Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:59 pm
Acaba de finalizar la 56ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial que se
celebró del 19 al 23 de enero en Davos-Klosters, Suiza, bajo el lema El
espíritu del diálogo. Un espacio que buscó el encuentro de líderes globales
frente a los principales desafíos geopolíticos, tecnológicos y sociales que hoy
tiene la humanidad. En lo que respecta al análisis del sistema financiero
internacional, se debatió acerca de la regulación, la innovación y los riesgos
de las finanzas globales (ver https://www.youtube.com/watch?v=JgSRu6rzrkE).
Acerca de la transformación digital y el papel que está jugando
la inteligencia artificial (IA), se dejó claro que en las finanzas
internacionales tanto la IA generativa como la IA agéntica representan el
siguiente salto cualitativo. Mientras la IA generativa ha operado durante una
década en áreas como centros de contacto y chatbots con resultados mixtos, la
IA agéntica ofrece capacidades transformadoras en tres niveles estratégicos:
primero, acelerando el desarrollo interno de productos mediante codificación
automatizada; segundo, optimizando procesos críticos como préstamos y atención
al cliente; tercero, revolucionando la interacción comercial y la
personalización de productos financieros.
Al respecto, la sociedad está entrando a una era de
superinteligencia en las finanzas. No solo porque los servicios financieros
están evidenciando una transformación sin precedentes como consecuencia de las
nuevas tecnologías, sino también porque la IA generativa adaptada al sector
implica un cambio de paradigma al ofrecer superinteligencia que aumenta, no
reemplaza, la cognición humana. Esta capacidad está transformando toda la
cadena de valor financiero: desde infraestructura y gestión de riesgos hasta servicio
al cliente y desarrollo de productos.
En sintonía con estos cambios, dos nuevos sectores han
demostrado viabilidad comercial comprobada en las finanzas internacionales: los
exchanges y las stablecoins. Y dos áreas emergentes permiten prever su consolidación
dentro de las finanzas globales. En primer lugar, la tokenización de activos
gubernamentales que facilita a los Estados obtener recursos de manera
anticipada y sin intermediarios mediante la comercialización de sus productos de
industrias extractivas. Y, en segundo lugar, los pagos cripto están
convergiendo con sistemas tradicionales de pago mediante puentes tecnológicos
donde los usuarios utilizan tarjetas convencionales respaldadas por blockchain,
mientras los comerciantes reciben moneda fiduciaria.
Esta interconectividad presenta una paradoja: mientras
las redes distribuidas y blockchain incrementan resiliencia mediante
descentralización, también amplifican la propagación de shocks. Por ende, debe
quedar claro que anteriormente las crisis se contenían localmente (una sucursal
bancaria específica o sistema financiero nacional); hoy se propagan
instantáneamente por sistemas interconectados. Situación que exige monitoreo en
tiempo real, compartimentalización de redes y diversificación de
infraestructura del sistema financiera global para reducir la exposición de la
población a potenciales crisis.
Y ante esta realidad se reconoció que en la actualidad es
imposible establecer un regulador financiero global único, dadas las amplias
diferencias nacionales en controles de capital, sistemas tributarios y
prioridades políticas. Sin embargo, se insistió que el "passporting
regulatorio", o reconocimiento mutuo de licencias entre jurisdicciones, representa
un paso intermedio viable que varios reguladores ya exploran y permitiría un
marco mínimo para las nuevas finanzas globales. En este sentido, el desafío
para instituciones, reguladores y formuladores de política radica en maximizar
beneficios de eficiencia, inclusión y crecimiento mientras construyen
resiliencia ante shocks acelerados y sincronizados que caracterizan la era
digital.
La geopolítica fragmentada del presente complica, pero no
imposibilita, esta tarea. Países que desarrollen marcos regulatorios
equilibrados, donde se proteja a los consumidores y se garantice estabilidad al
sistema financiero sin asfixiar la innovación, capturarán ventajas competitivas
decisivas en la arquitectura financiera del siglo XXI.
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