Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:23 pm
Durante los sucesos del 18 de
junio de 1946, Gonzalo Barrios -dirigente de Acción Democrática- era gobernador
de Caracas. Había prometido averiguar la verdad hasta las últimas
consecuencias, pero jamás se supo quién atentó contra los adeptos de Copei. El
partido verde, o también denominado socialcristiano Copei, había sido fundado
el 13 de enero de ese año, y debutaba en Caracas para dar sus primeros
discursos en Nuevo Circo y en un mitin pleno de efervescencia política y
sindical. La concentración partidista había transcurridos sin novedad; pero a
la salida, desde un vehículo fantasma, realizaron una serie de disparos en
contra de los transeúntes desprevenidos, y cayeron varias personas, entre ellas
dos fallecidos y siete heridos de consideración.
Desde ese debut, ya se hacían
cuestionamientos al nacimiento de COPEI (Comité de Organización Política
Electoral Independiente), fundado el 13 de enero de 1946 y en el que figuran
como miembros fundadores Rafael Caldera, Lorenzo Fernández, Pedro del Corral, José
Antonio Pérez Diaz y Rodolfo José Cardenas. Este partido marcaba una clara
inspiración socialcristiana, y con una fuerza política de centro-derecha en el
contexto del posgomecismo. Hace 80 años que este partido hace vida en nuestro
país.
Tanto Acción Democrática (AD) como
el Partido Comunista de Venezuela (PCV) acusaban a COPEI de reaccionario,
falangista, y lo relacionaban con la ultraderecha española. Así lo acusaba el
diario Últimas Noticias, cuya línea editorial se inclinaba hacia el Partido Comunista
de Venezuela, uno de los cuales le hizo oposición desde sus inicios con todos
los hierros.
Cuatro días antes del mitin que
haría la dirigencia del partido COPEI en Nuevo Circo, se habían publicado
caricaturas que insultaban a los copeyanos como “Monigotes de Pardo”. Las
publicaciones eran una serie de cartelones: “Abajo el Copei”, “Abajo el
Latifundio”, “Muera la reacción”.
(Últimas Noticias 14-6-1946, pág. 7).
De manera que nunca se supo quién
fue el responsable del atentado. Finalizaba
el mes de junio y no había un detenido. Aunque no se tenían pistas de los
criminales el ministro del interior, Gonzalo Barrios había señalado que se
estaban realizando “todas las averiguaciones hasta llegar a las últimas
consecuencias, pero es un acto de provocación típicamente falangista”. De
manera que nunca se encontraron a los culpables. Desde entonces se hicieron
frecuentes los actos de intimidación de las fuerzas afectas al gobierno que
contaban con los primeros grupos colectivos que se denominaron “los cabilleros”.
Los grupos de choque, o “guapetones”,
asistían a los actos para sabotear y amedrentar a los que iban a esas concentraciones.
En torno a aquellos caídos del 13 de junio del año 46, cuatro años después, Rafael
Caldera afirmaba que “esa sangre impunemente derramada no se perdió para la
patria, puede decirse, empezó la verdadera resistencia cívica de Venezuela
contra el abuso entronizado en el poder” (diario El Gráfico, 18 de junio de
1950).
A sus ochenta años, hay que decir que esta
organización partidista inspirada en la democracia cristiana es defensora de la
doctrina social de la iglesia católica: es decir, la defensa de la dignidad
humana; ya que, para esta organización partidista, el ser humano es la
principal obra de creación, por lo que su dignidad no debe ser vulnerada. Así
lo manifiesta en unos de sus documentos. En 1946, Copei funda también su propio
medio de comunicación. En junio nace el periódico El Gráfico, cuya inversión
fue de 250 mil bolívares en maquinarias. Las gestiones estaban a cargo de
Víctor Jiménez Landínez, quien sería el director.
También surgieron las brigadas de
choque de Copei, las cuales se armaron de palos durante la participación de
oradores durante la concentración, frente a las protestas de otros sectores que
pedían la eliminación de la educación privada, mientras un tumulto dejó oír las
enconadas palabras de los dirigentes de Copei. Rafael Caldera Rodríguez cerraba
el acto bajo una mesa y ante una barrera de sillas a través de las cuales se
podía escuchar su voz y repetir intermitentemente ante las protestas: “esto va
a terminar como en España”.
Para la edición de Últimas
Noticias del 20 de junio de 1946, ya no eran siete los heridos, sino 20 y los
fallecidos pasaban a ser tres. Por otra parte, el Partido Comunista de
Venezuela generaba una sopa de adjetivos: “El Copei, brigada de choque de la
reacción venezolana y del imperialismo extranjero, organización
nazi-falangista…”. El PCV lo acusaba de pedir “cínicamente” la intervención de
los Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela y de preparar un
contragolpe y la “guerra civil, mediante la agitación que juzgan conveniente”.
(Diario Últimas Noticias, 21 de junio de 1946).
Las disputas del pasado se
parecen a las de ahora, ¿o es sólo casualidad? La Asamblea Nacional
Constituyente de Venezuela fue celebrada entre el 17 de diciembre de 1946 y el
22 de octubre de 1947, y su objetivo era preparar, discutir, redactar y aprobar
el texto de la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela. Parece que la
historia se repitiese, aunque con otros actores; hoy el país se agita en
tiempos de incertidumbre, ya que muchas organizaciones políticas no logran
reivindicarse en el pueblo venezolano que tanto ha sufrido y que espera de sus
líderes un debate inteligente, y la construcción de una patria que se levante
más allá de las rivalidades políticas.