Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 02:23 pm
RUBEN
DARIO VILLAFRAZ
@rubenvillafraz
Fotos:
Federico Montes

Ha
sido un fría tarde la que acompañó la primera de las funciones de esta atípica
Feria del Sol. Pareciera que la ciudad no estuviera en el marco de su periplo
taurino, cita donde no hace poco la ciudad entera se inmiscuía en todo lo que
la arena de la Avenida Las Américas generaba en cuanto ambiente taurino se
refiere. Poca publicidad además de una mala gestión de medios, hace que
literalmente Merida no contara en su agenda ferial con toros por estos dias.
Abrió
plaza la solida labor de un torero que hacía ocho años no pisaba este ruedo, y
vaya que ha aprovechado la ocasión para reivindicarse. «Romántico» el
pupilo del hierro de Rancho Grande se desplaza con nobleza, pero adolecía de
fuerzas, razón por la que desde el mismo saludo de capote dosificaría
intensidad de faena un César Vanegas técnico que supo llevar a media altura y
ofreciendo distancias y terrenos las nobles embestidas del astado, en especial
por la mano diestra donde cuajó a placer un par de tandas que puso a todos los
presentes de acuerdo. Previamente había clavado con solvencia banderillas en un
tercio característico de su repertorio. El espadazo entero caído, valdría para
que la mayoritaria petición hiciera que aflorara el pañuelo de la oreja
concedida.
Su
segundo del lote fue otro dije con las fuerzas contadas el cual Vanegas de
nuevo haría gala de saber entenderlo en la posibilidad que implica tambien el parón
de dos años fuera de los ruedos. Esta vez sería por naturales donde de nuevo se
vería los mejores muletazos., cuando le tomaría el pulso a una embestida
endeble pero con el elemento de la nobleza como factor determinante. Un
pinchazo antes de dejar un espadazo caído valió para que fuera despedido con
palmas y el reconocimiento de los entendidos.

Suave
fueron los lances con las que recibió Rufo al invalido que pechó primer lugar
de su lote. Fue este una lidia posterior al minúsculo castigo varas, donde el
temple y firmeza de terrenos fueron base para sacar partido por ambos pitones,
los viajes renqueantes del animal. Por encima el torero a las opciones de
lucimiento de «Detallista» al que otras manos poco hubiesen hecho por
sus condiciones para lucirle. El espadazo caído fulminante fue determinante
para que se le premiara con una generosa oreja, que luego no pudo arrancar pues
lo que fue el que salió en su segundo de su lote desarrollaría unas asperezas y
limitadas embestidas que hizo que sus trasteos pecaran en demasía insistentes
ante tan poco material para sacar a relucir las enormes cualidades de un torero
que quedamos con todas las ganas de verle con mejor genero bovino, incluso con
la mala fortuna que hasta el sobrero de regalo con las que se las vio para
tratar de arreglar su presentación en ruedos nacionales tuviera similares
condiciones ante la muleta.
Otro
fue el matiz con las que se las vio Marco Pérez con el más en tipo astado que
saltaría a la arena. Las hechuras de «Despechado» no fallaron, tal y como lo
dejaría en evidencia desde el recibo de capa por faroles, rodilla en tierra;
para en la vara el minúsculo castigo y la buena lidia de parte de Eduardo
Graterol en la brega y en los palos de José Ortega y Abrahán Ortega, dejarían
preparado todo para la sinfonía de buen toreo, arrebujado, del joven espada ,
quien por ambas manos hizo gala de un variado repertorio y una disposición a
toda prueba, teniendo el publico presente en sus manos. Cumbre fue las lo
remates de tanda sobre la zurda, pitón donde el toro se entregaría, metiendo el
morro haciendo surcos en la arena. La petición de indulto fue creciendo, no
quedando opción al palco que concederlo, con reticencias, tal vez por lo poco
que se emplearía ante los del castoreño el mencionado burel.

El
que cerraba lidia ordinaria, fue la otra cara de la moneda. Toro este de una embestidas
muy poco prodigas a florituras, quedando a mitad del viaje en cada una de los
intentos que por la diestra y zocata plantó Pérez, quien se le agradeció su
deseo denostado por justificarse. Tras fallar con el acero, fue silenciado tras
escuchar un aviso cuando el toro amorcillado en tablas agonizaba de pie.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros Monumental “Román
Eduardo Sandia” de Merida.
Sabado 14 de febrero de 2026. I
corrida de la LV Feria del Sol.
Con poco menos de un tercio de plaza
desperdigado (aproximadamente 5500 personas) en tarde entoldada y con ráfagas
de frio viento, se han lidiado toros de las ganaderías tachirenses de RANCHO
GRANDE y EL PRADO (2º y 5º) propiedad de los Hermanos Molina
Colmenares, en su conjunto justos de presentación, destacando por la nobleza en
distintos grados los primeros cuatro astados, los restantes, incluido el
sobrero de regalo, sacando genio. El corrido en tercer lugar, «Despechado» Nº
265 de 466 kilos, fue indultado.
Pesos: 439, 440, 466, 445, 437, 433
y 460 kilos.
CÉSAR VANEGAS (luto y oro con cabos blancos):
Oreja y palmas.
TOMÁS RUFO (nazareno y oro con cabos blancos):
Oreja, silencio y silencio.
MARCO PÉREZ (lila y oro con cabos blancos): Dos
orejas simbólicas y silencio tras aviso.
Incidencias: El festejo tuvo un retraso de 25
minutos con respecto a la hora puntual estipulada tras numerosos actos previos.
*** Entre las cuadrillas destacaron en las banderillas José Ortega y Abrahán
Ortega, en la brega Gerson Guerrero y Eduardo Graterol. *** Presidió el festejo
con acertado criterio Alí Quintero.