Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:42 pm
El país
se sacude en medio de grandes escándalos de corrupción en todos los niveles e
instancias del ejercicio del poder.
Noticias
van y noticias vienen mientras los venezolanos solo les queda esperar a que el
desarrollo de los acontecimientos comiencen a surtir efectos en la economía
familiar.
El
margen de maniobra de la sociedad venezolana está encasillado en la esperanza
que emana de los hechos trascendentales e inimaginables que hemos visto y que
continúan sucediendo.
La
palabra reivindicación se escucha en cada rincón del país donde el clamor
popular va directamente a exigir justicia.
El
estado venezolano utilizando las instituciones y los poderes públicos ha
cometido verdaderas atrocidades que enumerarlas todas se hace difícil pero que
están presentes en miles de familias venezolanas y extranjeras que han
sido afectadas moral y económicamente.
Indudablemente
un caso emblemático es el caso del Diario El Nacional el cual a través de
un juicio político viciado despojo de su sede principal a sus propietarios
entre los que destaca su editor y presidente Miguel Enrique Otero quien con
grandes esfuerzos sin sede física para su medio de comunicación y víctima de la
persecución a mantenido de forma digital la publicación diaria de la
información relevante que se genera en el país y el mundo.
Recordemos
que Cabello demandó a El Nacional en 2015 por supuesta difamación luego de que
el medio replicara, al igual que otros, un reportaje del diario español ABC en
el que se le vinculó con el narcotráfico.
La
judicialización como arma de coacción a la libertad de expresión y control
social ha sido aplicada sin misericordia y a discrecionalidad de las
cúpulas del poder, lo que hace imposible dirimir objetivamente cualquier
controversia y fue hace algunos años que se ejecutó una medida
judicial de carácter prácticamente irrevocable de embargo y remate que condujo
a resarcir el daño moral demandado por el Capitán Diosdado Cabello quien quedó
satisfecho por la decisión judicial que reivindicaba su nombre.
Este
y otros casos están emergiendo a la palestra pública ante la nueva realidad del
país y el futuro transformador que se avecina. Prueba de esto es la
Ley de Amnistía que prevé elementos de recomposición del entramado jurídico y
político que afectó, dividió, degrado, controlo y sometió al pueblo venezolano.
Empresarios
de toda índole, agricultores, ganaderos, constructores, profesionales y
técnicos de todas las ramas, forman parte de esa gran lista de afectados por
haber sido expropiados e invadidos sin ser resarcidos por el estado o
simplemente los que fueron contratados y nunca les fueron cancelados las
obras ejecutadas o servicios prestados.
Los
trabajadores despedidos, jubilados, muchos anticipadamente, que les
fueron confiscadas sus prestaciones sociales sin derecho a la protesta o
defensa de sus derechos laborales.
El
daño ocasionado es de grandes proporciones situación que debe ser evaluada y
cuantificada por expertos en la administración pública en cada dependencia
ministerial o de instituciones del estado para generar un plan de resarcimiento
económico progresivo a los afectados.
Considero
imperativo e impostergable que en estos tiempos de cambio profundo deben
refundarse y adecuarse las estructuras gremiales y sindicales para que
contribuyan a esta tarea titánica de defensa de los derechos laborales y la
reivindicación de quienes les fue violentado el derecho al trabajo y todos sus
beneficios.
El
país está en modo de reclamo permanente y sostenido. Esta realidad debe ser
encausada con equilibrio, responsabilidad y máximo profesionalismo para
alcanzar el nivel óptimo de satisfacción en cuanto a respuestas efectivas se
refiere a un pueblo que fue limitado en sus aspiraciones, pensamientos y deseos
de progresar.
Las
expectativas que hoy se fijan en nuestro país tienen un fundamento válido,
cuantificable y sustentable en lo económico, que debe ir obligatoriamente
acompañado de la educación y construcción de una sociedad nueva que tome como
referencia en su actuación y crecimiento los valores religiosos (para mi
Católicos), éticos, morales y democráticos para comenzar a formar
ciudadanía que se conecte y participe con criterio en los diferentes
niveles del poder.
Según
los expertos en los próximos 60 días saldrán a la luz pública situaciones que
seguirán contribuyendo para encauzar el país por el rumbo que los venezolanos
se merecen y ansiosamente esperan.
Las
3 etapas planteadas de manera conjunta entre las autoridades interinas y el
tutelaje planteado por el gobierno norteamericano involucrado en este
conflicto aún por dilucidar son las siguientes:
Estabilización: Se enfoca en la "cuarentena" de recursos,
incluyendo el control de la venta de 30 a 50 millones de barriles de petróleo
inmovilizado, garantizando que los fondos beneficien a la población y no a la
corrupción.
Recuperación: Busca
la apertura del mercado venezolano a empresas estadounidenses y occidentales,
la reconciliación nacional, amnistía a opositores y la reconstrucción de la
sociedad civil.
Transición: Etapa
final para consolidar un cambio político ordenado y democrático.
Como podemos
observar las tres parecieran mezclarse ante las exigencias e incertidumbre
general. Inevitablemente aunque estén clasificadas en tres periodos no quiere
decir que elementos de una etapa se desarrollen paralelamente en otra.
Las definiciones
darán sus resultados de acuerdo a la correcta aplicación de una estrategia que
seguro está bien concebida y que solo le falta para su éxito total y sin
traumas la inclusión de la sociedad civil en sus diferentes expresiones, por la
simple razón que no puede allanarse el camino si se considera que esto es un
problema a resolver por un nuevo interinato y el gobierno americano como esta
dibujado en el mapa por ambos actores iniciales pero que no suficientes.
Hay una realidad
que es inocultable. Hubo un proceso electoral donde quedó claro quien ganó las
elecciones presidenciales y la situación que hoy vive quien las desconoció
apoyándose en los poderes públicos.
Edmundo González
Urrutia es un factor imposible de excluir, a mi entender. Por ser un hombre
ponderado y equilibrado se ha mantenido atento, con acertada prudencia al
margen del momento dejando a María Corina Machado como interlocutora y
garante de la voluntad popular. Ambos representan la expresión de un pueblo
oprimido pero rebelde que exige participación y corresponsabilidad en las
decisiones trascendentales del país.
Nada es perfecto
pero si perfectible. Los venezolanos están atentos y debatiendo los diferentes
temas de interés nacional además de plantear soluciones en los medios
alternativos y esperan que se cree con urgencia y sin excusas un canal de
conexión directa con quienes lideran esta era llena de conflictos e intereses
encontrados, ambos circunstanciales por tiempos aún indeterminados.
Este reclamo lo
asumo y lo hago en nombre de la sociedad civil debido a que los debates y
decisiones en estos momentos los realiza la asamblea nacional la
cual no representa a la mayoría de los venezolanos y los oficialistas que la
dirigen junto a dirigentes cuestionados de la oposición construida por quienes
van de salida no tienen legitimidad y lo más importante, no tienen el mandato
ni la confianza del pueblo venezolano. Cierro estas expresiones conscientes de
que; “Quien gana la guerra pone las condiciones”. Ojala sean las correctas y la
rectificación se haga norma elemental de la transformación prometida.