Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:27 pm
¿Habrá alguien que no se haya percatado de que esta tiranía te permite pensar, pero no expresarlo? Ese grillete que exhiben Juan Pablo Guanipa y Perkins Rocha nos lo colocaron a todos, no para que no pudiéramos desplazarnos, sino para que nadie se enterara de lo que ocurría a su alrededor y de lo que usted pensaba de todo ello.
Un altísimo porcentaje de quienes venían votando por “el proceso” pensaban: Chávez nos convenció porque nos ofreció mayor bienestar, que todos seríamos iguales, lucha a fondo contra la corrupción, distribución equitativa de la renta petrolera, mejoras en la salud y la educación, elevar el poder adquisitivo de los trabajadores, respeto a los derechos humanos, un verdadero país democrático, una Venezuela interconectada por excelentes autopistas, una red ferroviaria de la más alta tecnología y un sinfín de ofrecimientos; pero nunca nos dijo que se empeñaría en destruir lo que existía, que saquearían el país y que conculcaría nuestras libertades. Usted lo podía pensar, pero si lo hacía público escribiendo, caricaturizando o de viva voz, corría el riesgo de ser imputado por traición a la patria, instigación al odio o cualquier otro delito que al fiscal le apeteciera, y ser condenado a treinta años.
A lo mejor usted pensaba: ¿cómo es posible que las calles por donde yo vivo estén todas destruidas? No funciona el alumbrado público, el servicio de agua es terriblemente escaso, la electricidad todos los días es racionada; para adquirir combustible para la finca hay que hacer enormes colas. El ambulatorio no tiene equipos ni medicinas y pocas veces asiste el médico. Todos los días lloro porque mis hijos se tuvieron que ir para poder enviarnos una remesa que nos permita medio comer y pagar el colegio de los nietos y, de vez en cuando, comprarles una meriendita y adquirir nuestras medicinas. Usted lo podía pensar, pero si lo hacía público escribiendo, caricaturizando o de viva voz, corría el riesgo de ser imputado por traición a la patria, instigación al odio o cualquier otro delito que al fiscal le apeteciera, y ser condenado a treinta años.
Igualmente, usted pensaba: ¡Qué vergüenza tan grande que para hacer cualquier trámite, en el organismo que sea, hay que bajarse de la mula! Ni hablar en las alcabalas, en la fiscalía, en los tribunales, en todos los organismos de seguridad; ahora hasta en las Fuerzas Armadas. Algunos delincuentes son tan atrevidos que cuando ingresa un nuevo trabajador le cobran peaje. Usted lo podía pensar, pero si lo hacía público escribiendo, caricaturizando o de viva voz, corría el riesgo de ser imputado por traición a la patria, instigación al odio o cualquier otro delito que al fiscal le apeteciera, y ser condenado a treinta años.
Y los militantes y activistas del PSUV también piensan: ¿Hasta cuándo tendré que calarme las imposiciones del alcalde, del gobernador o desde Caracas para la escogencia de nuestros dirigentes y candidatos a los cargos públicos, que no permiten que todos podamos libremente escoger? Si no hacemos la voluntad de ellos, nos amenazan con quitarnos la bolsa del CLAP, el bono de guerra, el de Amor Mayor o el del grupo familiar, o despedirnos del trabajo. Yo siento una gran pena conmigo misma porque sé que le robamos las elecciones a Edmundo González, pero tengo que morir callada; lo mismo sucede cada vez que nos obligan a asistir a las marchas y a cualquier otro acto de carácter político. Igual les ocurre a los militares y policías, y quien se subleve o ponga en su sitio a un cubano se expone a ser imputado por traición a la patria, instigación al odio o cualquier otro delito que al fiscal le apeteciera, y ser condenado a treinta años. Pero lo más triste es que ahora pienso si será verdad que Nicolás se llevó tanto oro y nosotros pelando bola; yo no lo creo, y me dolería muchísimo si se comprueba que Delcy y Jorge Rodríguez les entregaron a Cilita y al presidente Maduro a Trump. Tengo mis dudas, pero viendo tanto acercamiento y compinche con los gringos, uno vacila. Si se llegara a comprobar una o ambas sospechas, no me calo más el grillete y, además de pedir perdón a mi gente de base, los reventaré. Y recuerdo lo que alguna vez señaló el general Müller Rojas: “Hugo Chávez estaba sentado sobre un nido de alacranes”. Y ahora han llegado más.
Si usted fue imputado por todas las mentiras que inventó la fiscalía, o por la delación que hizo la de la UBCH, CLAP, jefe de calle o quien quiere congraciarse con la tiranía, y lo condenaron; y cuando lo detuvieron no lo llevaron a la sede de algún cuerpo de seguridad, sino a un local que no puede reconocer, y lo torturaron, lo aislaron y no le permitieron tener un abogado ni comunicarse con su familia, y lo hacinaron en un calabozo inmundo con 15 o 20 presos más, y tenía que hacer sus necesidades fisiológicas allí mismo, en una letrina delante de todos; y por alguna razón lo excarcelan, seguramente le prohíben dar declaraciones o ventilar públicamente la pesadilla que usted vivió; es decir, continúa con el grillete, no en el tobillo, sino en todo su cuerpo de ciudadano.
Quien esté pensando que en nuestro país se está produciendo un cambio está totalmente desubicado. Lo que vivimos es una extensión de la tragedia que inició Hugo Chávez, que continuó Nicolás Maduro y que ha prolongado Delcy Rodríguez, quien se está aprovechando de las circunstancias para hacer realidad lo que hace varios años dijo: “La revolución es una manera de vengarme lo que le hicieron a mi padre”.
Quiero hacerle un llamado a quienes desean que vivamos en democracia y con plenas libertades: que no dejemos solamente en manos de Donald Trump y su gobierno el cambio urgente que requerimos, sino que nos unamos a la lucha y obliguemos a que se inicie la transición, pero no con quienes han dinamitado nuestras instituciones, saqueado el país y aventado al exilio a millones de venezolanos; pero igualmente que se apruebe una comisión de la verdad a la que acudan las víctimas o sus familiares y expongan los horrores que tuvieron que soportar, y también los verdugos que protagonizaron todo tipo de actos criminales, incluidos quienes impartieron las órdenes, quienes las ejecutaron, al igual que los fiscales y jueces. Y en esta comisión también hay que escuchar a quienes se convirtieron en lavadores de las fortunas que hicieron quienes se aprovecharon de un supuesto bolivarianismo para enriquecerse groseramente, como ocurre en todas las tiranías. Como dijo Andrés Eloy Blanco: “Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía”. Hoy debemos decir: quitémosle a nuestra gente los grillos del temor, porque de ello se alimenta la tiranía para mantenerse en el poder, y sobre todo los de los ojos y los oídos, que no permiten que usted se entere de la verdad, sino solo de lo que a la tiranía le interesa. Demostremos nuestro coraje para que más nunca en Venezuela un compatriota vaya a la cárcel por oponerse a quienes detentan el poder y menos obligarlo a vivir con un grillete en todos lados.