Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:03 pm
Venezuela transita caminos escabrosos y ante una nueva realidad donde comienzan a construirse las bases para una nueva sociedad que emerge de años de control social con todo lo que esto implica, subsistiendo al insensato asalto y violación de la constitución y el desmembramiento de los valores democráticos se hace necesario empoderar verdaderamente a esa ciudadanía habida de justicia, libertad, bienestar y progreso.
En estos momentos existe en el país y en el mundo entero una gran legión de hombres y mujeres que promueven la transformación profunda y radical de nuestra nación
Los venezolanos luego de la tragedia vivida en revolución claman a los cuatro vientos el cambio del modelo jurídico, político, económico y social, enmarcado fuera de la influencia y dominio de la precaria y desacreditada clase política tradicional, que proviene de la partidocracia, reciclada y mutante, señalada de manipuladora, ineficiente y delirante, donde sus jerarcas y máximos representantes han terminado atrapados en todos los casos de negociados sin resultados y fotografiados con nitidez en cuanto a cualquier acto de corrupción que emana de las entrañas del viciado y erróneamente blindado ejercicio del poder.
Ante la degradación y debacle vertiginosa de la dirigencia y seudo dirigencia surgen sustitutos emergentes por las circunstancias inéditas que vive el país. Decenas de los llamados influencer que sirven de referentes expresan permanentemente sus insatisfacciones en cuanto a cómo se desarrollan los acontecimientos y critican a quienes pretenden inconsultamente arrogarse la representación del pueblo venezolano y exigen protagonizar en un momento crucial sin consentimiento ni consulta alguna en un momento crucial que demanda de nuevos liderazgos, investidos de trayectorias impecables con altos niveles de reconocimiento profesional, moral y ético que mitiguen y superen el ambiente crítico y hostil que estamos viviendo.
Todas estas manifestaciones canalizadas por redes sociales y medios alternativos ante la censura del régimen son alimentadas y bien fundamentadas por sus seguidores que actúan y se expresan crudamente buscando converger y hacer causa común con ellos que mantienen una lucha por no perder la oportunidad de transformar de fondo a Venezuela.
El direccionamiento del país está fragmentado en infinidad de grupúsculos con pensamientos claros y determinantes, con diferentes posiciones y visiones que persiguen simplemente convertirse en actores individuales o grupales que anhelan protagonizar y hacerse corresponsables del resultado futuro de lograr un país distinto. No se puede subestimar el ánimo y compromiso la pluralidad existente y menos obviar la defensa y protección de la representación de las minorías para darle continuidad a la hegemonía partidista heredada de la cuarta y quinta república, que hoy cuentan su historia y muestran sus resultados.
Esta necesidad de participar, opinar y actuar está reflejada en la proliferación de nuevas organizaciones políticas bajo visiones, ideologías, doctrinas, principios y objetivos distintos todos antagónicos a los modelos comunistas, socialistas o cualquier corriente de izquierda que obviamente y a la vista del mundo hoy sufre una crisis irreversible.
Liberales, reformistas conservadores, nacionalista entre otros esperan la restructuración del CNE para lograr registrar sus organizaciones.
Se estima que existen más de 200 organizaciones políticas que desde el 2023 están con sus solicitudes admitidas esperando la apertura del proceso de registro y otras más recientes están en espera para consignar sus solicitudes. Esta realidad muestra una tendencia clara de desconfianza o rechazó a las organizaciones existentes todas decadentes según las encuestas de los últimos 3 años.
A esto le sumamos los esfuerzos que hacen movimientos ciudadanos de diferentes sectores de organizarse para lograr su participación futura frente a los partidos políticos legalizados y otros judicializados, en la actualidad todos en su totalidad oficialistas y pro oficialista quienes han tenido el control de la participación electoral.
Obviamente la treintena de partidos del estatus no son del agradado, ni gozan de la confianza del futuro electorado que espera de cierta modo cómplice por omisión las reglas que los mismos facinerosos pongan las reglas a su conveniencia y limiten la participación de la sociedad no partidista que ha sido por décadas víctima del abuso de quienes usan a su criterio quien participa o no.
Ante este escenario sin reglas claras, desventajoso para las fuerzas reales del cambio y bajo el yugo de un poder electoral servil, altamente cuestionado y desprestigiado se hace necesario en medio de esta crisis política e institucional severa, permitir y crear los canales de integración de todos los interesados en el diseño y conformación de la nueva política electoral que necesariamente tiene que darse.
Lo que hasta ahora se conoce de manera general es lo decidido por el gobierno norteamericano quien conociendo de historias y circunstancias que ha vivido Venezuela en manos de una clase política prescrita , poco confiable, susceptible y amante de la buena vida llevan el ritmo y la estrategia que ha considerado conveniente. El tutelaje del que somos objeto es producto de los errores cometidos por los factores políticos de diferentes generaciones etiquetados con siglas que perdieron su brillo para dar paso a las sombras que dominaron a la sociedad venezolana y permitieron el que se crearan las condiciones para el asalto y saqueo de las riquezas del país y la entrega de nuestra soberanía.
Esta realidad obliga a priorizar algunas cosas como de hecho se ha anunciado en materia económica, social, de seguridad, estabilidad y paz, pero eso no implica que la materia electoral se deje a un lado siendo de vital importancia para lograr la reinstitucionalización del país. Los reformistas y estadistas así como el venezolano de a pie consideran vital la discusión y concreción de las leyes y normas electorales que contribuyan a la transformación absoluta del cuestionado modelo y sistema electoral venezolano que por su secuestro y eficiente manipulación fue exportado a otras regiones del mundo creando un escándalo global del manejo doloso de la tecnología en favor de quien la paga y controla.