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Por Nair Dávila Rivas

De Empleada a Visionaria por Nair Dávila Rivas



De Empleada a Visionaria por Nair Dávila Rivas

Durante 23 años, caminé por los pasillos de una administración pública donde, muchas veces, la academia era vista como una amenaza. Soy Nutricionista, con Maestrías y diversas especializaciones, pero mi currículum, lejos de abrirme puertas, a menudo generaba temor en quienes dirigían.

Por miedo a que mi preparación pudiera opacar su gestión o "sustituirlos", me relegaron. El sistema, bajo la etiqueta tramposa de "Analista Integral", le dio licencia a jefes de turno para exigir "de todo". Esa ambigüedad se convirtió en la excusa perfecta para asignarme funciones que nada tenían que ver con mi formación.

Llegué a cargar bultos de comida, comprar desayunos y almuerzos, preparar y servir café, e incluso limpiar. Y quiero ser muy clara: no es que estas tareas me denigraran como ser humano —todo trabajo honesto es digno—, sino que yo no había estudiado años de mi vida para eso. Mi talento y mi capacidad estratégica estaban siendo desperdiciados en tareas operativas, mientras recibía memorándums de supervisores que no tenían ni la mínima idea del significado de las palabras GERENCIA y LIDERAZGO.

Sin embargo, incluso en ese escenario, busqué dejar una huella. Recuerdo que llegué a sembrar 200 suculentas en vasitos desechables de café. Mi intención no era decorar; era un intento de enseñar y transmitir sentido de pertenencia a los empleados de esa institución. El resultado fue un retrato de la condición humana: algunos se alegraron y entendieron la finalidad del proyecto; otros se las llevaron a sus casas; y hubo quienes, simplemente, las dejaron morir.

Por años, mi presencia irritó a aquellos que llegaron a sus cargos en "paracaídas" o por "enchufe". Ver a alguien preparada les recordaba lo que ellos no eran.

Esa incongruencia, esa frustración sostenida de estar en el lugar incorrecto haciendo lo incorrecto, me pasó factura. El sacrificio constante se tradujo en enfermedad; el cuerpo gritó a través de un Cáncer lo que el alma callaba por "cumplir".

Pero hoy, sana y libre, lo digo con firmeza: Tocar fondo no es falta de fé. Tocar fondo es la prueba de fuego de la que sales reforzada.

He visto muchas figuras públicas que muestran llevar una vida "intachable", envueltos en discursos de una supuesta "verdadera Fe", cuando en realidad es solo un espejismo. Son como vendedores de cursos de natación que jamás se meten a la piscina, e incluso, ni siquiera saben nadar. Hablan de moral y de Dios, pero tienen desatendidos a sus propios padres y familiares por sus ocupaciones de calle, prefiriendo un like o un voto que fortalecer su propia familia.

Llevar una vida pública de pura apariencia también tiene un precio alto. Yo decidí no pagarlo. Preferí ser transparente, aunque eso signifique no encajar en ciertos lugares públicos o círculos de hipocresía.

Hoy te comento esto solo a manera de reflexión: ¿Estás bien dónde estás? ¿Estás haciendo lo que disfrutas y te apasiona, o estás viviendo una vida de papel?

Entiende esto: la felicidad y la salud son una CONSECUENCIA, no un azar. Aquellos que van a la iglesia a pedir bienestar sin entender que todo es una consecuencia de sus actos, están viviendo en automático.

Yo misma tengo días en los que no rezo el Padre Nuestro. ¿Por qué? Porque esa parte de "perdonar a los que nos ofenden"... aún estoy en ese proceso de soltar. Y me niego a rezar como un autómata; prefiero el silencio honesto a la oración vacía. Rezo desde el sentir, no desde la costumbre.

Por eso, te invito a escribir tu historia real, no la de la FACHADA INMACULADA que exige la sociedad o las redes sociales. Sé real, así toques fondo.

La verdadera FE es levantarse y ayudar a otros genuinamente. No es decir que ayudas y tomarte una foto entregando una bolsa, para luego transformarla en likes o, peor aún, en votos.

La verdadera Maestría es brillar desde la oscuridad y saber que la luz siempre hará la diferencia.

¡QUE TU ÉXITO NO CUESTE TU SALUD!

¿Te identificaste con mi historia? Encuentra la ruta completa en mi libro: "EL CÓDIGO DE LA MUJER DIAMANTE: De Empleada a Visionaria".

Como Nutricionista y Mentora, te acompaño a limpiar tu cuerpo de las memorias de sacrificio y a reprogramar tu mente para un 2026 de abundancia.

Te guío desde la comodidad de un click. Consulta Online disponible. En redes sociales: @nairdavilarivas | Contacto: +58 416 874 4484

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