Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:13 pm
Dos días después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, dos accidentes en la red de Rodalies, uno en la R4 en Gelida (Barcelona) y otro en la R1 en Blanes (Barcelona), sacudieron este martes Cataluña, con el balance de una persona fallecida, en este caso uno de los ocupantes de la cabina del convoy de la línea R4 en la que además del maquinista viajaban algunos conductores en prácticas.
El de la R4 fue el accidente más grave, y se produjo cuando un tren de Rodalies de la R4 que circulaba entre Gelida y Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) en dirección norte colisionó pasadas las nueve de la noche contra un muro de contención que se había desplomado sobre la vía, tal y como confirmó el jefe del dispositivo de los Bomberos de la Generalitat desplazado sobre el terreno. La peor parte se la llevó el primer vagón, que quedó muy deformado y donde viajaba el grueso de los heridos.
Se desconoce el motivo del desplome del muro, pero coincide con el intenso y prolongado episodio de lluvias que se vive en Cataluña desde el pasado lunes. Fuentes consultadas precisan que el muro de contención sujetaba un talud que, por efecto del agua acumulada y con el terreno ya muy saturado, podría haber colapsado sobre la vía. Es la misma hipótesis que apuntaban este martes los Bomberos de la Generalitat.
Según el balance en la medianoche del martes al miércoles, además de la persona fallecida, 37 personas resultaron heridas, cinco de las cuales en estado grave, seis en estado menos grave y 26 con heridas leves. Los centros hospitalarios de la zona se prepararon para recibir a los lesionados, mientras que Protección Civil y los Mossos d'Esquadra gestionaban el traslado de las personas no heridas hacia una zona segura, en concreto las Cavas Torelló.
De inmediato se activaron 20 ambulancias del SEM y 38 unidades de los Bomberos de la Generalitat con 70 efectivos y a la zona se desplazaron el consejero de Presidencia, Albert Dalmau -que sustituye a Salvador Illa durante su baja hospitalaria, y las consejeras de Interior, Núria Parlon, y Territorio, Sílvia Paneque. Además, han habilitado un centro de atención a familiares en la urbanización Casa Blanca, al lado del accidente. El teléfono de atención a familiares es el 900 101 660.
Por otra parte, y de forma casi simultánea al accidente de Gelida, un tren de la R1, la que discurre por lo costa al norte de Barcelona, descarrilaba cuando circulaba entre las estaciones de Blanes y Maçanet tras chocar con una roca, desprendida también por efecto del temporal. En el convoy viajaban unos 10 pasajeros y no se registraron heridos. Tras tenerse noticia de los dos accidentes, la dirección de Rodalies ordenó la suspensión del servicio, tanto en las dos líneas afectadas como en el resto de la red. Este no se reestablecerá al menos hasta las 09.30 horas de este miércoles.
De inmediato tras conocerse el suceso, el accidente golpeó de lleno al personal de Rodalies. En los grupos internos de WhatsApp de trabajadores ferroviarios, el estado de ánimo era de absoluta desolación. «Ya estaban siendo unos días muy difíciles a raíz del accidente del AVE en Adamuz y ahora vuelve a pasar esto», explican trabajadores a ABC. «Es un golpe durísimo», añaden.
El de la R4 fue el accidente más grave, y se produjo cuando un tren de Rodalies de la R4 que circulaba entre Gelida y Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) en dirección norte colisionó pasadas las nueve de la noche contra un muro de contención que se había desplomado sobre la vía, tal y como confirmó el jefe del dispositivo de los Bomberos de la Generalitat desplazado sobre el terreno. La peor parte se la llevó el primer vagón, que quedó muy deformado y donde viajaba el grueso de los heridos.
Según el balance en la medianoche del martes al miércoles, además de la persona fallecida, 37 personas resultaron heridas, cinco de las cuales en estado grave, seis en estado menos grave y 26 con heridas leves. Los centros hospitalarios de la zona se prepararon para recibir a los lesionados, mientras que Protección Civil y los Mossos d'Esquadra gestionaban el traslado de las personas no heridas hacia una zona segura, en concreto las Cavas Torelló.
Se desconoce el motivo del desplome del muro, pero coincide con el intenso y prolongado episodio de lluvias que se vive en Cataluña desde el pasado lunes. Fuentes consultadas precisan que el muro de contención sujetaba un talud que, por efecto del agua acumulada y con el terreno ya muy saturado, podría haber colapsado sobre la vía. Es la misma hipótesis que apuntaban este martes los Bomberos de la Generalitat.

De inmediato se activaron 20 ambulancias del SEM y 38 unidades de los Bomberos de la Generalitat con 70 efectivos y a la zona se desplazaron el consejero de Presidencia, Albert Dalmau -que sustituye a Salvador Illa durante su baja hospitalaria, y las consejeras de Interior, Núria Parlon, y Territorio, Sílvia Paneque. Además, han habilitado un centro de atención a familiares en la urbanización Casa Blanca, al lado del accidente. El teléfono de atención a familiares es el 900 101 660.
Por otra parte, y de forma casi simultánea al accidente de Gelida, un tren de la R1, la que discurre por lo costa al norte de Barcelona, descarrilaba cuando circulaba entre las estaciones de Blanes y Maçanet tras chocar con una roca, desprendida también por efecto del temporal. En el convoy viajaban unos 10 pasajeros y no se registraron heridos. Tras tenerse noticia de los dos accidentes, la dirección de Rodalies ordenó la suspensión del servicio, tanto en las dos líneas afectadas como en el resto de la red. Este no se reestablecerá al menos hasta las 09.30 horas de este miércoles.
De inmediato tras conocerse el suceso, el accidente golpeó de lleno al personal de Rodalies. En los grupos internos de WhatsApp de trabajadores ferroviarios, el estado de ánimo era de absoluta desolación. «Ya estaban siendo unos días muy difíciles a raíz del accidente del AVE en Adamuz y ahora vuelve a pasar esto», explican trabajadores a ABC. «Es un golpe durísimo», añaden.

Según relatan, la situación de la red de Rodalies es muy distinta a la de la alta velocidad. «La infraestructura deja mucho que desear y este tipo de incidentes son mucho más comunes», señalan, aunque matizan que que cuesten vidas «es ya lo último».
El problema, añaden, tiene que ver con el propio trazado de la red, muy extenso y en gran parte por zonas no urbanas. «La orografía de Rodalies es muchísimo más peligrosa: siempre estamos pasando por medio de bosques, por tramos con pendientes muy marcadas o incluso por vías únicas que dificultan enormemente nuestro trabajo». En ese contexto, explican, «desprendimientos, caídas de árboles o pequeños descarrilamientos son el pan de cada día» en una red que en los últimos años ha acumulado, para desesperación de los usuarios, continuos incidentes. La falta de inversiones acumulada en los últimos años es la principal razón de un servicio claramente deficiente, tal y como denuncian sindicatos ferroviarios y las asociaciones de usuarios. /ABC