monedas. Todo ello, implica reconocer los obstáculos regionales específicos existentes en América Latina conocidos como la inestabilidad macroeconómica, la fragmentación regulatoria entre países y la mermada confianza en algunas monedas nacionales. Aunque también se percibe la disyuntiva oscilante entre varios gobiernos latinoamericanos que se balancean entre la apertura tecnológica y el temor a perder control monetario.

En suma, el objetivo de la emisión de una stablecoin no debe ser competir frontalmente desde la perspectiva de la soberanía monetaria que implica poder y conflicto, sino comprendiendo la relevancia de este tipo de monedas en la nueva realidad de la economía digital e inmediatez de información para construir ecosistemas digitales resilientes que sirvan a la provisión de liquidez, profundización de relaciones entre socios comerciales que permitirán establecer bases para una integración digital.

@zerpasad