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Por Padre Javier Gómez Graterol

La autopercepción animal, y la pérdida de la dignidad por Padre Javier Gómez Graterol



La autopercepción animal, y la pérdida de la dignidad por Padre Javier Gómez Graterol

Por cuestiones de espacio iré muy directo al grano. En cuanto al nuevo fenómeno Therian: 1. Si hablamos de las ventanas de Overton, estamos en la primera fase, de lo impensable a lo posible.

- En cuanto a la ingenería social, y el dejar subyacente la idea del hombre haciéndose cambios para ser animal, lo primero que se me vino a la mente fue el episodo “Implantes” (“splicers”) de la serie Batman del futuro (Batman beyond), en donde el protagonista debe combatir un laboratorio que altera genéticamente a los jóvenes para lucir rasgos animalescos. , pero, la idea de la fusión genética o mejora del hombre mediante la adquisición de rasgos animales ya ha sido explorada en el pasado, en el cine y la televisión, con títulos como: La isla del doctor Moreau (1996), la comedia The Animal (2001), Splice (2009), series como Sweet Tooth (2021-2024, Netflix), X-Men, (que nació siendo una metáfora sobre la aceptación de los excluidos de la sociedad, y lo hemos visto dar el salto desde los cómics y popularizarse en series animadas y películas, desde 1992), La Mosca (1986), Rampage (2018), Lamb (Cordero) (2021), El Reino Animal (2023).

2. El término Therian: En cuanto a sus raíces lingüísticas: Se deriva de thērion, que significa "bestia" o "animal salvaje". En cuanto al contexto Mitológico/Histórico del término: Originalmente, la teriantropía se refería a las antiguas narraciones míticas donde lo humano y lo animal se fusionaban.

3. En cuanto a la dignidad del hombre: El cristianismo cree que Dios nos creó a su imagen y semejanza (Génesis 1,26): y esta afirmación que el ser humano fue creado con una dignidad única frente al resto de la Creación, la cual le da la capacidad de reflejar cualidades divinas relacionadas con la inteligencia, la voluntad libre, la moralidad y el alma espiritual, y nos da una conexión espiritual con nuestro Creador y la capacidad de actuar con justicia y amor, similar a la suya. "Sean santos, porque Yo soy santo" es un mandato bíblico fundamental, repetido tanto en el Antiguo Testamento (Levítico 11,44-45) como en el Nuevo (1 Pedro 1,16), que nos da una dignidad única como hijos de Dios, y nos exhorta como creyentes a reflejar el carácter puro de Él, y a vivir apartados del mal, consagrados a Él en toda la conducta diaria.

- A diferencia de lo anterior, el satanismo renuncia abiertamente a esta dignidad que nos hace partícipes de la divinidad porque nos afirma, en la séptima de las nueve declaraciones satánicas: “Satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, la mayoría de las veces peor que aquellos que caminan en cuarto patas, el cual, por causa de su ‘divino desarrollo intelectual’ se ha convertido en el animal más vicioso de todos!, y luego declara perlas como: “No somos todos por instinto animales de presa? Si los seres humanos cesaran totalmente de atacarse los unos a los otros, como animales de presa, ¿podrían continuar existiendo?”.

- En cuanto a las prácticas sexuales del ser humano, el satanista dice: “...el Satanista no defiende la violación, acoso sexual a menores de edad, relaciones sexuales con animales, o cualquier otra forma de actividad sexual que implique la participación de personas que no se presten voluntariamente…”, es decir, siempre y cuando haya consentimiento, cualquier práctica es lícita.

Si piensa que exagero, o saco de contexto: “Si todas las partes envueltas son adultos maduros que conscientemente asumen toda responsabilidad de sus acciones y se comprometen voluntariamente en una forma dada de expresión sexual -aún si ésta es considerada generalmente como tabú- no existe razón para que repriman sus inclinaciones sexuales”. Todo esto porque afirma que “El Hombre -el animal- es la encarnación de la divinidad para el Satanista. La forma más pura de la existencia carnal sobre la faz de la Tierra se encuentra en los cuerpos de los animales y de críos humanos que no han crecido lo suficiente para negarse a sí mismos sus deseos naturales” (!).

Vuelvo a repetirlo, estamos en la primera fase de las ventanas de Overton, ahora nos reímos, pero como cristianos, nos toca estar alertas, frente a este nuevo ataque de visos transhumanistas que quiere reducir abiertamente nuestra dignidad de hijos de Dios. Cuando se ven las noticias más recientes sobre los avances genéticos para xenotransplantes y nuevas terapias, se tiene que vienen de alteraciones genéticas hechas a cerdos y a monos (!). Con todo lo que se ha avanzado en la genética no ha de extrañarnos que se pase a hablar luego de procedimientos que busquen “mejorarnos”. Dios con nosotros.